“...es inevitable que el hombre se sienta solo, y caiga en desesperación, cuando deja de pertenecer a la «familia histórica». Pierde con esto la herencia, y su único haber es el presente; un presente deformado por la sustracción del pasado común, y por la literal insignificancia de un futuro en que él ya no estará presente, y del cual no puede ser gestor.”
El pensamiento burgués debe chocar aquí, […] con una
barrera infranqueable, puesto que su punto de partida y su objeto
son siempre, aun inconcientemente, la apología del orden de
cosas existente o, por lo menos, la demostración de su inmutabilidad.
«Así, ha habido historia, pero ya no la hay», dice Marx
How on earth would you feed a city of over 200,000 people when the land around you was a swampy lake? Seems like an impossible task, but the Aztec managed it by creating floating gardens known as chinampas, then they farmed them intensively.
These ingenious creations were built up from the lake bed by piling layers of mud, decaying vegetation and reeds. This was a great way of recycling waste from the capital city Tenochtitlan. Each garden was framed and held together by wooden poles bound by reeds and then anchored to the lake floor with finely pruned willow trees. The Aztecs also dredged mud from the base of the canals which both kept the waterways clear and rejuvenate the nutrient levels in the gardens.
A variety of crops were grown, most commonly maize or corn, beans, chillies, squash, tomatoes, edible greens such as quelite and amaranth. Colourful flowers were also grown, essential produce for religious festivals and ceremonies. Each plot was systematically planned, the effective use of seedbeds allowed continuous planting and harvesting of crops.
Between each garden was a canal which enabled canoe transport. Fish and birds populated the water and were an additional source of food. [x]
La Divina Comedia ilustrada a través de los siglos
Ya son casi 800 años desde que el mundo pudo leer por primera vez La Divina Comedia de Dante Alighieri. La obra, que ha implantado en la memoria de la humanidad tantas útiles alegorías religiosas que nunca fueron parte de las escrituras del cristianismo, ha sido tema e inspiración de muchos artistas a lo largo de los siglos. Open Culture ha recopilado algunas escenas del viaje mítico al Infierno, Purgatorio y Cielo plasmadas por artistas como Dalí, Botticelli, Mœbius y otros.
Es curioso notar cómo, a lo largo del tiempo, el ojo de los artistas se mueve entre diferentes aspectos del mismo libro: Las figuras clásicas, los mensajes religiosos, las advertencias punitivas, etc. Todo esto se corona en una conjunción perfecta donde el surrealismo de Dalí parece llegar a casa con las figuras de Dante.
También invaluable es este sitio The World of Dante, que tiene una colección de muchísimas pinturas (y hasta mapas de los lugares imaginarios) sobre la Divina Comedia.
Les dejo algunas de las obras, el resto están en el post referido arriba.
Esta semana es MuseumWeek. Entre otras actividades, más de 100 instituciones en todo el globo estarán twitteando cada día sobre un tema marcado con los hashtags de la siguiente forma:
Join the conversation by tweeting with the daily hashtags:
Monday, March 23 #secretsMW – What have you always wondered about what goes on behind the scenes at the Museum? What have you always wanted to see?
Tuesday, March 24 #souvenirsMW – What are your favourite Museum souvenirs and memories? Share your photos, postcards, mugs, pencils and special moments.
Wednesday, March 25 #architectureMW – What are your favourite views inside and around our Museum?
Thursday, March 26 #inspirationMW – Get creative with your pictures and videos of items around you that are related to our Museum exhibitions.
Friday, March 27 #familyMW – Share your family visits to the Museum and we’ll share what your family can do at the Museum.
Saturday, March 28 #favMW – What do you like most at the Museum? Share the old and the new: an activity? Exhibition? Artifact?
Sunday, March 29 #poseMW – Strike a pose! Share the selfies and creative poses you captured during a visit to the Museum.
Mantente pendiente a los timelines de tus museos favoritos!
Del muro de Hugo Betancourt nos llega este video muy padre que presenta la exposición de Hernán Cortés en el Centro de Exposiciones Arte Canal. Lástima que es en Madrí, ojalá y luego venga de España, igual que Cortés :)
Cuando hablamos de mensajes secretos, no cabe duda que Enigma y los científicos locos de Bletchley Park se han llevado toda la fama de la Segunda Guerra mundial. Pero el otro lado de la guerra criptográfica es muy intersante también. Esta es SIGABA, la máquina cifradora del ejército de Estados Unidos. Esta máquina, junto con la M-209 eran las responsables de esconder las comunicaciones americanas durante la guerra.
Para evitar que las comunicaciones entre elementos de los ejércitos sean interceptadas, los mensajes son cifrados antes de ser transmitidos. Estos mensajes sólo pueden ser descifrados por el destinatario quien cuenta con el método apropiado para lograrlo. Durante la segunda guerra, el cifrado se realizaba mediante máquinas similares a teletipos que recibían el mensaje mediante un teclado y emitían el mensaje codificado.
Similar en principio a la Enigma alemana, SIGABA codificaba los mensajes mediante un algoritmo implementado por rotores electromecánicos. Una diferencia clave de SIGABA con su contraparte del Eje era la implementación de un rotor adicional que inyectaba un factor pseudoaleatorio en el agoritmo de cifrado. Esta diferencia hacía que romper la criptografía de los mensajes de SIGABA fuera mucho más complejo que los de Enigma.
Los mensajes eran considerados tan seguros, que la SIGABA continuó en uso hasta 1959 y la patente para la máquina sólo fue otorgada hasta 2001, cuando todos los aspectos de su funcionamiento fueron des-clasificados.
Debido a su tamaño y peso, SIGABA no era usada generalmente en el frente. Los estadounidenses desarrollaron una máquina cifradora más ligera y compacta: La M-209. A diferencia de SIGABA la M-209 era sólo mecánica.
Recientemente a través de investigaciones realizadas por el ciptólogo alemán Otto Leiberich para su libro Die Welt der geheimen Zeichen (algo como El Mundo de los Signos Secretos), nos hemos enterado que para 1944 los alemanes ya habían logrado romper el cifrado de la M-209 conocido como código TELWA.
Curiosamente el "criptólogo" que logró esta hazaña fue un austriaco de 22 años llamado Reinold Weber quien, sin contar con estudios relacionados con criptografía o matemáticas, logró modelar el algoritmo que producía los textos codificados en TELWA. Y Weber no paró ahí: tiempo después produjo el diseño de una máquina para descifrar los mensajes de los aliados.
Desafortunadamente para Alemania, al igual que muchos avances tecnológicos logrados por los germanos a mediados de los años cuarenta, este éxito llegó demasiado tarde para lograr cambiar el curso de los acontecimientos. Weber logró sobrevivir la guerra y, al menos en el 2004, vivía en Frankfurt de acuerdo con el artículo de Telepolis que dio a concer la historia.
Aún a pesar de la derrota alemana en la Segunda Guerra, me parece que Weber merece un lugar entre los héroes de las guerras criptográficas y por eso que decidí dedicarle estas líneas.
La primera es la Canción del Partisano. Aquí pueden ver la letra en russkiy con su traducción a inglés y una versión en francés también (para aquellos inclinados a sentirse más de la Résistance que derrocadores colorados).
O, para quienes les gusta más multi su media, acá hay una versión en youtube con monitos y bellas fotos que probablemente no tienen nada que ver con el contexto de la canción, pero sin duda dan buen show.
La siguiente es la famosísima Bella Ciao. El himno de quienes colgaron de cabeza a Benito Mussolini en la plaza pública.
Acá está la letra de Bella Ciao en italiano e inglés. El mensaje es claro y llano: El ideal que tienes que perseguir es dar tu vida para conseguir un bien más grande que tú y, a cambio, lo único que debes esperar es ser enterrado dignamente para que crezcan bellas flores sobre tí. Misma apelación que la anterior con menos batallas.
Bella Ciao tiene sus versiones diversas, la que intenté presentar en Didáctica de la Historia era una versión grandiosa con el coro del ejército ruso. Pero esta canción debió popularizarse en su momento por su "potabilidad", es decir dos pelados con un acordión pueden fácilmente lograr el efecto completo.
Obviamente hay en más idiomas también. Por ejemplo aquí está esta versión que va pefecto con tu playerita del Che, incluye las fotos obligadas de Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, etc. Hasta la victoria modafaca.
Claramente las letra intentan dar a entender cómo los partisanos van a derrocar los grandes males para conseguir la libertad, blah blah. Me parece que ambas letras están llenas de evocaciones de heroísmo y una oferta generosa de gloria para quienes sigan el camino del combatiente. En cierto sentido es lo mismo que intentan lograr la obertura de 1812 de Tchaikovsky o el opus 48 de Shotakovich pero agregando una letra para quienes se han formado más como troncos insensibles.
Después de ver nuestras canciones, la duda que me queda es la siguiente: ¿hasta qué punto seguirá resultando efectivo el efecto delineado arriba? Si las canciones de hace siglos siguen evocando sentimientos y ideales hoy, entonces necesariamente hay un continuum cultural desde el momento que fueron creadas esas melodías hasta nuestros días. Un experimento interesante sería buscar música patriótica o sentimental del pasado pero que provenga de culturas no occidentales.
¿Será que levantan los mismos sentimientos que sus autores intentaron plasmar en ellas?
El origen de la rebelión anti-ortografía de García Márquez
"Jubilemos la ortografía" dijo García Marquez.
"Ya nadien la usa" dijieron todos los demás ...
No no es cierto, pero esta nota de ABC revela de dónde salió la fobia del colombiano a las reglas de la escritura. Un año después de afirmar en Zacatecas que nadie confundiría revólver con revolver, en el mismo Congreso Internacional de la Lengua Española (pero esta vez en Cartagena de Indias), García Márquez platicó lo siguiente:
«Parecerá mentira, pero uno de mis problemas más apremiantes era el papel para la máquina de escribir. Tenía la mala educación de creer que los errores de mecanografía, de lenguaje o de gramática, eran en realidad errores de creación, y cada vez que los detectaba rompía la hoja y la tiraba al canasto de la basura para empezar de nuevo».
Resulta muy chistoso que esta postura anti-ortografía de García Márquez no respondía a un pensamiento profundo sobre el futuro del idioma, ni trataba de ser una nueva rebelión contra las instituciones monolíticas de la lengua.
Todo era simplemente un coraje porque los acentos le hacían gastar papel.
Para celebrar sus 50 años, el Museo Nacional de Antropología pondrá en exhibición varios códices del siglo XVI y XVII que normalmente no están disponibles para el público en general:
"La exposición Códices de México, memorias y saberes celebra los 50 años del Museo Nacional de Antropología y los 75 años del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Por primera vez, en su historia, los códices resguardados en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia se muestran al público para compartir su belleza artística, la profundidad de su contenido y su relevancia universal. "
La exposición Memorias y Saberes estará en el museo del 18 de septiembre de 2014 al 11 de enero de 2015. De acuerdo con el INAH, el MNA es uno de los 10 museos más vistados del mundo. Dato que dudo mucho, en la lista de museos más visitados de Wikipedia no llega ni al top 100 mano (que el Soumaya sí). Pero en fin, generalmente las exposiciones del museo valen muchísimo la pena así es que ¡vamos ya !
En 1943, José Revueltas viajó a Michoacán para presenciar la destrucción recién causada por el surgimiento del Paricutín, volcán que nació debajo del pueblo que le dio su nombre. La aparición del volcán causó la destrucción del pueblo completo y Revueltas plasmó sus impresiones en el ensayo titulado Visión del Paricutín centrado en una breve plática con un habitante del lugar.
Las pocas frases que cita Revueltas de Dionisio Pulido - su entrevistado - acarrean la humildad y profundo dolor causado por el desastre mediante una simpleza inigualable. O como lo anota él mismo: una total dignidad interior.
Visión del Paricutín
Un sudario negro sobre el paisaje
Dionisio Pulido, la única persona en el mundo que puede jactarse de ser propietario de un volcán, no es dueño de nada. Tiene, para vivir, sus pies duros, sarmentosos, negros y descalzos, con los cuales caminará en busca de la tierra; tiene sus manos, totalmente sucias, pobres hoy, para labrar, ahí donde encuentre abrigo. Sólo eso tiene: su cuerpo desmedrado, su alma llena de polvo, cubierta de negra ceniza. El cuiyútziro -águila, quiere decir en tarasco-, que fuera terreno labrantío y además de su propiedad, hoy no existe; su antiguo “plan” de fina y buena tierra ha muerto bajo la arena, bajo el fuego del pequeño y hermoso monstruo volcánico.
Todavía hoy Pulido vive en su miserable casucha de Paricutín, el desolado, espantoso pueblecito. Es propietario de un volcán; no es dueño de nada más en el mundo.
Como él, como este propietario absurdo, hay otros miles más, sobre la vasta región estéril de la tierra asolada por la impiadosa geología.
He visto a uno, ebrio, muerto en vida, borracho tal vez no sólo de charanda, sino de algo intenso y doloroso, de orfandad llorando como no es posible que lloren sino los animales. Estaba en lo alto de una pequeña meseta de arena, frente al humeante Paricutín, y de la garganta le salía el tarasco hecho lágrimas. “Era así”, dijo en español, a tiempo que, vacilante, indicaba con sus dos sucias inanos una dimensión: “así, de cinco medidas, mi tierrita...”
Inclinóse, sentado como estaba para humillar su negra frente sobre la monstruosa tierra. Luego, al mirar a los que observábamos, volvió el rostro, invadido por agresiva ternura. Se dirigió a otro hombre, tarasco como él, que ahí mismo, en lo alto de la meseta, vende refrescos y cervezas a los visitantes. “Sírveles una cerveza a los señores”, dijo como en un lamento suplicante.
Y a nosotros:
-No me vayan a hacer menos, patroncitos. Tómensela por favor- y su ternura era la misma, contradictoria, extraña y colérica.
La “tierrita” de este hombre, tierrita pequeña, como un hijo, fue cubierta también por la inexorable ceniza del volcán.
He visto los ojos de las gentes de San Juan Parangaricútiro, de Santiago, de Sacán, de Angagua, de San Pedro, y todos ellos tienen un terrible, siniestro y tristísimo color rojo. Parecen como ojos de gente perseguida, O como de gente que veló durante noches interminables a un cadáver grande, espeso, material y lleno de extensión. O como de gente que ha llorado tanto. Rojos, llenos de una rabia humilde, de una furia sin esperanza y sin enemigo. Dicen que es por la arena, el impalpable y adverso elemento que penetra por entre los párpados, irritando la conjuntiva. Quién sabe. Creo que nadie lo puede saber.
Sobre el paisaje ha caído la negra nieve. Sobre el paisaje y la semilla. Aquello en torno del volcán es únicamente el pavor de un mundo solitario y acabado. Las casas están vacías y sin una voz, y por entre sus rendijas penetra la arena obstinada, para acumularse ciegamente. Tampoco hay pisadas ya. Nada vivo en la naturaleza, en torno del volcán, sino algunos torpes pájaros de plomo, que vuelan con angustia y asombro, tropezando con las ramas del alto bosque funeral.
Explotábase antes la resina de los árboles. Al pie del corte practicado en el tronco, se colocaba un recipiente de barro sobre el cual escurría la aromada savia. Hoy rebosan negra arena los pobres recipientes y los árboles generosos mueren poco a poco, sin respiración.
Paricutín, el pueblecito, está solo y apenas unas cuantas sombras vagan por sus calles en desorden. En tarasco su nombre quiere decir “a un lado del camino”, “en aquel lado”. Ahora está verdaderamente “a un lado del camino”. ¿Cómo se diría en tarasco “al otro lado”, al lado de la vida?
...Éste -se me ocurrió- es México, sombra, luz, desaliento y esperanza; se precipita, como la tierra cuando se acomoda, en formaciones sísmicas, terribles, sangrientas, oscuramente nobles y plenas de dignidad interior.
José Revueltas, 1943.
La foto de arriba se titula "El dueño del volcán" de Walter Reuter (no relacionado con la agencia). Este fotógrafo alemán se había exiliado en México un año antes tras huir de los nazis y el franquismo. Sin duda mancuerna perfecta con Revueltas.
Hoy me llegó un fragmento de la Biblia que habla sobre alcohol, beber y olvidarse de la propia misera. Es un broma de estudiantes de Historia, claro, pero hay unos detalles muy curiosos en este pasaje y la traducción que circula. El pasaje es el siguiente:
Dad la sidra al desfallecido,
Y el vino a los de amargado ánimo.
Beban, y olvídense de su necesidad,
Y de su miseria no se acuerden más.
Proverbios 31.
Veamos algunas peculiaridades de estos versos.
1. La Sidra
Al leer de cerca la traducción citada, salta a la vista casi de inmediato la comanda de "dar sidra" a a los desfallecidos (Preverbios 31:6). ¿"Sidra"? ¿Por qué o qué? ¿De dónde llegó esta bebida tan occidental en la Biblia.
Comparando otras versiones de la Biblia encontramos que algunas en inglés (como la New International Version) traducen esta "sidra" como "beer" (cerveza) que me parece más cercana a un contexto de oriente medio. Algunas otras, empezando por Luther optan por nombrar la bebida de los desfallecidos sencillamente como "bebida fuerte" ("starkes Getränk"). En esta misma línea algunas versiones inglesas (como la King James) someramente la nombran "strong drink".
¿Qué carácter tiene la sidra que resultó atractiva para los traductores del pasaje citado?
2. El Receptor
Los versos de este pasaje bíblico son palabras dirigidas al rey bíblico Lemuel por su madre. Dentro del contexto entero del pasaje, la madre incita al rey a evitar la bebida y dejar que los miserables beban para olvidar sus penas.
La cita que circula en las internets, tiene un diferencia con otras versiones (tanto españolas como en otros idiomas). Mientras que en la mayoría de las versiones de la Biblia, la madre aconseja al rey que deje que la gente se emborrache para olvidar sus miserias, en ésta la madre ordena directamente al pópulo que beban. Y, como vimos antes, que beban sidra además de vino.
Rastreando estas diferencias me encontré con que la cita proviene de la primera Biblia impresa en español. Una versión conocida como Reina-Valera, en honor a su traductor Casiodoro de Reina. En un principio pensé que tal vez de Reina quizo meter una referencia a su tierra natal. Tal vez un mensaje escondido o alguna intriga así.
De Reina, originario de Badajoz en España, fue un disidente protestante que se exilió junto con una docena de monjes a mediados del siglo XVI al caer bajo sospecha de la Inquisición. Su traducción, la Biblia Reina-Valera fue la pieza fundamental para la comprehensión de las escrituras para los protestantes hispanohablantes. Tal vez la sidra podría ser un mensaje para sus perseguidores de la Península.
Investigando más a fondo me encontré que la referencia a la sidra no está en la versión original del siglo XVI. La bebida aparece hasta la revisión hecha en 1960 mientras que la versión antigua dice cerveza. Lo que sí está ya en la versión antigua es la madre dirigiéndose directamente al pueblo, comandándoles a beber.
Si la sidra sirvió para acercarme a investigar el pasaje más a fondo, tal vez es un callejón sin salida y no valga la pena ahondar tanto. Es más interesante la manda directa a beber que aparece en esta versión. Si Casiodoro de Reina había quedado exiliado por estar de acuerdo con las ideas que promulgaban un acercamiento personal a las escrituras, creo que puedo interpretar aquí un mensaje hacia los comunes que intenta mover a la acción. No sólo acción sino acción por la propia mano, es decir: ¿podría ser este cambio una invitación a tomar las escrituras y leerlas y interpretarlas uno mismo? ¿Pudo el revisionista de 1960 haber leído este mismo contexto e intencionalmente agregado la sidra como una referencia más a esta noción de "mensaje de vuelta a España"?
Prometo pronto ahondar en la identidad de quienes revisaron la Reina-Valera en 1960. Por ahora queda como un misterio sabrosón.
Lo notable de la historia es que durante los siguiente 9 años, Hachikō siguió yendo a la estación de tren a la misma hora esperando a su compañero. Después de un tiempo, la gente del pueblo se dio cuenta de lo que pasaba y empezaron a llevarle comida hasta que el perro se convirtió en leyenda cuando su historia llegó a la prensa nacional.
Requisitos para "hacerla" en la minería novohispana
La minería en la Nueva España fue la actividad más lucrativa de toda la economía. A pesar de esto, también representó la ruina de numerosos emprendedores mineros. David Brading(1) ha identificado algunas de las condiciones que las empresas mineras novohispanas tenían que reunir para subsistir.
Capital, mucho capital. A pesar de sus grandes recompensas, la empresa minera era una empresa muy cara y de riesgos muy altos. Una inundación o una veta menos productiva de lo esperado representaba la quiebra absoluta de todos excepto lo más ricos mineros. El capital podía venir de la fortuna del minero o de crédito de los bancos mineros pero el hecho es que la explotación requería de grandes recursos económicos.
Mano de obra cercana. Las disputas del Conde de Regla con sus trabajadores nos dejan ver que una necesidad de la minería era tener mano de obra barata en los alrededores de la mina. Traer mano de obra desde lugares remotos, aunque fuera por repartimiento, encarecía la producción.
Conseguir exenciones fiscales de la corona. Ya fuera una condonación de los impuestos a la producción, al diezmo de la plata o en el precio del mercurio, era imperativo que las empresas mineras se apalancaran - aunque fuera en un inicio - de los estímulos fiscales que pudiesen conseguir.
Una veta de buena calidad. Conforme las minas se hacían más y más profundas, no sólo la profundidad aumentaba el costo de la extracción, la calidad del mineral importaba igual o más. Un mineral de baja calidad era más difícil de separar elevando el costo total de la producción minera.
1. BRADING, David A., Mineros y comerciantes en el México borbónico (1763-1810), traducción de Roberto Gómez Ciriza, México, Fondo de Cultura Económica, 1975, 498 pp. (Selección Obras de Historia).