Una máscara diestra diseñada y pintada con la siniestra:
Una máscara diestra diseñada y pintada con la siniestra:
Hitler, Mussolini y Bachelet
Cuando uno se siente mal consigo mismo, no se acepta y no se tiene la suficiente fuerza para hacer una introspección sana, es que tendemos; de manera más cómoda; a juzgar otros, injustamente, adjudicándoles nuestro yerros.
Si ese grupo o persona se ve afectado, sufre y finalmente asimila ese error como propio entonces nos alegramos, ya que, la culpa ha sido expiada; al menos en el imaginario personal; hay un pecador que debe pagar. Con esto conseguimos enviar nuestros fantasmas hacia un eterno descanso; en el olvido; y le dejamos la cruz para pedir perdón; de por vida si es posible; al nuevo portador del pecado.
Al hacer ese extraño ejercicio; operando como el ejecutor; uno puede enarbolar la bandera de la probidad máxima, la superioridad moral, hacer juicio eterno sobre el pecador que asumió la culpa y de paso, cual Jesús de Nazaret, borra el pecado en nosotros.
Luego del ritual mencionado viene la fase de perpetuar la culpa en el otro, para esto es necesario repetir la historia del hombre que pecó muchas veces. A través de la repetición uniforme se logra que no existan dudas sobre lo acaecido y el que disienta su voz sea ahogada por una vociferante mayoría que le recordará cual es la verdad que prima y exigirá disculpas por el exabrupto de tener otro punto de vista.
En Chile y en los países del mundo donde existe una sobreexposición a información de cualquier tipo de calidad, vemos como está primándola instauración de ideas a través de la repetición y no de la razón. Se comprende este fenómeno, ya que, la gente de hoy vive en un mundo individualista y necesita sentirse parte de algo, ese algo se transforma en una extensión de sí mismo, casi un alter ego que le permite olvidarse de su propia vida y responsabilidades, es un súper yo poderoso que le hace creer es parte de un cambio radical en nuestro planeta. Cuando la verdad es sólo un títere de un par de absolutistas, los que andan interesados en que sus historias se sigan repitiendo.
No es difícil encontrar el término ‘fascista’ asociado a ‘capitalista’ y ‘derechista’ en cualquier foro. No es difícil encontrar muchas opiniones en contra del capitalismo y el libre mercado. Culpando a estos últimos de todo lo que pasa en el mundo.
Lo extraño de la asociación múltiple nombrada es que no pasan de ser propagandas con objetivo claro de culpar a otros por yerros propios y así borrar culpas. Siempre me llama la atención la gente que utiliza el término ‘fascista’, por lo general son izquierdistas identificados con el partido socialista o comunista, el término es utilizado gran parte de las ocasiones en detrimento de los conservadores de derecha.
Cuando esa gente habla de fascismo lo hace pensando en Hitler y Mussolini. Lo irrisorio es que ambos personajes se consideraban abiertamente socialistas. Cabe señalar que existen varios tipos de socialismos, entre ellos: Comunismo, Socialismo Fabiano, Fascismo, Corporativo, etc. Lo único en que se diferencia es en el fetiche que los motiva para lograr poder total concentrado en el estado. Para uno el enemigo eran las clases y el ejecutor el proletariado, para otros el enemigo el judío y el ejecutor el alemán nacionalista.
El plan ejecutado siempre es el mismo, primero tener el poder absoluto concentrado en el estado, exterminando minorías disidentes, determinando qué se debe, cuanto, cuándo, dónde y para quien producir. Luego viene el ostracismo, la falta de información para que así nadie sepa cómo están en comparación con otros, de esta manera, disminuyendo el número de descontentos. Empiezan los desabastecimientos, se comienza a culpar a los enemigos comunes por esto y al final siempre se viene la masacre, por lo general, contra los suyos, y en ciertos casos contra el enemigo-fetiche-motivador pero en acto suicida, por lo insostenible del sistema.
Hitler se declara públicamente socialista en un discurso el primero de Mayo de 1927 en la sede del partido obrero, dice: " Nosotros somos socialistas, somos enemigos del sistema económico capitalista actual porque explota al que es débil desde el punto de vista económico, con sus salarios desiguales, con su evaluación indecente de un ser humano según tenga riqueza o no la tenga, en vez de evaluar la responsabilidad y la actuación de la persona, y estamos decididos a destruir este sistema capitalista en todos sus aspectos."
Se tiende a pensar que Hitler no era socialista, entre muchas otras razones, porque estaba en contra del comunismo, pero no se repara de la razón por la que estaba en contra, no era por la forma en sí, sino que porque estos traicionaron a Alemania en la Primera Guerra Mundial y si tomamos en cuenta que este era un Nacional Socialismo, la traición de los comunistas no era posible fuese olvidada.
Hitler y Mussolini representan la vergüenza del mundo socialista, aunque se han encargado bien de traspasar a otros la culpa. El problema de los dos mencionaos es que: bajo ningún punto de vista se les puede ver como víctimas. El socialismo gana simpatías múltiples con la victimización y haciéndose ver, en forma, como los grandes protectores de los débiles.
No es raro ver como tergiversan la historia a su antojo, en nuestro país cuando nos llevaron al precipicio social-económico, desde el 1970 al 1973, pudieron pasar de victimarios a víctimas. Un gobierno que no respetaba la propiedad privada, las libertades del individuo, la diversidad y un presidente que fue acusado en el parlamente por no respetar la constitución, lo que causó posteriormente le pidieran a las fuerzas armadas intervenir. Ese gobierno fue capaz a través de la victimización y el uso antojadizo de los ‘derechos humanos’ hacer ver incluso los atentados terroristas como algo válido. Incluso cuando volvió la democracia perpetraron actos terroristas que hasta el día de hoy se ‘justifican’ (asesinato del Senador Jaime Guzmán).
La señora Bachelet; si bien no representa al fascismo; representa al socialismo, ese que necesita todo el poder en una sola persona para así coartar toda libertad individual y con una sonrisa en la cara poder decirte que hacer o no. De esta manera sólo los amigos del régimen se puedan repartir lo que exista y hacer durar ese momento hasta dónde se pueda, si es posible con el apoyo popular, repartiendo promesas de gratuidad y calidad, en medio de discursos populistas de monta dudosa.
La asociación que hacemos entre Hitler, Mussolini y Pinochet es tan sólo una máscara dibujada en un fantasma por el trazo de un zurdo. Hitler y Mussolini están más cerca ideológicamente de Evo Morales, Christina Fernández, Hugo Chávez, Nicolas Maduro, Kim Jong Ill que Iván Moreira o Evelyn Matthei.