Hasta pronto.
La vida no es ese torbellino de situaciones irregulares que puedes ir moldeando a tu gusto o simplemente huir de ella a través del tiempo. Es un sin fin de colores, de aromas, de sabores y de experiencias que te hacen vivir cada placer de forma oportuna y terrenal. Hoy, siento que todos esos placeres se han ido...
Ya no soy el mismo, no me emociona el hecho de ver las letras fluir de mí como cuando, hace tres (3) años, empecé a dibujar los espasmos de mi vida con frases rebuscadas en este blog que -afortunadamente- no muchos quieren leer.
Han sido tres años donde, paso a paso, momento a momento, he ido ilustrando a mis pocos lectores sobre los diferentes episodios de la vida adolescente que en un momento odié pero que ahora envidio, y gracias a esa premura de hablar, he podido ser totalmente irracional como solo este espacio me lo permite. Sin embargo, todo ciclo tiene que cerrarse en algún momento y no quiero seguir desgastando las páginas de mi vida en algo que ya no amo hacer.
Hace poco cerré el último capítulo que aún seguía persiguiéndome, perteneciente a ese libro que yo llamo "pre-adultez", y con ese cierre, me dí cuenta de que este espacio ya no tenía razón de ser. Agradezco mucho a quienes logré impresionar, enamorar, enojar y apasionar con alguna de mis letras. Sin ustedes (que son pocos, pero valiosos) esto nunca hubiera durado tanto.
Este espacio me dió la oportunidad de conocer gente increíble, de llegar a lugares que nunca antes había tocado y de adentrarme lentamente en el corazón de cada uno de mis amigos y de cada uno de los que emprendieron conmigo este viaje espiritual, artístico y sentimental que hizo de mí la persona que soy hoy.
Espero que la vida me vuelva a reencontrar con gente tan interesada por el arte emergente, por los sentimientos, por la música, por el cariño, por el cigarro, por el humo, por lo que soy y lo que atraigo. Espero que este espacio sea solo un documento eterno de que, aunque estaba completamente roto y vacío, logré sanar de forma efectiva, siempre por el camino que las letras me brindaron.
Muchas gracias a quienes me siguieron en este sendero, pero todos sabemos que cuando se llega a la cima del monte, lo único que queda es bajar y buscar un monte más alto, que genere más riesgo. Un reto superior y que trascienda más allá de lo nunca antes hecho, y quiero que mi vida vaya en ese sentido.
Muchas gracias, nos vemos pronto. Esto se queda aquí, esto es lo que fuí y lo que no me arrepiento de haber sido.










