Todos Los Sentimientos Son Importantes
Cuando era una joven adolecente, tenía demasiadas emociones, emociones que muchas veces sentía que no debía mostrar. No debía mostrar que estaba asustada, de mal humor o cuando estaba triste. Muchas veces creemos que las emociones son algo que se debe eliminar de nuestras vidas. Las emociones son importantes y se deben tomar en serio. Me ha costado mucho trabajo saber identificar mis emociones y controlarlas. Hace un par de años cuando decidí que quería ser mejor, les conté de mis metas y una de las cosas que me propuse fue leer más. En mi publicación “Mi Lado Oscuro De La Maternidad" comparto varias ideas de como ayudarme a mi misma a salir adelante.
Cuando me convertí en madre me di cuenta que no había madurado lo suficiente para saber que la avalancha de emociones que sentía venían de lo más profundo de mi subconsciente. No tenía idea de donde empezar, pero quería salir de ese círculo vicioso, de dejar que mis emociones me controlen.
Ahora después de 4 años leyendo libros de ayuda personal y leer historia de personas reales y cómo superaron sus dificultades me han ayudado a madurar y he aprendido como usar mis emociones para sanarme. Ahora que soy madre, y que he aprendido tanto, lo primero que quiero hacer es pasar este conocimiento a mis hijos, porque quiero inculcarle a mis hijos a ser motivados, a que no se dejen vencer por el estrés o la tristeza y a saber cómo pueden tener una vida feliz.
Para lograr ese objetivo necesito hacer varias cosas.
1.Necesito aceptar que mis hijos tienen emociones y sus emociones son tan importantes como mis emociones de adultos.
Solo por que tus hijos son pequeños, no significa que lo que sienten y piensan no es importante. Los tiempos en que los niños debían ser vistos y no escuchados ya pasaron de moda. Cuando tu como adulto estas enojado, estresado o triste, cuando alguien te dice que te calmes y que no es para tanto, lo primero que debes sentir es frustración, por que esa persona no entiende cómo te sientes, y defiendes tu derecho de sentirte como te sientes. Cuando los niños están sintiendo ciertas emociones no minimices su dolor o su enojo. Sus problemas para ti tal vez no sean los más grandes, tal vez esa banana que se partió a la mitad te sabe igual, pero no le puede saber igual a ellos. En ese momento de su vida ellos tienen poco control sobre ella, así que cuando sienten que pierden ese control no saben cómo recuperarlo. Tu como adulto ya lo sabes, sabes que vas a salir adelante pero ellos aún no lo entienden. Los niños son seres humanos emocionales, que no entienden de lógica aun. Su cerebro aún no ha terminado de desarrollarse y aun hasta en la adolescencia muchos jóvenes sufren de depresión y autoestima, por lo que los lleva muchas veces a tener comportamientos negativos, delictivos y violentos.
“Si a nuestros hijos no les está yendo bien, los padres a menudo sienten la necesidad de desaprobar su comportamiento, de lo contrario razonan que el niño pensaría que están de acuerdo con ese comportamiento. Además, cuando nuestros hijos están molestos, su angustia induce lo que se llama un reflejo de conducción o el deseo de solucionar cualquier problema que tenga el niño mediante el uso de la lógica. Pero la lógica no calma las emociones, la empatía y la validación sí.” Tomado del libro ~What Do You Say~
Cuando como adultos tenemos problemas, hablar con alguien nos hace sentir bien. Jóvenes en la adolescencia prefieren hablar con sus amigos que con sus padres por el temor al rechazo, y a la falta de empatía. Muchos adultos nos olvidamos de cómo se sintió ser joven y esto es un error. Trata de ser esa persona para ellos. Cuando te guardas esos sentimientos de enojo y frustración te vuelves más negativo, sientes que no le preocupas a nadie. Cuando tu hijo está haciendo un berrinche, no trates de explicarle el por que, solo quédate ahí, cerca de él. Dile que lamentas que se sienta así y abrazalo. Cuando tu pre adolecente te dice que su mejor amigo ya no juega con él, no le digas que se busque otro amigo, no le digas que el otro niño se perderá de su amistad y que se arrepentirá en un futuro, ahora es el momento en que tu hijo te necesita, no tienes que decirle nada, solo atrápalo en tus brazos con un abrazo y no tengas miedo de sus lágrimas. La tristeza cura muchas cosas, la tristeza y el enojo es una señal de que algo no anda bien y tienes que aprender qué hacer cuando se presentan.
2. Cómo lidiar con esas emociones de una manera inteligente
De acuerdo con el libro “What do you say” debes lidiar con las emociones de tus hijos de una manera productiva. Lo que significa que tienen que aprender algo de esa emoción y saber qué hacer con ella. Por ejemplo:
Mantente tranquilo, calmado y piensa e identifica las emociones que tu hijo o hija está sintiendo.
Entiende sus emociones, trata de identificarte con ellas en vez de juzgar. Se curioso en vez de acusatorio.
Escucha reflexivamente y valida sus sentimientos. Sus sentimientos son importantes. Ayudarles a sentirse mejor, abrazalos, besalos, preguntarles si están bien y cómo los puedes ayudar.
Explora la situación y házle más preguntas. Cuando les diste tu amor primero, y están más tranquilos preguntales por que se sienten así, que fue lo que lo causó, cual fue su parte en la situación. Hazles sentir que estás escuchando para entender y no para juzgar.
Hace poco recogí a mi hijo de la escuela. Tenía una carita que reconocí inmediatamente. Hace unos meses le compré una sudadera que le encantó desde el momento que la vio. Se la pone cada vez que puede y el clima se lo permite. Ese día hacía un poco de calor y como nos estamos acercando al final de clases, los niños tuvieron actividades afuera toda la mañana. Ese día fui a almorzar con él, puesto que lo reconocieron por haber llegado al club de los 75 puntos por leer muchos libros. Durante el almuerzo le pregunté si no tenía calor, y me dijo que no, llevaba puesta la sudadera. Cuando terminamos de comer, él se fue a su recreo y yo me fui a la casa. Cuando lo recogí al final de las clases, supe que algo andaba mal, él inmediatamente después de subirse al coche me dijo que no quería que me molestara, pero había perdido su sudadera y sus lágrimas comenzaron a desbordarse por sus ojos. Cabe mencionar que ya había perdido varias veces sus abrigos y suéteres, pero siempre los hemos podido encontrar. Supe exactamente que él sabía que no era la primera vez que esto pasaba. En vez de pensar en cómo esta situación me afectaba a mi y que tal vez tendría que comprar una nueva, pero me mantuve tranquila, pensé en él, en la angustia clara que estaba sufriendo. Era su sudadera favorita. Estaba manejando mientras trataba de decirle que todo estaba bien y que sentía mucho que estuviera triste por lo que había pasado. Cuando llegamos a un alto traté de acariciar su piernita para que sintiera mi amor. Le pregunté si sabía dónde fue la última vez que la traía puesta y me dijo que no, aún estaba demasiado alterado para pensar claramente. Seguimos manejando despacio para darle tiempo. Le expliqué que ya habíamos pasado por esta experiencia y que siempre habíamos podido encontrar sus sudaderas. Eso lo alentó un poco más y respiro profundamente. Pude ver que su esperanza había regresado. Le comente que cuando comimos juntos la traía puesta, le pregunté si se la quito durante el recreo, y dijo que no. Pude ver como estaba trabajando duramente en recordar paso por paso desde la última vez que la traía puesta. Cuando de repente me dijo con emoción, “ya se donde la deje!” Tan pronto como pude me di la vuelta en el carro de regreso a la escuela. Entramos y la sudadera estaba tirada en el piso afuera de los baños. Después de su recreo, tuvo que ir al baño y como tenía calor se la quitó ahí y la colgó en los ganchos para los abrigos y sudaderas, pero se había caído al piso. Su carita lucía totalmente diferente, su sonrisa regresó y la tristeza que vi en sus ojos ya no estaba.
El libro “What Do I Say” habla de escuchar reflexivamente y eso es cuando escuchas a tus hijos y válida sus emociones. A Veces no necesitan que reacciones, sólo que escuches y reconozcas sus sentimientos. Es difícil no intentar arreglar el problema o dar ejemplos de cómo saliste adelante en tu propia vida. Escuchalos en silencio, trata de entender por lo que están pasando, y no solo tratar de arreglarlo para que no tengas que lidiar más con su problema y sus sentimientos. En mi ejemplo, le di tiempo a mi hijo de sentir su tristeza, de llorar y lamentarse la pérdida de su sudadera favorita. Lo escuche y lo console, cuando vi las señales de que ya estaba más tranquilo pudimos resolver el problema. Lo que menos necesitaba en ese momento era que le dijera “otra vez perdiste tu sudadera, no es la primera vez que haces esto. Eres un irresponsable, ya no te voy a comprar otra.” “¿Por qué alguna vez pensamos que para mejorar a los niños, primero era necesario hacerlos sentir peor?” Una pregunta que ha marcado mi vida por siempre. Hacerlo sentir culpable solo va a crear división entre tú y él, no tendrá confianza en decirte cuando tiene dificultades y no sabrá cómo resolver un problema. Se sentará ahí con su culpa sintiéndose como el hijo “irresponsable” que es para ti y su autoestima sufrirá un gran golpe..
Educar de esta forma es cansado y muchas veces te drena mental y emocionalmente, pero como padres tenemos esa responsabilidad de enseñar . Y los estarás ayudando, para cuando no estén contigo, ellos podrán saber cómo lidiar con sus emociones y resolver sus problemas.
3. Las emociones de tus hijos no deben asustarte.
¿Por qué es tan importante que no te intimiden o asusten las emociones de tus hijos? Tus hijos no van a confiar en ti si creen que sus emociones son demasiado para ti. Tus hijos de seguro saben que tú como padre/madre tienen problemas y emociones también. Cuando no saben que las emociones son algo natural tienen miedo o vergüenza de compartirlas con los demás.
Está bien estar triste o enojado. Si no les hacemos saber a nuestros hijos que estamos cómodos con sus sentimientos, nunca acudiran a nosotros. No seas como Joy de la película “Inside out”, es imposible estar alegre todo el tiempo. Las emociones son una reacción de que algo está pasando y debemos poner atención. Ellos necesitan ese apoyo de nosotros para superar ese momento difícil. Tu no quieres que le pidan consejos a sus amigos, tú debes ser la persona que está ahí para ellos.
La única forma en que sabrás cómo se sienten es preguntándole de su vida. Pregúntale cómo estuvo su día con una curiosidad auténtica. Pregúntale de las interacciones con sus amigos, como le va en sus clases.
Cuando creas el hábito de tener conversaciones diarias con ellos, ellos sabrán que su bienestar y sus sentimientos son importantes para ti. Escuchalos con verdadera curiosidad. No les des tu opinión, puedes hacer una nota mental si quieres darles un consejo, espera otro momento para hablar de eso. Cuando das tu opinión inmediatamente estas haciendo tu opinión más importante que su experiencia y la confianza se extinguirá tan rápido como llegó. Si tuvieron un mal día abrazalos, besalos, hagan algo divertido juntos, se la persona en la que ellos piensan cuando están tristes o necesitan consuelo.
Ser padres es mucho más que solo darle las necesidades básicas como alimento y un techo. El amor, cariño y compasión que les muestres a tus hijos lo aplicaran con otros. Este mundo está lleno de personas solas y que nadie se interesa por ellos, se diferencia empezando desde tu hogar.
4. Aprende a como sentir tus propias emociones y lidiar con ellas.
Crecí siendo la clase de persona que internaliza sus emociones, nunca me sentí en la confianza de poder expresar mis sentimientos sin sentir que soy una carga para los demás. La realidad es que no todas las personas están preparadas para dar consejos o saber cómo ayudar a los demás a sentirse mejor, a veces aun ellos mismos están tratando de descifrar este acertijo. Todos tenemos problemas y adversidad, pero por eso estamos aquí. Son muchísimas cosas las que debemos aprender en esta vida y ser resiliente es una de ellas.
La resiliencia es una palabra que no estaba en mi vocabulario y probablemente en el tuyo tampoco. La resiliencia es la capacidad de adaptarse a problemas y situaciones difíciles.
Hace un par de años que fui a una clase de resiliencia en mi iglesia. Y aprendí que:
“Incluso cuando suceden cosas malas a nuestro alrededor, podemos elegir cómo responder. Asumir la responsabilidad de cómo reaccionamos, incluso cuando enfrentamos desafíos, trae paz y poder.
Como hijos e hijas de un Padre Celestial, hemos sido bendecidos con el don del albedrío moral para actuar y elegir independientemente. Dotados de albedrío, tú y yo somos agentes (un agente es quien tiene la virtud de obrar), y principalmente estamos para actuar y no solo para que se actúe sobre nosotros. Creer que alguien o algo puede hacernos sentir ofendidos, enojados, heridos o amargados disminuye nuestro albedrío moral y nos transforma en objetos sobre los que se puede actuar. Sin embargo, como agentes, usted y yo tenemos el poder de actuar y elegir cómo responderemos.
Puede sentirse tentado a confiar en respuestas como: culpar a los demás, darse por vencido, poner excusas, posponer las cosas, rebelarse, enojarse, quejarse, permitirse la autocompasión, encontrar fallas, permitir que el miedo gobierne, dudar, autojustificarse.
Conseguir la resiliencia emocional es reconocer estas respuestas en nosotros mismos y reconocer el poder que tenemos para elegir una respuesta más apropiada.”
Todos hemos experimentado situaciones en nuestras vidas que nos han marcado y nos han causado tener ciertas reacciones en situaciones. He aprendido otra palabra nueva,”Trigger” (provocar) y me ha ayudado muchísimo a saber por qué reacciono de la forma en que lo hago. Descubrí que ciertas peleas que tenía con mi esposo, no era por lo que él hacía o me decia, si no por que recordaba situaciones que nunca resolví con otras personas. Mi mente se llenó de claridad cuando leí el libro “Resilient” de Rick Hanson. En su libro hizo la siguiente pregunta: “Como adulto, ¿cómo han respondido los demás a tus deseos? ¿De qué manera ha sido apoyado? ¿De qué manera ha sido ignorado, criticado o derrotado? ¿Cómo respondieron tus padres a tus deseos? ¿Qué aprendiste sobre lo que querías mientras crecías?”
Cuando siento que mi reaccion es mucho más fuerte de lo que la amerita, pido tiempo para poder calmarme, buscar cual es la razón real por la que me estoy sintiendo tan enojada o triste. Siempre le he dicho a mis hijos que es normal sentirse enojado o triste, pero lo que haces y cómo respondes a esos sentimientos es muy importante.
Tus sentimientos son tu responsabilidad. No puedes controlar lo que los demás hacen, pero siempre puedes escoger cómo enfrentar y reaccionar a las situaciones que te presenta la vida.
Por eso es tan importante que como padre aprendas a lidiar con tus problemas y tus traumas, para que sepas cómo puedes ayudar a tus hijos. La era en la que no se habla de los problemas y que hay que esconder lo disfuncional que es tu círculo de personas ya no existe. Soy parte de la generación que ya se cansó de tragarse el enojo y la tristeza. Marilin Monroe en su libro “Mi Historia” dijo: “Lloré en la cama esa noche y quería morir. Pensé que si nunca hay nadie a mi lado con quien pueda hablar, comenzaré a gritar. Pero no grité.” Si crees que esconder tus sentimientos y tus problemas es la mejor forma de lidiar con ellos, te recomiendo que veas la palicula “Encanto”. Ya basta de callar, hay que “hablar de Bruno”, hay que ser proactivos y saber como usar esas emociones para ser mejor.
Los niños y jóvenes necesitan saber que tienes la madurez necesaria para poder ayudarlos con todas esas emociones. Quizá si nos ayudamos a nosotros mismos, podremos ayudar a las futuras generaciones, este mundo mejorara y haya más paz y amor.
Gracias por leerme y nos leemos hasta la próxima.
Photo credit to (Bethany Beck)












