Despedida.
Con el alma rota vengo a despedirme de ti. Mira cariño, es otoño y al igual que el roble me desnudé. Es el dolor, hay que vomitarlo para muy a pesar seguir respirando. Perdóname tú porque yo no puedo, no supe luchar por ti. Sé que añoraré tus risas que no conocí, quizá tus cabellos rizados, tus manitas tibias, las ilusiones que de tajo nos arrebató la vida. Tal vez hubieses sido mi Abril. Tal vez si el otoño no hubiese llegado tan de prisa. Tal vez si el sol o tú o ellos o nosotros. Mas ya nunca lo sobremos. Hay frío entre mis manos, ese frío que dejaste al partir. Te fuiste y se te olvido llevarme. Olvidaste que sin ti no sé como seguir. No necesite tenerte para saberte. Yo te supe desde siempre. Te veré en cada amanecer, en su risa, en el nudo en la garganta que no nos deja, en sus ojos rozando la tristeza, en la esperanza muerta. Hoy te digo adiós. ¡Maldita la vida que no me dio oportunidad de escribirte más! Paloma A. Oct. 7, 2016













