Tan grande como un título.
Tan grande como un título.
Tan importante como un subtítulo. Pequeño y grande. Dos antónimos que tienen un sabor a subjetividad. Nada más por poner un ejemplo, yo podría pensar que éste, es un gran texto y eso que lo voy empezando, así que ya me dirás. Y no me puedes negar que la bufanda que te regaló la tía abuela en navidad, la que pensó que era un gran regalo, nunca te la pones y nunca lo harás. Pero espera, que hay…
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