A medida que vamos creciendo tratan de hacernos creer que si no estudias, ni tienes un puesto importante en tu empresa, simplemente no eres válido para la sociedad.
¿Qué hay de malo en no tener unos estudios superiores y un diploma colgado en la pared? Lo siento señores, pero no estoy de acuerdo con nada de lo que llevan toda la vida intentando hacerme creer.
He conocido personas mucho más inteligentes que algunas de esas que presumen de ser genios por tener un papelito firmado por el rey. Es evidente que la formación cada vez es más indispensable y que todo conocimiento que adquiramos es oro, pero no olvidemos que existen cosas que pueden resultar más productivas y enriquecedoras tanto en lo laboral como en lo personal.
Se deberían invertir más horas en enseñar a razonar, a cuestionar, a confíar en uno mismo. Deberían enseñarnos a empatizar, a respetar, a darnos cuenta que para crecer no hace falta pisar a nadie ni creernos más que nadie. Tendrían que enseñarnos que toda idea puede ser grande si se trabaja duro para darle forma y que ningún proyecto es menos importante que otro, sino tan solo diferente.
Sin embargo, lo que quieren que aprendamos es otra cosa. Pretenden hacernos creer que si no tienes un título universitario no eres nadie, que si ocupas un puesto importante en tu empresa ninguna idea es mejor que la tuya y que el poder es mucho más importante que lo humano.
Yo no creo en nada de eso. No creo en los abusos de poder ni en las jerarquías de muchas empresas, ni creo que un título haga que realices tu trabajo con más entusiasmo y compromiso.
En lo que yo creo es en las personas, en sus valores, en su esfuerzo, en su ilusión y en lo que todo esto puede influir positivamente en su trabajo.
Creo en el compañerismo, en la conciliación de la vida laboral y familiar, creo en el entusiasmo de quien ama lo que hace y hace lo que ama.
En cambio, nos quieren hacer creer que si pretendes cambiar lo que ya hay, no llegarás a nada. Estarás mal visto por jefes y compañeros, te señalaran, se reiran a tus espaldas y criticarán tus ideales “demasiado modernos y soñadores”.
Definitivamente, soñar está mal visto. Prefieren contratar a otro borrego más que haga solo lo que se le mande y que no se atreva a cuestionar nada.
Con todo esto solo consiguen que no expongamos nuestras ideas ni presentemos proyectos innovadores. Consiguen que no tengamos confianza en nosotros mismos y que tengamos miedo a decir lo que pensamos.
Nos quieren hacer creer que quien no posee un título es un deshecho para la sociedad, que serás invisible, algo más que tirar a la basura cuando ellos estimen que ya has cumplido con lo que esperaban de ti sin antes preguntarse si puedes aportar algo más.
Continuamente nos quieren hacer creer que no tenemos nada que enseñarles, pero están equivocados.
Podríamos enseñarles que los sueños se cumplen y los proyectos prosperan si tienes el coraje de hacer que así sea. Podríamos hacerles ver que una empresa más humana se vuelve más productiva, que la ilusión puede lograr más que un concepto aprendido y que somos personas antes que un número en el fichero de empleados.
Quieren hacernos creer que somos poco o nada, porque con eso piensan que tienen más poder.
Pero no se dan cuenta que aquellos que lograron cambiar el mundo eran soñadores, algunos sin siquiera un título que los respaldara. Soñaban, creían en lo que hacían y lucharon por ello. Tuvieron la valentía de saltarse las normas para hacer realidad un sueño y lo consiguieron.
Así que a ustedes les digo, que por mucho que nos quieran hacer creer, nunca podrán quitarnos esas ganas que tenemos por cambiar el mundo.
Algún día se darán cuenta, pero por desgracia, quizás para ustedes ya sea tarde para volver a aprender.