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@razelmaches
Caos
Sé mi caos. Tráeme problemas. Enrédame la vida y el pelo. Sé mi torbellino de emociones. Hazme sentir que vivo. Tómame en tus manos y dame vueltas hasta sentir que no puedo tenerme en pie.
Quiero que me compliques la vida llamándome a las tres de la mañana porque quieres verme. Quiero que te muestres tal y como eres. Quiero que esto dure lo que tenga que durar, pero complícame la vida. Quiero levantarme pensando en ti y preguntarme si tú también piensas en mí.
Sé mi caos más infinito. Sé la razón de mis delirios. Sé el desastre más bonito que haya tenido entre mis dedos. Desbarátame la ropa y el alma. Hazme el amor mientras me atas las manos y las ganas. Desnúdate hasta los huesos, muéstrame tus demonios y amárrame en lo más profundo de tu ser.
Sé mi vida y mi muerte, sé mi sentencia para ir directa a la locura de quererte. Sé mi desastre y mi calma, sé la espada que me pone contra la pared y contra la cama. Sé mi caos y mi nada, sé las cuerdas entre las que se enreda mi ser para no salir de casa. Sé mi delirio y mi cordura. Sé mi cárcel y mi carcelero. Sé mi todo y mi nada. Sé lo que quieras ser. Pero jamás me seas indiferente.
- Razel Maches
El peor error de todos es creer que la pueden domar cuando ella es de alma libre y corazón ardiente.
- Razel Maches.
Fuimos la historia perfecta en una noche de borrachera.
-Razel Maches
Juegas con ventaja si me erizas la piel aún sin tocarme.
- Razel Maches
Mi arte
Solía decirle que adoraba sus grandes ojos verdes, que podía perderme en ellos toda la tarde y ella sabía cómo encontrarme con tan solo hablarme. Aunque a veces no entendiese qué me quería decir, pues usaba palabras que para mí eran raras y me reía. La de veces que entornó sus ojos cuando lo hacía, se desesperaba por un instante, pero mi risa la contagiaba y enseguida reía conmigo. Cómo adoraba su risa.
Me quería como muy pocas personas han sabido y yo aún la quiero y la recuerdo con cariño. Acostumbraba a decirle que ella era arte y sé que sigue siéndolo. Me encantaba cuando cantaba creyendo que nadie la escuchaba, poniendo el corazón en cada nota. Por eso, se evadía de la realidad a través de sus auriculares, ya podía ser el reggaetón más intenso o el musical más clásico, la finalidad era la misma, olvidar.
Adoraba esa inocencia y esa dulzura que transmitía. Pese a que muchas veces sus veinte centímetros sobre mí me intimidaran, tenía la extraña habilidad de hacerme sentir grande y protegida. Podía ser perfectamente yo, ser yo con ella.
Tenía una manía que odiaba y era que escondía su tristeza y su pena detrás de una sonrisa. Podía engañar a todo el mundo con ella, pero a mí no. La conocí como muy pocos han podido, derribando sus muros, pero siendo yo su escudo, por eso sabía cuándo estaba triste. Hubiera dado el mundo por no verla así en ningún instante y cada vez que pasaba intentaba calmar su llanto, posándola en mi hombro y contándole historias para olvidar. Sin embargo, cuando su pena era tan grande que ni mi imaginación podía con ella y era tanto lo que transmitía que solo podía llorar a su lado, por lo menos así compartíamos la carga y con nuestros llantos al unísono creábamos ríos que nos encauzaban de nuevo al mar de la calma.
Ella también era mi paz en mis tormentosos días, solía decirme que le recordaba a un huracán. Un pequeño torbellino de emociones que cada semana tenía un nuevo drama. La adoraba por ello, porque supo amar mi caos cuando ni yo misma sabía hacerlo. Porque sabía acabar con mi pena con la fórmula perfecta: una manta, un libro de poesías y su cálida compañía.
- Razel Maches
Incompleta - Razel Maches
Incompleta
Te quiero incompleta, con cicatrices, con tus penas y tus demonios. No te quiero entera, llena de tu ego y tu altanería. Te quiero libre, a cachos, como un puzle a medio armar.
¿Quién dijo que estaba mal andar en pedazos? Porque tú das un trozo de ti misma en cada beso, en cada abrazo, en cada nombre susurrado al oído en mitad de la noche. Porque tú vives incompleta y no por ello infeliz. Y yo que te quiero así, con páginas vacías y capítulos a medio escribir. Porque aprendes a cada paso, en cada tropiezo, aunque a veces te hagan falta más de un par de intentos.
Eres mi pequeño rompecabezas, tan complicada como imposible, tan fugaz como efímera. Tú que olvidas que habrá futuro porque eres tan presente y siempre te ha dado igual mi pasado. Eres vida entre tanta gente que no entiende que para mí eres magia. La magia es estar contigo y que cada momento cuente.
Recuerda que te sigo queriendo a mitad del camino, es eso lo que sueles decir, que por más que camines siempre seguirás en el medio porque esto no tiene fin. Luego me dices que lo eterno puede durar tan solo un segundo y me desarmas, y me rompes en trozos y en cachos. Solo te hace falta sonreír para llenarme de tus piezas y reconstruirme una y otra vez, las veces que te plazcan.
Lo cierto es que ya me da igual si estás conmigo una vida entera o solo una tarde, me has enseñado más de lo que podrían haberme enseñado cien cuerpos y unas cuantas mentes. Por eso te recordaré siempre así, incompleta, feliz, imposible, fugaz y eterna.
- Razel Maches
Amor de pub
Solíamos ser de estos amores fugaces que solo se amaban de fiesta. Con cuatro copas de más a tus espaldas, con un par de chupitos más en mis labios. Eras mi refugio cuando el alcohol nublaba mis sentidos y ya no era dueña de mis latidos, eras lo único que pedía mi cuerpo cuando estaba ebrio, dando vueltas por cualquier antro para toparse con tus manos.
Cualquier canción era buena para enredarme entre tus brazos y tú no tardabas nada en querer enseñarme tus encantos. Joder, cómo nos comíamos. Éramos fuegos artificiales en una ciudad que no era tuya ni mía. Tú, tampoco eras mío, yo tampoco era tuya. No éramos de nadie y de ninguno, pero tus besos esas noches tenían mi firma, mis orgasmos tenían la caligrafía de tus manos sobre mi piel. Jugábamos al escondite entre las sábanas y los mordiscos eran la señal de salida para los gemidos.
Tenías la extraña habilidad de rimar con mis caderas, de hacer incluso que nuestra primera vez fuera perfecta. Joder, cómo te quise, tan fugazmente como dura un parpadeo, te quise tanto como duraron nuestros polvos. Y es que fuimos cenizas de la noche a la mañana. Pero cómo disfrutamos el uno del otro. Yo, cada vez más hambrienta, tú, cada vez más seco.
No tuvimos una despedida como las convencionales, supongo que porque nunca tuvimos un principio. Será que en el fondo sabemos que cada tropiezo significa empezar de nuevo.
- Razel Maches
Ya te había olvidado, pero el mirarnos a los ojos otra vez hizo como si todos estos años no hubiesen pasado.
Ahí estabas, mirándome. Y yo con más ganas de ti que nunca.
-Razel Maches
Y ser libre con cada susurro del viento.
- Razel Maches
Se cansó de enredarse en cuentos que no iban a ninguna parte. Se cansó de príncipes azules y castillos. Se dio cuenta que se lo pasaba mejor con lobos feroces y dragones.
Que para qué ser una princesa si podía ser lo que quisiera. Entonces cerró el cuento y empezó a escribir su propia historia.
-Razel Maches
Con E de Ella
Ella es así, valiente cuando toca serlo. Ella, con el alma tan pura que quiere cambiar el mundo. Tan cabezota que no le importa romperse en mil pedazos para llenar los huecos de los demás. Oh, pequeña mía, ¿cuándo comprenderás que el mundo no está sólo en tus manos?
Pero eso me gusta de ella, que tiene la fiereza de diez mil leonas. Que le importa un comino lo difícil que sea, ella se propone arreglar caminos que aún no están preparados para ser andados. Ella no concibe en su cabeza el darse por vencido. Ella es así.
Me encanta verla luchar por arreglar lo que cree que está mal. Ver la convicción en sus ojos, en esa mirada que es capaz de decírtelo todo.
Pero también la veo llorar y me desgarro por dentro, porque sus ansias y sus ganas a veces no son suficientes. Sabe que movería el cielo y la tierra para que no derramara esas lágrimas, pequeña mía, ¿pero cuándo va a comprender que no debe romperse para arreglar a otros?
- Razel Maches