“Ella no se merecía que la quisiera normal, se merecía que la quisiera distinto”. - IsaacMart.

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“Ella no se merecía que la quisiera normal, se merecía que la quisiera distinto”. - IsaacMart.
WHAT IF?
Tenía por costumbre desnudar la caja de cigarrillos, estrés postraumático les decía, no es fácil superar la pérdida de uno mismo.
No iba a volver a ser el de antes, tampoco esperaba que el pasado tocara mi puerta para volver a jugar las cartas.
Como un pintor abstracto dibujaba las líneas de mi vida de manera inextricable y culpaba al tiempo de haberme enmarcado, echándome a un lado del paisaje más bello que había observado.
Tarde aprendí que a la culpa también se le puede acorralar en la esquina del ring y fui a pedirle el fin de esta absurda pelea, aplacada con un beso de esos que describe Juan Luis Guerra.
Pronto volvimos a gritarle al mundo que éramos unos sin techo, que preferíamos quedarnos mirando las estrellas aún cuando llovía fuego.
Ella no se merecía que la quisiera normal, se merecía que la quisiera distinto.
Y así me hubiera gustado que fuera, pero cuando la encontré para pedirle el fin de la guerra permaneció inmóvil con sus cascos puestos, sabía que por mucho que le hablara no iba a escucharme.
Y aunque entre tú y yo sobrara solamente una ’y’ para poder ser tuyo, tus ojos ya no decían nada. En ese momento entendí, que por más que se quiera el fuego no se puede juntar con el agua.
- Isaac Mart.
“Deja que te escriba mil gritos de silencio en el cuaderno, para que los escuches antes de perdernos, … contando hasta cien, cuando volvamos a vernos.” - IsaacMart.
CUENTA HASTA CIEN
He perdido la cuenta… contando hasta cien,
para evitar decir un 'te quiero' que no acabe bien. Aún no tengo los días de gimnasio suficientes para ganarle este pulso al orgullo. Será por capullo, …
por jugar al ajedrez rey contra pareja,
en esta batalla con moraleja; 'Que uno más uno, no son dos, si uno de los dos no quiere.' Así que, antes de que eches el cierre por olvido, deja que te pida perdón, aunque no sea al oído. Deja que te escriba mil gritos de silencio en el cuaderno, para que los escuches antes de perdernos, ...
contando hasta cien, cuando volvamos a vernos.
- Isaac Mart.
“He aprendido a escuchar, a sintonizar la radio de mi designio, y ahora sí, … De cada frecuencia haré un texto, y de cada texto una ‘impresión’.” - IsaacMart.
“Siempre he pensado que, el escritor no es la persona que escribe, sino aquella que cuando escribe se hace notar, sabe capturar miradas como si sus textos fueran cámaras Polaroid.” - IsaacMart.
JUSTIFICANTE DE FALTA DE ASISTENCIA AL BLOG
He estado escribiendo con lágrimas estos meses, lo prometo,
por desgracia, no puedo demostrarlo.
El agua salada no es buena tinta a la hora de plasmar oleadas de pensamientos,
consume el papel, a la vez que escribes y…
Verás, …
A veces uno tiene tantas cosas que decir, que al final ‘absorbido’, no dices nada.
«Siempre he pensado que, el escritor no es la persona que escribe, sino aquella que cuando escribe se hace notar, sabe capturar miradas como si sus textos fueran cámaras Polaroid.»
Y yo, no me sentía fotógrafo.
No es quebranto lo que siento, no estéis mal por mí.
La culpa la tienen las palabras,
esos sentimientos transformados en palabras,
invisibles, ocultas en mi interior.
Esas que escalan por mi garganta con sus garras afiladas causándome dolor,
pero que no escapan de mi boca, a causa de estos colmillos de marfil que ejercen de prisión.
Retenidas taladran mis dientes, armando ruido en mi mente,
el mismo que no me deja pensar.
Pero he aprendido a escuchar,
a sintonizar la radio de mi designio,
y ahora sí, …
De cada frecuencia haré un texto,
y de cada texto una ‘impresión’.
- Señores lectores. Lamento las molestias. -
- Isaac Mart.
“Dime Dante, si es normal que un demonio se sienta helado en el infierno.” - IsaacMart.
“¿Tú sabes del calor de sus besos?” - IsaacMart.
SOY UN BARDO AMARTELADO
Tan sólo soy un bardo amartelado, cansado de escribirle a una musa que habita en el pasado.
Escapé con ella del Parnaso en un tiempo lejano, pero apareció Apolo y nos separó de la mano.
Antes de que llegara el ocaso, al infierno fui desterrado…
La última sentencia fue haberme enamorado de aquella musa llamada Erato.
Como castigo fui apresado en una cárcel de papel, de la cual no podía escapar ni borrando las palabras escritas en él.
Barrotes construidos con versos ensangrentados.
Yo no tuve maestro como Virgilio en este viaje, que me enseñase que las mujeres no son lo único importante.
Dime Dante, si es normal que un demonio se sienta helado en el infierno.
¿Tú sabes del calor de sus besos?
Me hacían sentir como un volcán entrando en erupción, no podía contener el ardor que había en mi interior.
Era pura inspiración, decidió acompañarme en aquella ocasión.
Ella era mi vocación, trabajé duró por una buena relación.
Ella fue la perdición del escritor, de un cualquiera que al final enloqueció.
Ella era poesía.
‘Hoy te pido Apolo que dejes que sea mía.’
- Isaac Mart.
“No quiero volver a acabar en tu cama después de una guerra.“ -IsaacMart.
“La lluvia escupe en mi ventana y un maratón de gotas de agua comienza.” -IsaacMart.
OTOÑO
22 de Diciembre.
Después de 89 días y 20 horas te has ido. Dejándome morir de frío entre mis sábanas.
Hoy, mi única compañía es una taza de café medio vacía, a falta de esas dos cucharadas de azúcar que solías echarle. ‘Una por ti y la otra por mí’… ¿Recuerdas?
Sentado en esta cama deshecha, me distraigo viendo caer las arrugadas hojas de los árboles, tendidas en el suelo callan las historias de estos últimos meses.
La lluvia escupe en mi ventana y un maratón de gotas de agua comienza. Todas ellas quieren llegar a la meta, algunas incluso unen fuerzas para ganar impulso. Y aunque el marco de la ventana sea su fin, no retroceden… ni se separan...
¡Maldita nostalgia!... El café… y la distancia.
Estaré preparado cuando vuelvas en Septiembre, para desatar tu caos otro curso más…
Entonces, crearé alas uniendo las plumas del suelo de tu habitación tras nuestra lucha de almohadas.
Para volar con ellas lejos antes de que despiertes.
No quiero volver a acabar en tu cama después de una guerra.
Sentenciaré nuestra última vez… por el doloroso placer de que relamas mis heridas como una hiena.
Hasta más ver, Srta. Otoño.
- Isaac Mart.
“Ya no sería sólo la protagonista de su historia, sino también de la mía.” - Fervene
PORVENIR
Ella hablaba del tiempo pasado, nerviosa, con una risa entrecortada.
Yo la miraba a los ojos, callado, esperando el momento adecuado para gritar; “¡BINGO!, por fin me ha tocado, la chica adecuada.”
Después de unos minutos silenció su discurso con una sonrisa de Mona Lisa.
“Esta, hasta el día de hoy, ha sido la inapetente historia de mi vida.” –me dijo.
Yo, ausente en la nube de sus palabras, pensaba lo afortunado que hubiera sido si la hubiese acompañado a lo largo de su vida.
Desde que nació, para verla crecer como una madre.
En su niñez para defenderla de los abusones y de las bestias que le acechaban por la noche.
En su adolescencia para regalarle su primer beso.
Y en su loca juventud para mantenerla atada a mi cama.
Finalmente el reclamo de su mirada me hizo reaccionar.
Me tocaba hablar a mí. Le contaría como sería su historia de ahora en adelante. Pensaba escribírsela yo. Ya no sería sólo la protagonista de su historia, sino también de la mía.
- Isaac Mart. ed.fervene