OFF ROLE: Episodio 3x22: ‘Civil War - Part II.’
[ Chicago, Illinois - June 16, 2017 ]
La situación estaba clara y los dados ya se habían lanzado. No quedaba más que esperar que atacaran el Instituto y que los planes de los líderes se llevaran a cabo. Luego de que Novalee diera por finalizada la reunión, giró sobre sus talones y corrió — como pudo — escalones abajo para ir directo al portal que junto a las últimas personas que necesitaban protección en Idris. Una vez atravesado y cerciorándose que nadie más faltaba, envió un mensaje a los hermanos silenciosos para que la sellaran de una vez por todas como ya había conversado con ellos. Odiaba estar en esa posición y dejarles lo más complicado a sus amigos, pero debía ser objetiva y, en su estado, no era más que peso muerto. Solo confiaba en que ellos darían lo mejor y saldrían victoriosos.
Mikael y Ariadne fueron los últimos en salir desde el portal luego de dejar a Hope protegida y se encontraron con el resto quiénes venían saliendo de la reunión. En sus rostros se observaba los concentrados y enfocados que estaban con respecto al siguiente paso para dar y se quedaron en silencio cuando Gabe, quién parecía estar a cargo, comenzaba a dar las indicaciones necesarias a todos los que habían llegado. Nadie objetaba ninguna palabra.
Los grupos se habían dispuesto de manera de proteger Idris, un mundo que les había costado mucho trabajo el poder levantar y porque además, en su interior estaba el premio mayor, el hereje que con tanto esfuerzo trataban de alcanzar. Pero para eso tenían que pasar por encima de CAS en sí mismo y estaban conscientes de que aquello no tenía que ocurrir. Kat B., Mik, Mad, Grey, Kai, Emily, Addison, Erica, Sophia, Nina, Jesse, Audrey, Sarah, Melanie, Nickel, Oliver, Adeline, eran los encargados de proteger la entrada y los alrededores del Instituto al que de pronto se le había caído el "glamour" que las brujas por tantos años lo habían protegido para que ninguna persona común y corriente pudiera reconocer su verdadera apariencia, lo que demostraba que el poder de los herejes era mucho más fuerte de lo que alguna vez se habían imaginado.
Mientras tanto, como soldados salían por las calles de la ciudad, la que de pronto se había vuelto más oscura a pesar de que no pasaba más de las 6 de la tarde. Ary, Dean, Mia, Rosie, Zhenya, Caitlin, Jess, Matt, Sam, Susan, Kat R., Gabe, Logan, Bastian, Augustus, Nickel, Axel, por su parte shabían sido asignados para proteger a las personas, aquellos que no tenían la culpa de lo que estaba ocurriendo y, que lamentablemente era el daño colateral que nadie había elegido.
Al caminar unas cuantas calles se detuvieron. Parecía una ciudad vacía y ningún alma se podía oír. Caitlin le echó un vistazo al reloj que por siempre había descansado en su muñeca y tragó saliva con dificultad: solo faltaban un par de minutos para que la hora límite los alcanzara, y no le quedó más opción que tomar el collar que Bastian le había regalado para protegerla de sus poderes debido al terror que le causaba su Alter Ego y lo lanzó al piso, para luego romperlo de una pisada. Era la única forma que tenía de poder ayudar con sus poderes y ser partícipe de lo que estaba ocurriendo. Su vista se fue elevando desde el collar roto hacia el frente cuando el ruido de pasos, fuertes y constantes comenzaron a sonar. Podía observarlos, aparecer como si nada, como si no les temiera verlos preparados y listos para combartir, dispuestos a dar su vida por la causa.
Ya habían pasado horas desde que había sido informada la amenaza, y luego de varios desacuerdos con su marido, finalmente lograron acordar sobre cuál sería su posición en este enfrentamiento. Para Ary le era demasiado difícil separarse de Hope, pero no podía darse el lujo de ir a esconderse con el resto sabiendo que todo lo que estaba pasando en ese momento se debía a su familia. Es por ello que junto a Mikael se dirigieron directamente a Idris para dejar a Hope bajo el cuidado de sus padres, los cuales ya llevaban varios meses viviendo en ese lugar. Y agradecía aquello, ya que se sentía un poco más segura al saber que su hija se encontraría con ellos. Ambos salieron de Idris para unirse a la masa de gente que estaba escuchando las instrucciones que Gabe les daba en ese momento. Cuando todos supieron cuál era su rol, no tuvo tiempo de hacer más que despedirse con una mirada, ya que la gente comenzaba a moverse y sin darse cuenta había sido separada de Mik, quien debía quedarse en la entrada protegiendo.
Comenzó a caminar con el resto de su grupo hasta que todos se detuvieron. Miró a su alrededor y pudo contemplar lo mismo que todos: el lugar parecía estar abandonado. Una sensación de alivio recorrió su cuerpo, ya que eso significaba que la gente había alcanzado a arrancar. O al menos eso creía de momento. Observó como Caitlin se deshacía de su collar e inmediatamente elevó la mirada al sentir una energía que no reconocía. Su rostro se tensó por unos segundos y sólo tomó una bocanada de aire para prepararse por lo que estaba por venir.
Dean, por su parte, se encontraba al lado de su hermano menor. Si bien habían tenido miles de casos y habían visto casi de todo en los años que habían estado cazando, sentía que nada los había preparado para lo que estaba por ocurrir. Sin embargo, ninguno parecía bajar la guardia. De todas formas, no era la primera vez que se enfrentaban a algo sin saber cómo acabar con ello, por lo que cuando aparecieron, ambos se miraron y sin decir una palabra se separaron a una distancia considerable, en caso de tener que ayudar al otro si la situación se volvía peor de lo que esperaban.
Gabe por su parte estaba enfocado en dar las instrucciones a cada uno de los chicos que habían sido convocados a ir a pelear. Si bien sabía los riesgos de cada una de sus decisiones, intentó ser lo más objetivo posible en quién ponía a proteger el recinto y quiénes estarían preparados para mantener afuera a los herejes. No conocía bien la fuerza que tenía estos individuos pero, si podía dimensionarlo ya que fueron tan poderosos como para conseguir que un lugar bien reforzado se vieran en la obligación de luchar por lo que era suyo. Caminó junto con el resto de personas que salían hacia las calles, dejando a la mayoría de los brujos en la entrada, sabiendo que serían un escudo lo suficientemente fuerte como para mantenerlos afuera por si las cosas se complicaban en el campo de batalla. Tenía que pensar en todas las opciones, el número de los atacantes era algo desconocido por todos.
El chico había alcanzado a vestirse y llevaba en su mano derecha el arco para atacar a la distancia apenas viera la posibilidad de disminuirlos en número antes que vinieran hacia ellos, a su lado iban cada uno de sus compañeros, dispuesto a sacrificar su vida para acabarlos, en especial, el intentar en lo posible que no hubieran caídas que fueran humanas.
Observó a distancia una multitud, aún lo suficientemente lejano como para ir hacia ellos. Susan le hizo un gesto a Ariadne, Jessalyn, Zhenya y Gabe para que fueran los primeros en la línea. Iba con su arma favorita, su hacha, dispuesta a partirles la cabeza a quiénes intentarán cruzar hacía el Centro. Su cuerpo estaba rígido y sólo su mano se movía de forma ansiosa con su arma. Ahora estaba mucho más tranquila desde la última vez que habían sido atacados, todos estaban organizados según el protocolo que habían asignado desde la última tragedia.
Jessalyn asintió con la cabeza, obediente ante la petición de su compañera e imitó al resto quiénes ya estaban en posición de combate. Aquella visibilidad de sus enemigos poco a poco se fue haciendo más visible, pudiendo notar no solo manchas acercarse, sino cuerpos y en gran cantidad. Cuando estuvieron a un par de kilómetros la chica supo que ya era el momento de moverse, comenzando a flotar en el aire para poder volar e ir en su ataque puesto que sabía que tenía que aprovechar su habilidad.
El cabello de Caitlin se había cambiado al color blanquecino que la caracterizaba cuando ya estaba a full con sus poderes y quiso aprovechar que aún era del todo consciente y de inmediato salió de la línea para comenzar a atacar, lanzando trozos de hielo a sus enemigos, lo que los hacía caer y dejarlos botados en medio de su camino hacia ellos.
Matt ya transformado en hombre lobo soltó un suspiro. No podía negar que aquella lucha le ponía los pelos de punta porque para él no era lo mismo una lucha normal de clase a aquella, en la que cada vida podía perderse en ese momento. Echó a correr hacia ellos, comenzando a pelear y a abatir algunos, mientras que otros no hacían más que tirarse encima para dañarlo, incluso, sin la necesidad de usar sus manos.
Rosalie y Sam esperaron a que los herejes que les acercaran. La chica llevaba una daga lo suficientemente grande como para atacarlos y en la que se sentía segura para utilizar, mientras que el chico llevaba un arma en una de sus manos y una daga minúscula en la otra como plan B en caso de que las balas no funcionaran, pudiéndolo confirmar cuando uno, sin mayor problema, provocó un hechizo sobre él que lo hizo tirar sus armas por lo que no le quedó más que luchar cuerpo a cuerpo con ellos como podía.
Cada miembro de aquel equipo se vio forzado en separarse, tratando en lo posible de llevar mejor la pelea y así impedir que siguieran avanzando en dirección al Instituto. Rosie pudo notar como su cuerpo se inmovilizó de un momento a otro y que su mente se había bloqueado, no siendo capaz de darse cuenta que había sido víctima de un hechizo, al igual que el resto de sus amigos. Ahora su mira no estaba en los herejes. Sentía la necesidad de regresar a CAS y eliminar a aquellos que lo estaban protegiendo.
Cuando Ariadne recibió la seña de Susan, rápidamente se posicionó en la primera fila. Si bien no tenía poderes que la hicieran más rápida, o algún arma que la pudiera ayudar en esos momentos, contaba con la magia que siempre había adorado utilizar. Sin embargo, últimamente no había estado tan activa como antes, ya que, con la condición de su hija, evitaba en lo posible realizar cosas que pudiera detonar el desarrollo de los poderes de Hope. Por lo que, en ese momento, esperaba con todo su ser poder ser capaz de defenderse.
No alcanzó a pasar un minuto desde que habían llegado los herejes, que comenzaron a correr hacia ellos, por lo que rápidamente Mia corrió hacía uno de los tantos autos que estaban abandonados detrás de ellos y se subió al techo de éstos, para así utilizar su arco de manera más rápida y precisa. Como la mayoría de los herejes estaban enfocados en los chicos que tenían enfrente, pudo dañar a un par de ellos sin problemas, hasta que uno la reconoció y en un pestañeo vio como sus instrumentos salían volando hasta el otro extremo, por lo que no le quedó más opción que bajar de los autos y continuar peleando con una de las dagas que traía consigo.
Mientras todos comenzaban a pelear con los enemigos, Dean retrocedió unos pasos para comenzar a disparar con la escopeta que tenía. Sabía que no acabaría con ellos, pero era un buen elemento para retrasar los golpes de ellos. Alcanzó a mirar de reojo como todas las armas de sus compañeros eran quitadas de ellos sin explicación y por supuesto, su escopeta no era la excepción. Continuó peleando cuerpo a cuerpo, pero sentía como recibía más golpes de los que alcanzaba a dar, por lo que en ese momento se veía bloqueado a encontrar algo que los ayudara.
Cuando el combate se hizo presente, todos corrieron en dirección hacia los herejes que se acercaban con total tranquilidad hacia ellos, Katerina notaba como sus expresiones eran vacías; como si tuvieran todo fríamente calculado. Logan golpeaba sólo con sus manos, las armas que había guardado en partes de su cuerpo habían sido quitadas en una fracción de segundos y tuvo que ponerse atento a cada movimiento. No sólo eran buenos luchadores sino también usaban la magía como parte de su técnica, algo que díficilmente podía luchar de regreso a esa misma intensidad. Cuando dió el último golpe con su brazo más fuerte, no tuvo control de su cuerpo y giró de regreso hacia el Centro. Miró a su alrededor y pudo notar que sus compañeros luchaban con el mismo manejo mental que tenían sobre él.
Kat se arrodilló, buscando esconder sus colmillos pero era imposible. Sus ojos se mantuvieron transformados y sus piernas comenzaron a avanzar hacia adelante cuando se vio obligada a levantarse, con un cólera que nacia de la nada contra los que estaban en la entrada. La chica fue una de las primeras en correr hacia ese sector, dispuesta a atacar a los mismos que se había prometido en no dañar, aunque fuera una lucha interna diaria con su apetito. No pudo usar sus poderes para llegar en un segundo ya que podía notar como Addison, Melanie y Oliver, los brujos, usaban sus poderes para contenerlos pero no tardaría mucho para cruzar la barrera de protección que habían dividido el lugar en dos.
Sarah no tardó en transformarse al ver que Matt estaba listo para atacarlos y prefería que fuera alguien de su misma especie porque sabía lo mucho que podía dañar. No tenían idea de lo que estaba pasando y los gritos entre ellos iban en aumento; sólo estaba segura que lamentablemente tenía que atacar para poder cumplir con lo que habían prometido y eso era no dejar entrar a nadie al Centro.
La batalla no iba a ser fácil, eso todos lo sabían, pero estar y ver él comportamiento de los herejes confirmaban la gravedad de la situación. Bastian nunca había visto algo así, estaba asombrado viendo él cambio radical de la ciudad y él hambiente a su alrededor sintiendo un escalofrío recorrer su cuello, pero aquello no le hizo perder él enfoqué, iba a defender a como diera lugar, en cuanto vio él primer ataque y que sus compañeros salían a defender hizo lo mismo, salio disparado dejando un rayo de luz detrás de él, acorralo en un circulo con su velocidad a un grupo de los herejes quitándoles el aire para respirar cayendo estos al suelo inconscientes, dijo una broma sobre su resistencia y paso encima de ellos para seguir en él combate.
No lejos de ahí resaltaban unas luces, haciendo contraste la oscuridad del sitio, era Augustus que ya se encontraba enfrentando a unos herejes lanzándoles rayos y peleando cuerpo a cuerpo con ellos aunque a veces se escapa al transportarse lejos de algún golpe.
Axel y su Mjolnir se abrian paso entre la multitud, aquello para él era un "entrenamiento" más, sonriendo burlonamente cuando las armas de todos cayeron pero su "arma" seguía con él, aprovechando la sorpresa por parte de los herejes para golpearlos sin él mínimo esfuerzo, aunque para ellos no fue recibió así, saliendo volando varios metros de él.
El otro grupo que estaba atento a cada mínimo movimiento a un lado de CAS divisó que su grupo de amigos venía de regreso y eso llamó la atención de Addison quién fue quién alcanzó a dar un grito para que los demás pusieran atención a aquello que sin duda, era curioso. Sophia, quién en un momento de curiosidad corrió a acercarse a ellos para preguntar si tenían noticias no alcanzó a llegar hasta la mitad de su camino cuando un trozo de hielo golpeó su pecho y la lanzó unos cuantos metros, lo que la detuvo solo cuando su cuerpo golpeó contra uno de los cementos que rodeaban el Centro Sobrenatural.
Nina de inmediato supo que algo malo pasaba y miró a Addison quién decidió usar un hechizo, que de inmediato le rebotó y le respondió su duda: habían sido hechizados. Adeline de inmediato se apresuró a correr, directamente a Gabe en una reacción de desesperación, puesto que tenía claro que de ser así, todo estaría acabado y la sangre correría entre ellos y no contra los que realmente debían eliminar.
Llegó hasta Gabe quién venía caminando en la primera línea y trató de preguntarle qué sucedía, pero no alcanzó a escuchar una respuesta porque Madeleine de inmediato se le tiró encima, transformada en vampiro y como pudo logró escapar.
— ¡Chicos, han sido hechizados! — alcanzó a gritar y usó sus poderes para poder desaparecer del lugar y regresar a un lugar seguro, detrás de un auto lo suficientemente cerca para poder escuchar el siguiente paso a seguir. Que en ese momento, no sabía cuál seguiría.
Nina hizo un puño con su mano, con frustración al notar que todo se estaba volviendo un caos. ¿Qué más podía hacer? Podía notar como Jessalyn comenzaba a usar los rayos por sus ojos y Augustus sus poderes también. La chica llevó las manos al cielo y resopló.
— Lo siento, pero tenemos que defendernos o nos matarán, — dijo, justo antes de comenzar a caminar en dirección a ellos para comenzar a provocar un terremoto que llamara su atención a ella.
No tardó mucho tiempo en que la barrera se rompió para poder ingresar de regreso hacia la entrada de CAS. Ya todo se había descontrolado y lo que habían hablado minutos antes había cambiado por completo. Sus pensamientos se mantenían intactos pero sus acciones decían otra cosa muy diferente y era lo que mandaba a la hora de tomar decisiones. Jesse mantenía su postura fija, dudó en ir a defender la entrada porque no estaba preparado para atacar a sus mismos compañeros y propios alumno que había enseñado. Conocía los riesgos y sólo al ver como cada uno iban cayendo se dispuso ir en contra de Axel, sabiendo que era uno de los que podía hacer más daño y con ayuda de su escudo se defendía de su arma, lo que provocaba que lo golpeara en repetidas ocasiones. Lo favorable era que el chico estaba concentrado en él como para atacar a alguien más.
Audrey transformada ayudaba a Sarah a morder a Matt en partes que no fueran tan mortales, le gruñían intentando que entendiera que no debía atacar a sus propios amigos y a veces recibía rasguños que hacían que se pusieran más lentas. Era diferente entre los géneros a la hora de atacar y ahora entendían la verdadera enseñanza de ello, apenas podían contra el chico. Melanie y Oliver, hacían lo posible que no les llegara a ellos, escapando de las flechas que llegaban de todos lados y de los ataques de los diferentes metahumanos. La chica se quejó cuando una punta de hielo le atravesó la mano y decidió gritar con un hechizo que hizo que rompiera el cuello de Kat y Ary que duraría sólo un par de minutos.
Los pies de los chicos temblaron y un mareo grupal acabo deteniendo por algunos segundos la lucha ante el sismo que se sentía en la ciudad gracias a Nina; todos estaban enfocados en mantener la postura para no caer al suelo. En ese instante Oliver aprovechó de torturar la mente de los chicos Deknight para que dejaran de atacar. Había notado que estaban pasando desapercibidos y que posiblemente acabarían entrando primero.
Cuando los grupos se formaron, Gabe le indicó a Kat que lo mejor que podía hacer era quedarse en la entrada a defender junto a los demás, lo cual la había aliviado un poco. Como la magia se había desvanecido, la apariencia del Centro se encontraba de la misma forma como todos los humanos solían verla: como una casa antigua abandonada. Aprovechando aquella situación, aprovechó de utilizar las estructuras para quedar ubicada en una especie de ‘segundo piso’, donde tenía una visión privilegiada de lo que estaba ocurriendo unas calles más arriba.
Frunció el ceño cuando vio el cambio de sus compañeros, los cuales sin razón alguna habían dejado de pelear y ahora venían en dirección a ellos. Aquello les tomó por completa sorpresa, y es por ello que no fue hasta que comenzaron a pelear entre ellos que se dio cuenta de que estaban bajo la influencia de los herejes. Con un titubeo se posicionó con el arco y comenzó a lanzar flechas cerca de los pies de sus amigos, sin la intención de herirlos. En el fondo, esperaba que aquello los despertara, pero era imposible.
- ¡Mikael, Greyson! – exclamó desde arriba para que ambos la miraran- ¡Encárguense de los de su especie! –les ordenó, ya que si bien no había forma de evitar la pelea que se estaba originando, era mejor sacar de un golpe a los que tenían habilidades inhumanas. Al ver que los chicos comenzaban a encargarse de algunos, continuó lanzando flechas hasta que vio a Gabe pelear con una de sus alumnas. No lo pensó dos segundos y debido a la experiencia que ya tenía con el arco, lanzó sin problemas una de sus flechas al hombro del chico. Sabía que luego le reclamaría, pero en ese momento necesitaba que prestara atención a ella, de lo contrario, iba a terminar por matar a la chica con la que peleaba en esos momentos.
Erica se encontraba en la parte baja del lugar, por lo que enseguida se rompió el muro comenzó a pelear a puños con varios de los que venían hacía ellos. No quería hacerles daño, pero en ese momento no tenía más opción que golpearlos hasta dejarlos inconscientes. La situación estaba lejos de ser controlada, pero en esos momentos no pensó que se pondría peor de lo que estaba viviendo en ese momento. Había terminado de golpear a uno de sus compañeros cuando la pelirroja la tomó por sorpresa. Trató como pudo devolverle los golpes, pero debido a que tenía mucha más experiencia que ella, le ganaba en cada golpe que daba.
Se mantuvieron así por varios segundos, hasta que le era imposible volver a reincorporarse, algo que Zhenya aprovechó sin dudar. Sintió las patadas que le daba en su abdomen y vio en el suelo como la sangre comenzaba a salir de su boca. En aquel momento sentía un agotamiento extremo en su cuerpo, por lo que no le quedaron más fuerzas para reincorporarse, por lo que se rindió y dejó caer su cuerpo por completo en el piso. Trató de retomar el ritmo de su respiración al momento que se volteaba en sí, quedando boca arriba. Observó a la chica, la cual sin titubeos se acercó para poner su pie encima de su pecho, y sin ningún remordimiento, le apuntó con el arma que sacó de una de sus piernas.
- Zhenya, por favor. Despierta. – le dijo entre una toz que no podía evitar en esos momentos. Pensó que con decirle eso podría hacerla recapacitar, pero no había facciones en su cara que demostrara que sabía lo que estaba haciendo. Simplemente parecía un robot que había sido programado para matar. Y sin más, presionó el gatillo, el cual llamaría la atención de todos en ese momento.
El sonido de la bala no llamó la atención de nadie debido a que el hechizo era más fuerte y la capacidad de Zhenya para reaccionar ante lo que había hecho era nula. Simplemente se volteó y continuó su camino hacia el resto de sus compañeros para seguir luchando. Sophia usó sus poderes para empujar a algunos de sus compañeros y fue hasta Erica con lágrimas en los ojos. Para su mala suerte había sido testigo de aquella escena porque iba en camino a ella para ayudarla al verla atrapada frente a la colorina, pero no había sido lo suficientemente fuerte ni rápida.
Se dejó caer de rodillas y no le importó que en cualquier momento alguien la podía atacar por detrás. Sentía la necesidad de ayudarla, aunque ya no tenía pulso y la bala había sido fatal. Addison de inmediato comenzó un hechizo para protegerlas a ambas y procuraba que nadie pudiera tocarlas, formando una especie de burbuja alrededor de ellas. Estaba en shock, le costaba creer que todo lo que habían planeado les había salido mal y se habían hecho tal daño entre ellos. Era increíble.
La pelea parecía interminable. Nickel vs Jessalyn, Kat vs Gabe y todos los amigos, parejas, unos contra otros y los herejes, acercándose cada vez más. Estaban a solo una calle de alcanzar el instituto y tenían el camino libre para ingresar al Instituto. Susan se atravesó de inmediato con la intención de interrumpir su paso y en dos segundos fue expulsada por un golpe de aire que la mandó lejos, dejándola inconsciente sobre el piso. Rosie la siguió con la mirada y corrió inmediatamente a buscarla, rogando mentalmente porque la historia de Erica no se hubiese repetido. Sabía que se moriría sin ella.
Sam entró a una calle vacía persiguiendo a un hereje porque estaba dispuesto en concentrarse en aquello y no en seguir dando golpes y recibiéndolos de sus amigos. El hereje parecía que sabía lo que hacía, pero no le importo. Dean apareció detrás de él y gritó su nombre para que se regresara, por lo que Sam obediente entendió que quizás era una mala idea y estaba cayendo una trampa. Giró sobre sus talones y se encaminó de regreso a su hermano quién lo esperaba a un par de metros. Caminó un par de pasos cuando sintió algo helado atravesar su espalda, pero no sintió dolor algunos hasta cuando sus rodillas cayeron contra el piso. Quiso decir algo, pero le era imposible y su cabeza se vio abrumada por la voz de su hermano quién lo sostenía para que no se cayera. Quería hablarle, decirle que estuviera tranquilo pero no podía y eso lo mataba por dentro.
Hasta ese momento, no había dado señales de vida por la pelea. Estaba al tanto de todo lo que había pasado, pero creía que era algo que ellos mismos se habían buscado por meterse con ese tipo de especie, que irónicamente, era la suya. Pero hasta ese entonces nadie lo sabía. Tenía claro que las cosas le saldrían mal, por mucho que tuvieran un plan listo, no serviría de nada, ya que conocía como funcionaba la especie y aunque tuvieran a la persona más poderosa del mundo, no podrían con los herejes. Si ya era difícil enfrentarse a uno, era de sentido común que nada se sacaba con enfrentarse a una docena e incluso más.
Si bien le había dejado en claro a Katerina que no pensaba ayudar en la pelea, había una parte de él que no lo dejaba tranquilo. Y era el hecho de que todas las personas que conocía y de las cuales se había hecho amigo en el último tiempo, serían matadas por ellos. Trató de sacarse ese sabor amargo que aquel pensamiento le generaba, pero simplemente no podía. En especial porque Kat se encontraba allí. Lo pensó unos minutos, y sin más, salió de su refugio para ir a ver cómo andaban las cosas en el lugar de la pelea. Al llegar, se mantuvo escondido a una distancia importante, ya que se había mantenido al margen de su especie por la simple razón de que era buscado por varios de ellos. Y no para hacer amigos, claro estaba.
Puso atención a la escena que se estaba llevando a cabo en el momento, y no le sorprendió al ver que entre ellos mismos se estaban atacando. Puso los ojos en blanco, ya que en aquel momento su razonamiento le estaba dando la razón. A lo lejos pudo ver cómo los chicos se intentaban defender, y a esa distancia pudo notar que ya no aguantarían más. Por un lado, vio a Sophia, quien se encontraba de rodillas llorando, por lo que asumió que alguien ya se encontraba muerto. Hizo una mueca, y continuó observando detalladamente donde se encontraba cada hereje, y luego de unos segundos pudo terminar de contarlos por completo. De paso pudo ver como Kat se encontraba en el suelo, lo que inmediatamente le llamó la atención. Le tomó un momento para notar que seguía respirando y que sólo se encontraba inconsciente.
Se volteó para quedar escondido por completo y pensó en sus próximos movimientos. Sabía que no había más remedio que intervenir, ya que, de lo contrario, nadie saldría con vida. Una parte de él le decía que interviniera de inmediato, pero otra le marcaba lo mucho que le había costado mantenerse escondido y que, si se aparecía en la pelea, tendría que volver a escapar, en el caso de salir con vida de ahí. Se tomó unos segundos, ya que no podía darse el lujo de que fueran minutos, y salió de su escondite para caminar hacia la pelea. A medida que iba avanzando, alzó su mano, apuntando al lugar e inmediatamente comenzó a sonar un pitido en los oídos de todos, lo cual hizo que todos dejaran de pelear para concentrarse en el dolor que sentían. Aquello llamó la atención de los herejes, quienes miraron en su dirección enseguida y se vieron sorprendidos al verlo.
No sentía miedo en ese momento, por lo que como siempre, actuó irónicamente y alzó su mano libre para mover sus dedos en forma de saludo. En aquel momento los herejes se comenzaron a mover para atacarlo, pero rápidamente hizo un gesto con su mano, lo que hizo que todos los vidrios de los locales y autos explotaran hacía ellos, dándole tiempo para recitar un hechizo que los herejes entendieron enseguida, pero cuando intentaron ir en contra del chico, él ya no se encontraba en ese lugar. Desde el otro extremo, silbó para llamar su atención. Hizo el mismo gesto de saludo, pero esta vez lo continuó con un chasquido, lo que hizo que inmediatamente todos los herejes comenzaran a arder y a desesperarse. Kai, por su parte, aprovechó aquella desesperación para pasar rápidamente por cada uno y cortar sus cabezas, hasta que no quedara ninguno.
Cuando se aseguró que estaban todos muertos, volvió a chasquear los dedos, esta vez para que los demás terminaran de escuchar el pitido en sus oídos. Para ese entonces, ya debían estar fuera de los efectos del hechizo. Caminó hasta ellos y al ver que tenían miradas desorientadas, confirmó que ya estaban libres, por lo que continuó caminando hasta donde Kat estaba tirada en el suelo para ayudarla a reincorporarse.