Querido tormento mío,
causante de mis desvaríos y dueño de mis orgasmos de media noche.
Es usted,
el motivo de mis húmedas noches,
y ese apretón de piernas que provoca mis ganas,
ese cosquilleo que recorre mi piel por dentro, como si la sangre me hirviera;
Hasta la delgada tela que cubre mi cuerpo se humedece,
mi cuerpo se hace curvo y se revuelve en la cama, pronunciando tu nombre,
mis dedos se deslizan bajo mi bata, buscando saciar esas ganas que su nombre provocan,
una de mis manos me lleva a la gloria,
y la otra aprieta mis senos, humedeciendo el pezón con un poco de saliva,
que de por sí,
ya es bastante de tanto imaginarlo desnudo,
justo, justo a lado mío.
Con esa mirada retadora,
llena de lujuria,
con ese ímpetu de querer acabarnos todo el sexo del mundo en una sola noche.
Anda querido tormento,
vuelve a la calma este huracán que muere por apaciguarse entre tus aguas.
Pura maldad ❄️















