LA GUERRA DE TROYA. QUINTA PARTE
Menelao y Ulises continuaron en su llamado de soldados a la guerra. Fueron con Taltibio, el heraldo de Agamenón, a Chipre, donde el rey Cíniras, otro de los anteriores pretendientes de Helena, le entregó un peto como regalo para Agamenón y juró que contribuiría con cincuenta naves. Cumplió su promesa, pero envió solamente una nave verdadera y cuarenta y nueve pequeñas de barro, con muñecos como tripulantes, que el capitán botó al agua cuando se acercaba a la costa de Grecia. Invocado por Agamenon para que vengara ese fraude, se dice que Apolo mató a Cíniras y al punto sus cincuenta hijas se arrojaron al mar y se transformaron en alciones. La verdad es, no obstante, que Cíniras se suicidó cuando descubrió que había cometido incesto con su hija Esmirna.
Aquiles tenía un compañero inseparable: su primo Patroclo, que era mayor que él, pero no tan fuerte, ni tan rápido, ni tan bien parecido. A veces se llama al padre de Patroclo Menecio de Opunte y otras veces Éaco; y a su madre se le llama variadamente Esténele, hija de Acasto; Periopis, hija de Feres; Polimela, hija de Peleo; o Filomela, hija de Actor. Había huido a la corte de Peleo después de matar a Clitónimo, o Eneas, hijo de Anfidamante, en una disputa durante un juego de dados.
Cuando la flota griega estaba ya formada en Áulide, una playa protegida en el estrecho de Eubea, los enviados cretenses llegaron para anunciar que su rey Idomeneo, hijo de Deucalión, llevaría cien naves a Troya si Agamenón accedía a compartir el mando supremo con él, condición que fue aceptada. Idomeneo, anterior pretendiente de Helena y famoso por su belleza, llevó como su segundo a Meriones, hijo de Molo, de quien se decía que era uno de los hijos bastardos de Minos. Llevaba en el escudo la figura de un gallo, porque descendía de Helio, y se cubría la cabeza con yelmo adornado de colmillos de jabalí.
Así, la expedición se convirtió en una empresa heleno - cretense. Las fuerzas de tierras helenas estaban al mando de Agamenón, con Ulises, Palamedes y Diomedes como sus segundos; y la flota helena al mando de Aquiles, con el apoyo e Áyax el grande y Fénix. El mejor consejero de Agamenon era el rey Néstor de Pilos, cuya sabiduría no tenía rival y cuya elocuencia era más dulce que la miel. Gobernó a tres generaciones de hombres, pero, a pesar de su avanzada edad, seguía siendo un combatiente audaz y el único caudillo que superaba al rey ateniense Menesteo en las tácticas de la caballería y la infantería. Su sólido juicio era compartido por Ulises, y ambos aconsejaban siempre lo mismo para la buena marcha de la guerra.
Áyax el Grande y Áyax el Pequeño
Áyax el Grande, hijo de Telamón y Peribea, provenía de Salamina. Sólo cedía el primer puesto a Aquiles en valor, fuerza y belleza, y su cabeza y sus hombros se alzaban a más altura que los de su rival más cercano. Llevaba un escudo impenetrable hecho con siete cueros de toro. Su cuerpo era invulnerable, excepto en la axila y en el cuello, a causa de un encantamiento hecho por Heracles, hijo de Zeus. Cuando Áyax subió a su nave, Telamón le dio este consejo de despedida: “Fija tu atención en la conquista, pero siempre con la ayuda de los dioses”. Áyax se jactó de no necesitar la ayuda de los dioses, y por esta jactancia, desató la ira divina. En una ocasión en que Atenea acudió a animarle en batalla, él le contestó a gritos: “Aléjate de aquí, diosa, y anima a mis compañeros griegos, pues por donde estoy yo nunca pasará el enemigo”. Teucro, su hermanastro, hijo bastardo de Telamón con Hesíone, y el mejor arquero de Grecia, solía luchar desde detrás del escudo de Áyax y corría a refugiarse en él como un niño en brazos de su madre.
Áyax el Pequeño, hijo de Oileo y Eriopis, aunque pequeño, superaba a todos los griegos en el manejo de la lanza y era el más rápido después de Aquiles. Era el tercer miembro del grupo de combatientes de Áyax el Grande y se le podía reconocer fácilmente por su peto de lino y la serpiente amaestrada, más larga que un hombre, que le seguía a todas partes como un perro. Su hermanastro Medonte, hijo bastardo de Oileo y la ninfa Rene, provenía de Filase, a donde había sido desterrado por haber matado al hermano de Eriopis.
Diomedes, el hijo de Tideo y Deípile, provenía de Argos y le acompañaban Esténelo y Euríalo. Había estado profundamente enamorado de Helena y tomó su rapto por Paris como una afrenta personal. Tlepólemo, el argivo, hijo de Heracles, llevó nueve naves desde Rodas.
Antes de zarpar de Áulide, la flota griega recibió provisiones de cereal, vino y otros abastecimientos de Anio, rey de Délos, a quien Apolo había engendrado secretamente con Reo, hija de Estáfilo y Cristótemis. Reo fue encerrada en un cofre y arrojada al agua por su padre cuando descubrió que estaba encinta, pero las olas la llevaron a la costa de Eubea, donde dio a luz a un niño al que llamó Anio. Apolo lo hizo su rey - sacerdote profético en Délos. Algunos dicen, no obstante, que el cofre en que estaba Reo fue directamente a parar en Délos.
A pesar del abastecimiento de Anio, Agamenón no quedó satisfecho; envió a Menelao y a Odiseo a Délos para que preguntasen a Anio si podía llevar a las viticultoras, sus hijas, en la expedición. Anio rechazó la petición y le dijo a Menelao que era voluntad de los dioses que Troya fuese tomada sólo al cabo de diez años, así que era mejor que se quedaran ese tiempo en su reino y no les faltaría vino y cereales. Pero Agamenón había ordenado estrictamente: “tráiganlas, lo consienta Anio o no”, así que Ulises ató a las viticultoras y las obligó a embarcarse en su nave. Las tres huyeron, dos de ellas a Eubea y la otra a Andros, y Agamenón envió naves en su persecución y amenazó con la guerra si no se entregaban. Las tres se entregaron, pero invocaron a Dioniso, quien las transformó en palomas, y desde entonces las palomas están protegidas en Délos.
www.mitosenespanol.tumblr.com
Lee mitología coreana aquí
Lee mitología japonesa aquí
Créditos de la imagen: Estatua en bronce en Lamia, Grecia.