Dicen
que llegó el tiempo,
vendrán avalanchas
porque es temporada.
El ánimo apacible
del juramento eterno de rendir las armas
y arrumbar las disputas del mundo,
la invernada de nuestra humilde nación
—incluso con sus penalidades—,
fue algo bueno.
Paz,
paz eterna,
la paz perfecta de un paisaje nevado.
Es verdad, la palabra paz
voltea como la nieve fina
y cae espesa en cúmulos
sobre la tierra menguada de Japón.
A veces zurciendo mis medias
dejo descansar las manos
y miro por la ventana
y ahora... estoy tan aliviada:
al menos aquí no explotan bombas
ni hay resplandor de llamas.
Me encuentro pensando
que mejor que estar en un país
que compita por dominar el mundo
me cuadra esta forma de vivir.
Esto pasará también, en breve,
—habiendo aún leña por cortar—
la gente rebullirá:
«Ha llegado el momento;
no se puede ir contra los tiempos».
Bajo los montones de nieve caída
brotan ya pequeñas ambiciones,
falacias y deseos ocultos.
«Todo desembocó en esto;
ya no se puede detener.»
Cuando la simple expresión
se desploma desde las lejanas cimas,
provocamos más y más nieve.
Decimos: «ya no se puede parar
ya no se puede parar»,
y cae.
¡Ay, esas avalanchas,
la fuerza creciente
de tales palabras
va cundiendo,
se acerca!
Puedo oírlas.
Puedo oírlas.
人は
その時が来たのだ、という
雪崩のおこるのは
雪崩の季節がきたため、と。
武装を捨てた頃の
あの永世の誓いや心の平静
世界の国々の権力や争いをそとにして
つつましい民族の冬ごもりは
色々な不自由があっても
またよいものであった。
平和
永遠の平和
平和一色の銀世界
そうだ、平和という言葉が
この狭くなった日本の国土に
粉雪のように舞い
どっさり降り積もっていた。
私は破れた靴下を縫い
編み物などをしながら時々手を休め
外を眺めたものだ
そして ほっ、とする
ここにはもう爆弾の炸裂も火の色もない
世界に覇を競う国に住むより
この方が私の生き方に合っている
と考えたりした。
それも過ぎてみれば束の間で
まだととのえた焚木もきれぬまに
人はざわめき出し
その時が来た、という
季節にはさからえないのだ、と。
降り積もった雪の下には
もうちいさく 野心や、いつわりや
欲望の芽がかくされていて
”すべてがそうなってきたのだから
仕方がない”というひとつの言葉が
遠い嶺のあたりでころげ出すと
もう他の雪をさそって
しかたがない、しかたがない
しかたがない
と、落ちてくる。
嗚呼、あの雪崩
あの言葉の
だんだん勢いづき
次第に拡がってくるのが
それが近づいてくるのが
私にはきこえる
私にはきこえる。