El cansancio que llena mi alma me repite constantemente que debo terminarlo todo.
Todo lo que me pesa, todo lo que me lastima, todo lo que me hace menos.
El cansancio que llena mi alma me obliga a ignorarte, mientras mi mente se aferra a pensarte.
Aún recuerdo cuando decías mi nombre, cuando alguna vez no te fue indiferente.
Te recuerdo, como si fueses una estrella fugaz y yo tan solo un crío pidiendo un deseo ante el gran cielo nocturno.
El cansancio que llena mi alma no me permite actuar claramente, causando que el dueño de mis acciones sea mi corazón.
Este mismo, en alguna situación, lleno de pasión ha decidido dejarte ir.
Tus ojos pizpiretos buscan conectarse con mis par de ópticos verdes. Es muy tarde ya, no debiste dejar la puerta abierta para que mi alma en pena saliese de ahí, de estar atrapada entre tus brazos.
El cansancio se ha ido alejando de mi alma, poco a poco empacando sus cosas como mis sentimientos lo hicieron contigo alguna vez.
El destino tiene planeado un reencuentro, de eso no hay duda, pero mi alma que alguna vez fue inundada en cansancio, ya no estará ahí esperando una sonrisa por tu parte, ahora esa será tu situación.
El cansancio que llena el alma, formará parte tuya.