ENTRE DOIS MUNDOS (A história da Atlântida e da Lemúria perdida) - 2006
Entre as civilizações perdidas do planeta, não há outra que desperte mais fascínio que a Atlântida, seguida de perto pela Lemúria. Esta obra contém dois livros que constituem a mais autêntica e fascinante descrição, já reunida, da Atlântida. Não se trata de pesquisas convencionais, ou especulações, mas de depoimentos reais de um clarividente de reconhecida seriedade, e de um ex-habitante de Poseidônis, a última ilha atlante.
O texto de W. Scott-Elliot é um clássico: o mais abrangente e esclarecedor sobre a totalidade da civilização atlante, a quarta raça raiz planetária. Sua descrição das sub-raças, suas características, localização e expansão; a cronologia exata, pela primeira vez devidamente esclarecida, dos quatro sucessivos afundamentos do continente atlante; os mapas que caracterizam cada um dos períodos respectivos; as migrações que vieram a originar culturas tão diversas como a dos egípcios, gregos, maias, incas, peles-vermelhas, e as inúmeras informações sobre a magia e a decadência daquela grande raça etc., tudo permite qualificá-lo como o painel definitivo mais importante da literatura espiritualista sobre a civilização atlante. O autor é um clarividente inglês reconhecido no meio teosófico, e sua pesquisa foi feita diretamente nos registros akáshicos (a memória da natureza), uma garantia de autenticidade e sobriedade.
O texto do espírito Phyllos traz o depoimento real e emocionante de um atlante da última fase; um habitante de Poseidonis que relata suas aventuras e desventuras, amores e dramas em paralelo à mais precisa e detalhada descrição do último reino atlante seus costumes, tecnologia, sistema educacional e político, arquitetura e urbanismo, espiritualidade, naves aéreas, suas colônias americanas - e sua decadência e catástrofe derradeira. Essa obra, inspirada a um jovem sensitivo de 17 anos, tornou-se um clássico da literatura da nova era de lingua inglesa, e pela primeira vez surge no Brasil.
“Lo que pienses lo serás. Lo que sientes los atraerás. Lo que imagines lo crearás”
Helena Blavatsky
Helena Blavatsky, también conocida como Madame Blavatsky, fue una escritora, ocultista y teósofa rusa nacida en Yekaterinoslav en agosto de 1831. Fue una de las fundadoras de la “Sociedad Teosófica” y contribuyó a la difusión de la llamada “Teosofía”.
Fue hija de un coronel de origen alemán, establecido en Rusia y de una hija de una de una familia de la nobleza rusa que trabajó como novelista. Por parte de su madre fue nieta de la princesa Helena Dolgorúkov, botánica y escritora.
Debido a la prematura muerte de su madre, Helena creció bajos los cuidados de sus abuelos, los Fadéef en Saratov en una vieja e inmensa mansión, en donde su abuelo se desempeñaba como gobernador.
Helena tenía talento como pianista, y según testimonios de algunos contemporáneos, poseía ciertos poderes psíquicos o sobrenaturales, y desde muy temprana edad se mostró interesada en el esoterismo, libros que leía de la biblioteca de su bisabuelo quien se había iniciado en la masonería a finales del siglo XVIII.
Helena sostenía y demostraba que tenía la capacidad psíquica para comunicarse con los moradores de los mundos sutiles e invisibles, y con los seres que para nosotros están muertos.
A la edad de 17 años se casó con NIkífor Vasiíevich Blavatsky de 40 años, en una provincia de Armenia. Helena aceptó casarse para poder ganar independencia, y aunque según ella, nunca se consumó la unión, tras 3 meses de infeliz matrimonio, escapó por las montañas montando a caballo para ir a la casa de su abuelo en Tiflis, capital de Georgia.
Según se cuenta, Helena realizó una serie de viajes por diversos países, como Egipto, Turquía y Grecia entre otros tantos. En algunos de estos viajes, estuvo acompañada por el explorador y naturista estadounidense Albert Rawson, miembro de la masonería e interesado en el ocultismo.
En 1851, se dice que tuvo su primer encuentro con un hombre del cual había tenido diferentes sueños de la infancia, y que se convertiría en su maestro de nombre Rajput Mahatma.
Ese mismo año, Blavatsky viajó a Canadá, y varias partes de los Estados Unidos, México, Sudamérica, e intentó posteriormente ingresar al Tibet sin éxito, antes de regresar a Inglaterra.
En 1855, logró entrar al Tibet en donde pasaría por un periodo de entrenamiento bajo la dirección de su maestro y de 1860 a 1865 vivió en el Cáucaso, en donde pasó por experiencias de crisis de tipo sobrenatural, los cuales, según ella, la posibilitaría a la adquisición de un dominio completo de sus energías psíquicas.
En 1871, tras multiples viajes y experiencias psíquicas por Chipre y Grecia, y tras salvarse en un naufragio cuando se encaminaba a Egipto, intentó en El Cairo fundar la que llamaría “Sociedad Espírita”, con poco éxito pues se vió rodeada de charlatanes y ególatras que harían fracasar esta sociedad, por lo que en 1873, su maestro le dió instrucciones de proseguir hacia París y más adelante Nueva York.
Es en Nueva York en el año 1875 que Blavatsky funda con el coronel Henry Olcott, y el abogado irlandés William Quan Judge, la denominada “Sociedad Teosófica” con la participación de 16 teósofos, según actas elaboradas por el propio William Judge.
En septiembre de 1875, Blavatsky publica su primera gran obra titulada “Isis sin velo”, libro que habla de la historia y el desarrollo de las ciencias ocultas, la naturaleza y el origen de la magia, las raíces del cristianismo y según ella, los fallos de la teología cristiana.
En 1878, Blavatsky y Olcott trasladaron la sede de la Sociedad Teosófica a la India en donde conocieron al editor del periódico oficial del gobierno de la India, Alfred Sinnet, iniciando juntos en 1879 la publicación de la revista “The Theosophist”, siendo Blavatsky la editora responsable, con lo cual la sociedad teosófica se arraigó profundamente en América y Londres.
La denuncia de varios seguidores del fraude que se ocultaba en las prácticas de la Sociedad, llevó a la fundadora a abandonar la India en 1885 para establecerse en Londres.
En 1888 Blavatsky publica su obra “La doctrina secreta”, seis tomos en los que trata de explicar la evolución cósmica, planetaria y humana, la cual incluye mas de 2000 citas con indicaciones de paginas y autores. En esta obra están también explicados los símbolos básicos contenidos en las grandes religiones y mitologías del mundo.
El surgimiento del espiritismo y el ocultismo, estuvo muy ligado a una crisis que se sucedió en el pensamiento contemporáneo del cristianismo, causada por la antipatía de los cristianos liberales a la idea de la condenación eterna, la cual era opuesta e incompatible con la noción de un Dios amoroso.
Por otra parte, en lo relacionado a la ciencia, la geología había demostrado que la datación del mundo era mucho mas antigua que las enseñanzas de la Biblia, haciendo del espiritismo una nueva forma de contactar con lo espiritual, lejos de las viejas ortodoxias.
Helena Blavatsky murió en Londres en 1891 de gripe a los 59 años de edad. Su cuerpo fue incinerado y parte de sus cenizas fueron depositadas en Europa, Estados Unidos y en la sede de la Sociedad Teosófica.
A la muerte de Blavatsky y de Henry Steel Olcott, la Sociedad Teosófica fue entregada a su secretaria Annie Besant, quien ya había logrado con sus audacias crear un importante cisma entre los miembros de la Sociedad, obligando a William Quin Judge abandonar la sociedad y ser perseguido por los seguidores de Besant.
Tras su muerte, la teosofía vivió varias crisis y cismas, y su influencia se extendió a lugares oscuros como el Tercer Reich, donde muchos altos cargos del partido se declararon seguidores de esa doctrina.
“ Eravamo nell'atrio, tutto rivestito di capelvenere. Dinnanzi m'era lo scenario che godevo da un mese e che mi sembrava di vedere ogni giorno per la prima volta. Il declivio verde di aranci, costellato di frutti d'oro, poi l'azzurro del mare, l'azzurro del cielo; e su quell'orizzonte a tre smalti diversi, i piú divini modelli che l'arte dorica abbia, col Partenone, tramandato sino a noi. Il Tempio della Concordia, e vicino il Tempio d'Era con la sua fuga di venti colonne erette e di venti colonne abbattute, e, piú oltre, il Tempio d'Ercole, ossario spaventoso della barbarie cartaginese, meraviglia ciclopica tale che la nostra fantasia si domanda non come sia stato costrutto, ma come sia stato abbattuto; e oltre ancora il Tempio di Giove Olimpico, il Tempio di Castore e Polluce: tutte le sacre rúine che Agrigento spiega a sfida tra l'azzurro del cielo e del mare, ecatombe di graniti e di marmi che sembra dover ricoprire tutta la terra di colonne mozze o giacenti, di capitelli, di cubi, di lastre, di frantumi divini.
Ma dinnanzi a noi era quello che Miss Eleanor chiamava «il mio tempio», il tempio di Demetra, eretto ancora sulle sue cinquantaquattro colonne, l'unico intatto fra dieci altri abbattuti, l'unico sopravvissuto, per uno strano privilegio, al furore fenicio e cartaginese, al fanatismo cristiano e saraceno.
— No, amico mio. Dobbiamo ai cristiani e ai saraceni se il tempio è giunto intatto fino a noi.
Fu San Rinaldo, nel IV secolo, che lo scelse fra «i monumenti infernali dell'idolatria» per convertirlo in una chiesa dedicata a San Giovanni Evangelista, chiesa che fu trasformata in moschea al tempo dell'invasione saracena. E l'edificio divino fu salvo, mascherato e protetto come un fossile nella sua custodia di pietra e di cemento. Quale grazia del caso! Pensate allo scempio che fu fatto degli altri! Pubblicherò un manoscritto di mio padre dedicato tutto allo studio di queste distruzioni nefande. Pensate a quel colossale Tempio d'Ercole che forni materiale per tutti i porti nel Medio Evo! Tutto fu abbattuto e spezzato. Abbattute le colonne ciclopiche, ogni scannellatura delle quali poteva contenere un uomo, come in una nicchia, abbattuti i giganti e le sibille alte dodici metri che reggevano l'architrave, meraviglia di mole titanica e di scultura perfetta. Pensate le teste, le braccia, le spalle divine, i capitelli intorno ai quali si gettavano gomene colossali, tese, tirate da schiere di buoi fustigati, mentre le seghe tagliavano, le vanghe scalzavano i capolari alle basi. E le moli precipitavano in frantumi spaventosi, con un rombo che faceva tremare le terra. Ora sulle nudità divine, tra le pieghe dei pepli, nidificano le attinie e i polipi di Porto d'Empedocle.
— Cose da invocare un secondo toro di Falaride per i cristianissimi demolitori.
— Il gregge! Il gregge dell'Abazia! — Miss Eleanor si interruppe ad un tratto, ebbe uno di quei suoi moti fanciulleschi di bimba sopravvissuta, — il gregge dell'Abazia! Guardate che incanto!
Dall'interno del Tempio, sul grigio delle colonne immani, biancheggiarono d'improvviso due, trecento agnelle color di neve. Uscivano dal riposo meridiano, dalla fresca penombra, correvano lungo il pronao, balzavano sui plinti, scendevano con grandi belati e tinnir di campani. Tre pastori s'affaccendavano con i cani per adunare le disperse e le ritardatarie. Alcune, le piccoline, non s'attentavano a balzare dagli alti cubi di granito, correvano disperate lungo il pronao, protendevano il collo invocando soccorso, con un belato lamentevole. I pastori le prendevano tra le braccia, passandole dall'uno all'altro, tra l'abbaiare dei cani. “
---------
Brano tratto dal racconto di Guido Gozzano Alcina, pubblicato per la prima volta sulla rivista culturale milanese L’illustrazione italiana il 26 dicembre 1913.
"Porque a mente é como um espelho; ela acumula pó enquanto reflete. Ela necessita a brisa suave da sabedoria da Alma para afastar o pó das nossas ilusões. Tenta, ó iniciante, unir tua Mente e tua Alma. Evita a ignorância, e evita do mesmo modo a ilusão. Volta o teu rosto para longe dos enganos do mundo; desconfia dos teus sentidos; eles são falsos. Mas, dentro do teu corpo - o santuário das tuas sensações - procura, no Impessoal, pelo “Homem Eterno”; e, depois de localizá-lo, olha para o teu interior. Evita o elogio, ó Devoto. O elogio leva à auto-ilusão. O teu corpo não é o seu Eu. O teu EU é em si mesmo destituído de corpo, e nem os elogios, nem as críticas, o afetam. A vaidade, ó Discípulo, é como uma torre elevada à qual subiu um tolo arrogante. Lá ele se senta com solidão e orgulho, sem ser percebido por ninguém exceto por si mesmo. O falso conhecimento é rejeitado pelo Sábio, e espalhado ao Vento pela Boa Lei. A roda da Boa Lei gira para todos, os humildes e os orgulhosos. A “doutrina do Olho” é para a multidão; a “doutrina do Coração”, para os eleitos. Os primeiros repetem, orgulhosamente: “Vejam, eu sei”. Os últimos, que fizeram sua colheita humildemente, confessam em voz baixa: “Isso é o que eu ouvi”. Trecho do Livro "A Voz do Silêncio" de Helena Blavatsky #helenablavatsky #avozdosilêncio #teosofia #filosofia #eubiose #escolasiniciáticas #esoterismo #espiritualidade https://www.instagram.com/p/CR7M8Yrnonm/?utm_medium=tumblr