el olor de una vela que elegí porque era la más linda. el fuego casi sin fuerza. un calor insoportable. la luna alumbrando alguna parte lejos de casa, flores salvajes que nunca terminan de crecer, una estrella que cae cuando miro para otro lado. vaquitas de san antonio que vuelan cuando me escuchan. mis pies descalzos pisando el último trébol de cuatro hojas que había en el patio. infinidad de constelaciones que nunca voy a memorizar. mi espejo está roto y nunca lo noté. en el cajón de mi mesita de luz, un reloj que dejó de andar a las cuatro y veintitrés. mamá se espanta. yo pienso que el verano es más lindo a las cuatro y veintitrés; que no estaría tan mal que el tiempo dejara de correr un rato. y que pisar descalza el único trébol diferente entre el montón es conceptualmente más poético que arrancarlo. ¿sabés? me gusta que el espejo roto me deforme un poco los brazos. después de todo, ninguna imagen refleja como me ves. o cómo me veo. ¿y si los siete años de mala suerte en realidad son los buenos? ¿y si alguien nos mintió así para que no los desbloqueemos? ¿y si pasamos juntos por abajo de una escalera? cualquiera, bueno. la suerte existe. la suerte es que el tiempo pare a la madrugada. y que las vaquitas de san antonio vuelen para que no les pidas ningún deseo, porque ¿qué deseo vas a pedir? si tenés una velita con rico olor y un patio lleno de tréboles comunes. capaz juntas un par y valen por uno de cuatro hojas. capaz la suerte sos vos, y por eso la estrella cae cuando no estás mirando. https://www.instagram.com/p/CJm7eUJBsrA/?igshid=uyda6fytfkdo













