Alice
El concierto de Roger Waters había sido el jueves 29 de septiembre por la noche en el Foro Sol aquella experiencia fue inimaginablemente hermosa. El viernes por la mañana estaba hablando con una amiga que visitaría la ciudad ese fin de semana y le aseguré que aquellos días serían los mejores del año. Volvería a ver a Roger Waters en el Zócalo el sábado primero de octubre y el lunes 3 sería el mejor día, por primera vez iba a ver a Radiohead en concierto, mi banda favorita de todos los tiempos, algo que había ansiado desde el 2009 ya que en aquel año no los vi.
Iba bajando las escaleras del metro hablando con ella cuando un escalón se me escapó, de la nada me tropecé, se doblo mi tobillo de manera tan violenta que por la noche estaba en muletas con una férula en mi pierna izquierda. Me jodí. No iría al Zócalo pero aseguré que por nada me perdería a Radiohead. El domingo por la noche recibí 6 llamadas de Viridiana, a la séptima respondí, escuché por la línea a mi prima mayor que dijo: Prima, necesitamos que vengas, Alice se murió… Primero dije ¿qué? y después dije, no, tratando de creer que era una broma de muy mal gusto. Entré en shock. Grite. Le dije que ya iba en camino y entonces había recibido la peor noticia en mi vida.
Alice, mi prima menor nació el 31 de diciembre de 1993, el año nuevo siempre era su fiesta, cerró sus ojos por última vez el 2 de octubre del 2016, habiendo vivido 22 años nueve meses y 2 días. Yo estaba sentada en el sillón rojo, el mismo sillón en el que había dormido Alice una semanas antes. La última vez que la vi fue el viernes 23 de septiembre. Estaba dormida en el sillón, no la desperté, le dije: prima, ya me voy, te quiero mucho y le besé la frente, se que me escuchó porque frunció el ceño y asintió con la cabeza. Aquello fue en automático pero cada vez que lo recuerdo pienso que aún con los ojos cerrados su luz, su energía y su alegría estaban aquí. El 3 de octubre por la madrugada la volví a ver. Nos entregaron su cuerpo aproximadamente a las 4:30 y yo aún no lo podía creer. Viridiana y Veronica sentían tanto dolor que la razón se alejo de ellas por esa noche, lo único presente era el paso de la muerte que las dejaba de rodillas en aquella habitación.
Cuando abrieron la caja blanca de inmediato me paré, quería que mis ojos hicieran entender a mi cabeza, quizá así lo podría creer. Me asomé por el lado derecho y vi su cara. La vida se le había ido, no podía leer expresión alguna en sus ojos, su esencia no estaba dentro de si, no había comunicación alguna, su voz no saldría más por su boca, sus emociones no se reflejarían más en sus cejas, sus sueños y amor ya no tenían aquel sitio, su cuerpo, y yo no sabía dónde encontrarla. Aún así hable con ella. Alice, primita... Por mi boca solo salían palabras de amor aunque la verdad lo demás no lo recuerdo.
Aquel fin de semana no solo fue el peor del año, quizá ha sido el peor de mi vida hasta ahora, pasé de planear, de ir un paso tras otro, a literal no poder caminar, a difícilmente poder despertar, a ya no querer más nada y simplemente estar, contemplar, ver el tiempo pasar, tiempo en el que Alice ya no está, mi prima-hermana más querida ya no me hará reír como solo ella sabe, mi corazón se siente desmenuzado por las manos del diablo, deje de pensar en el futuro para abrazar el pasado, me siento derrotada, perdida, sin consuelo.
A veces crees que en la vida hay ciertos patrones y que de alguna manera tienes asegurado vivir ciertas etapas. Eso es una mentira de nuestro ego, la vida puede ser terriblemente cruel con tal de recordarnos que somos humanos, te puede sorprender, te puede arrebatar de un momento a otro la gente que más amas, estamos tan inmersos en nuestra vanidad que olvidamos que en lo simple está lo más complejo, que todos tenemos en el pecho un reloj de arena y que por un pequeño agujero se nos está yendo el aliento, que la vida se le quita a todos y que cuando se va uno se va parte del otro. Hoy quiero hacer las pases con todos, entregarme a ustedes, ayudarlos, tocar sus vidas, hacerles entender que si llegamos aquí solo fue para dar.












