La proclama triunfal de un villano
Y hoy me siento a narrar,
La historia de cómo un villano surgió.
Y ese villano soy yo, la serpiente del Edén.
El pecado original, el traicionero lobo malo.
Pero dejame aclararte que yo sí construí el caballo de Troya,
Pero nunca envíe el regalo a las puertas del palacio.
Que yo sí creé las armas con las que los hombres se matan,
Pero mi dedo no jala el gatillo de ninguna.
Estabas subyugada, quemada, torturada.
Atada por voluntad propia a un ente maligno que te robaba la vida.
Y yo simplemente envié un mensaje,
Y toda vuestra cárcel que creías reino, cayó.
Y sé que querés culparme, tiene sentido.
La verdad es demasiado dura como para soportarla.
Y es más sencillo tacharme de enemigo,
Culpándome de todos los males del mundo.
Pero te liberé, y eso te jode.
Te gustaría darme la razón, pero eso destruiría tu máscara
Preferís odiarme y convertirme en el villano,
Que darme la corona y reconocer mi victoria.
Porque no querías ser libre porque no te considerabas prisionera,
Y al liberarte, fui el lobo malo que asesinó a tu amada cervatillo.
Pero tu “cierva” era la verdadera amenaza, y nunca quisiste verlo.
Lo entiendo, es más fácil vivir una feliz mentira que aceptar la cruda verdad.
¿Te entristece? Yo jamás mate a tu amiga.
Y si ella se alejó de vos, ¿no será tal vez porque ella no te amaba?
Y nunca lo vas a aceptar, porque yo soy el pinche tirano.
Yo soy el que cumple el rol de villano en tu historia personal.
Yo ni siquiera fui el enemigo, fui solo un pasajero más de este navío.
Pero preferís culparme para darle sentido a tu miserable vida.
Y como soy un puto soberbio, a tus ojos,
Voy a ser el peor villano que jamás conociste.
Y sí, voy a ser la cara del mal.
Voy a ser el ente que te persiga.
Voy a ser la cicatriz de tu espalda.
Voy a ser la voz que te atormente hasta en tus sueños.
Porque siempre los humanos alteran la realidad para ajustarla a su narrativa.
Te sirve, no sos especial, sos tan patética como todos los demás mortales.
Y sí, soy el malo de tu película porque vos me diste este papel.
¿Pero te cuento un secreto? Me encanta interpretarlo.
Porque podés alejarme, odiarme, te puedo dar asco y parecerte el peor ser humano que existe.
Pero quien ganó, quien te arrebató el infierno al que vos llamaba cielo, fui yo.
Así que odiame, porque destruí todo lo amabas con solo tres palabras.
Pero a la tumba me voy con una sonrisa sabiendo que al destruirte, te salvé la vida.
Fuente: Fen’Harel | Dragon Age: Inquistion de BioWare