Jeon Jungkook recordaba su debut perfectamente, su respiración rápida, el sudor producido a pesar de no haber hecho actividad alguna, los estremecimientos, los nervios a flor de piel y el temor de cometer una equivocación.
Justo cuando pensó que caería en un abismo en ese momento, a su lado paso Park Jimin.
Mirada penetrante, presencia cautivadora y alguien con talento de sobra. Jungkook nunca había visto algo más deslumbrante que esa persona.
Desde que era trainee había puesto sus ojos en el solista, después de haber quedado maravillado con su debut, que había sido un año y tres meses antes que ellos. No, Jungkook no se había aprendido la fecha de memoria, bueno, tal vez si y también la había marcado en su calendario de Big Bang, nada fuera de lo normal.
La voz del cantante lo dejo embelesado y el solo pudo contener la respiración durante toda su presentación la cual vio en televisión, cuando sus hyungs discutían por la comida.
En ese momento Jungkook clasificó a Park Jimin como alguien equivalente a G-Dragon para él.
Por eso, a pesar de encontrarse actualmente en un comeback, tres años después aún se encontraba nervioso, con las manos sudadas y los acelerados latidos de su corazón. Park Jimin también regresaba, en la misma fecha que ellos, el solo pensar en compartir el mismo escenario lo ponía aún más nervioso.
Razón por la cual ignoraba la conversación de sus demás compañeros de grupo.
Rap Monster se quitó sus audífonos, señalando al pobre maknae que apretaba sus rodillas mirando al suelo. —¿Qué tiene Jungkook?
—Ah, está nervioso. — Respondió V, siendo regañado por su maquillista al haberse movido de más.
—¿Y eso? —Jin estaba extrañado, el más joven siempre controlaba sus nervios y no los hacía tan notorios como ahora.
—Es Jimin sunbaenim, hoy también sale al escenario. —Explicó Taehyung, exasperando a la pobre maquillista.
Jungkook reaccionó al escuchar el nombre de uno de sus más grandes ídolos, frunciendo las cejas y luciendo más molesto que de costumbre. —¡No estoy nervioso por el!
Sin quererlo su voz sonó chillona, quitándole toda validez a su defensa.
Mierda, nunca pensó estar tan nervioso por solo compartir el mismo escenario con Park Jimin.
Es más, ni siquiera estaba seguro si el término correcto era “compartir” después de todo BTS iría primero y luego pasaría el solista por su cuenta, solo pisarían el mismo escenario y ya.
Entonces, ¿porque mierda estaba tan jodidamente nervioso?
—Jungkook-ah, estás tocando tu cabello.
No sabía que era más fastidioso, que Hoseok le mirara con esa sonrisita astuta o descubrir su mano haciendo justamente lo que siempre hacía cuando ya no podía con los nervios, acariciar su cabello.
Ah sí, tal vez Park Jimin era demasiado para él.
—Yo...—No supo porque pero la urgencia de huir a tomar aire y recomponerse fue algo que no pudo ignorar. —Debo ir al baño.
Y, a pesar de que sus hyungs reían a sus espaldas Jungkook no se detuvo a reclamarles.
Aún estaba en su propio mundo.
Bien, el baño había sido una buena idea, generalmente nadie lo ocupaba a pesar de tener la capacidad de cinco personas en su interior, pero bueno, no podía culpar a nadie por no querer usar un baño algo público.
Cuando entró, afortunadamente ningún mal olor lo incómodo, olía a desinfectante y sospechaba que lo habían limpiado a tiempo para satisfacer las quejas de los artistas.
Se quedó allí, parado, viéndose al espejo con duda.
Tenía que hacerlo bien, no era la primera vez que subía a un escenario y no podía dejar que su estúpido complejo de fanboy le arruinara uno de los mejores comeback que tendría en su vida.
No por nada Blood Sweat and Tears le había fascinado.
Aunque a veces pensaba que le hacía falta algo.
Algo como un tono más fino de voz, algo bajo y melodioso, como...como la voz que venía de uno de los cubículos.
Jungkook abrió los ojos, no supo cuando los cerró, pero eso no era lo importante, alguien hablaba en voz baja y parecía charlar con otra persona, ¿qué demonios hacían dos personas encerradas con un retrete?
¿Han escuchado la frase de: “La curiosidad mató al gato"?
Porque justamente eso era lo que iba a pasar.
Jeon Jungkook se detuvo frente a la puerta, inseguro y sorprendentemente se dio cuenta que estaba abierta, la empujo un poco y bien, satisfago su curiosidad.
Si al maknae de BTS le hubieran preguntado cuál sería el lugar donde menos esperaría encontrarse a su más grande ídolo su respuesta sería obvia.
En el cubículo de un baño, besándose con otro hombre.
Jungkook hubiera sonreído en la entrevista para luego decir que era una broma de mal gusto que se le ocurrió en el momento.
Pero, esto no era una entrevista, porque Park Jimin estaba allí, frente a él, comiéndose la boca de otro tipo con la propia.
La situación era tan fuera de lo normal que no se dio cuenta de cuando abrió la puerta completamente y dejó salir un suspiro ahogado.
Park Jimin dejó lo que hacía y fijó su vista en Jungkook, viéndose confundido al principio para después abrir los ojos más de lo normal, sorprendido.
El desconocido que Jungkook aún no lograba ubicar rió al ver como el pobre maknae de oro se atragantaba con su saliva, abriendo los labios sin poder decir nada realmente.
¿Eh? Park Jimin sabía su nombre.
Asintió, aún sin poder moverse o hablar.
Jimin se movió, alejándose del hombre sin rostro para acercarse a Jungkook con una sonrisa cálida en su rostro. ¿Cálida? No, se veía...traviesa.
Oh, tragó saliva, duro, haciendo un ruido algo notable.
Park Jimin amplio su sonrisa.
Una mano pálida con dedos algo pequeños se apoyó en su hombro derecho, deslizándose por su pecho y abdomen, hasta llegar a la hebilla de su cinturón.
—Dime, ¿podrías guardar el secreto? —Preguntó Jimin en un tono bajo de voz, elevándose un poco para hablar justamente en el rostro de Jungkook.
¿Park Jimin era tan pequeño?
Ay carajo, ¿era tan difícil decir que sí y ya?
Quizás la mano en su entrepierna tenía algo que ver con sus balbuceos.
¿Cuándo bajó esa mano allí?
—Por favor—Pidió Jimin, murmurando en su oído con delicadeza, como si calculara todo movimiento, sabiendo que puntos eran los indicados para explotar.
Asintió de nuevo, sin poder decir más.
Gentilmente y con una mano en su espalda Jimin lo guio a la salida del baño.
—Gracias. —Dijo, antes de cerrar la puerta detrás de Jungkook.
El solo pudo despertar cuando escucho el sonido del seguro siendo puesto.
Ok, definitivamente no sabía que era lo que había pasado y estaba seguro que no tendría suficiente tiempo para asimilarlo.
Apenas encontró el camerino se dejó caer sobre la puerta, apoyando su frente contra ella, la gente que pasaba solo lo miraban un par de segundos antes de seguir su camino, porque todos entendían lo estresante que era ser un artista.
Pero ese no era su problema en esos momentos.
Pensar en Park Jimin besando a otro hombre, en sus palabras, la manera en que dijo cada una de ellas, su sonrisa amplia y angelical, contrastando con sus obvias intenciones.
Y sus ojos, esos ojos cubiertos con lentillas de contacto que no hacían nada para disminuir su intensidad.
Había dos cosas que le preocupaban en ese momento y no estaba seguro de cuál era más importante. ¿Qué su ídolo fuera gay? O que simplemente no supiera lidiar con Park Jimin.
Él era Jeon Jungkook, el maknae de oro, no un adolescente siendo torpe por su complejo de fanboy.
Por poco y cae de cara al suelo, de no ser por la mano en su hombro, la puerta del camerino había sido abierta y su manager salió de allí, en cuanto notó a Jungkook sus labios se torcieron, al parecer estaba molesto.
—¿Dónde estabas? —Asimilando que mi modelo a seguir es jodidamente homosexual, pensó, riéndose de su chiste interno.—No importa, faltan cinco minutos, vamos, deben estarte esperando.
Los siguientes segundos de su vida fueron totalmente incómodos, su manager estaba enojado, pero no sabía cómo tranquilizarlo, además, aún estaba procesando todo el suceso de “en el baño se descubre todo”, nombrado por el mismo.
Bien, a Taehyung se le hubiera ocurrido un nombre mejor.
Todos los miembros se veían impacientes desde la lejanía, apenas su manager anunció su llegada todas las miradas se posaron en él. Namjoon solo lo miro un breve momento antes de empezar a revisar su micrófono. Jin le dio una palmada en el hombro, sonriendo de esa forma nerviosa en que siempre lo hacía antes de salir al escenario. J-Hope sonrió de esa manera brillante que todo lo iluminaba, viéndose algo ansioso. Suga mascullaba la parte que le tocaba, chasqueando la lengua cuando se trababa. Taehyung en cambio se paró frente a Jungkook, frunciendo los labios.
—Hey, ¿todo bien? —No, en definitiva, no, nada estaba bien, necesitaba más tiempo para recuperarse, pero no podía, tenía que estar bien para el grupo. Solo que era algo imposible para el en esa clase de situación.—¿Sucedió algo en el baño?
Inconscientemente se sobresaltó un poco.
¿Qué si había sucedido algo?
Si, Park Jimin, comiéndose con su boca a un tipo que no reconoció.
—¿Cómo qué? —A veces se preguntaba qué tan tonto podía ser, ese era uno de esos momentos. Sonó tan a la defensiva que V se cruzó de brazos, dándose cuenta de la diferencia.
—No sé, ¿salió todo bien?
¿Qué? Oh bueno, era Kim Taehyung, era comprensible que saliera con algo como eso.
—Ya sabes, ¿salió todo de tu sistema?, ¿liberaste a Willy?
Suspiro, si, solo era V siendo V.
—Si hyung, todo salió bien.
Eso no tranquilizó a Tae pero Jungkook no agregó más, temiendo que soltara todo.
Porque era un secreto, Park Jimin le había pedido que guardara el secreto.
Así que lo haría, se lo llevaría a su maldito ataúd si era necesario.
Así de idiota lo tenía el solista.
—¿Por qué llegas tan tarde?, te he estado buscando por todas partes, ¿por qué me haces gastar tanto tiempo?, ya sabías que pronto te tocaría salir al escenario y aun así te tomas todo el jodido tiempo que se te pega la gana.
Jungkook, bueno, no sólo el, también varios de sus hyungs y otras personas voltearon a ver la fuente de ese regaño algo sobresaliente entre tanta gente. Era una mujer, joven, al parecer en sus treintas, hablando tan alto que casi parecía gritar, a lado de él un hombre aún más joven, luciendo irritado por llamar la atención, Park Jimin hacia lo mejor para no contestarle a quien parecía ser su manager.
—Tu, ven aquí y arregla su maquillaje. —Una de las chicas que eran maquillistas asintió, la pobre no se atrevió a alzar la mirada para ver a quién la llamaba de esa manera. Jungkook sintió algo de pena por ella.
—Oye, no hay necesidad de desquitarse con la chica. —Se quejó Jimin, con un ligero puchero en sus labios, Jungkook se confundió ante el repentino cambio de personalidad.—Lo siento, es mi culpa que te hable así.
La disculpa solo causó que la maquillista se sonrojará y bajará un poco más su mirada.
La sonrisa de Jimin era deslumbrante, sobre todo cuando se cubría de amabilidad.
Jungkook no apartó la mirada de la escena ni siquiera cuando uno de los estilistas se acercó para acomodar ligeramente su cabello, dándole una pequeña frase para desearle suerte.
Park Jimin pareció notar una mirada fija en el porque apartó su vista de la chica que lo arreglaba para buscar el rostro de alguien más. Cuando encontró a Jungkook sonrió otra vez, pero esta vez fue la misma sonrisa que dedicó al joven en el baño, ese tinte travieso en sus facciones de nuevo.
Mierda, mierda y la jodida mierda.
Apenas sintió como Hoseok lo guiaba por las escaleras, oyendo el eco lejano de voces llamándolo. Finalmente apartó la vista de Jimin, mirando el suelo.
Ay, J-Hope se veía genuinamente preocupado.
—Hyung, yo siempre estoy listo.
El rapero sonrió, confiando en el más joven.
Jungkook movió su cabeza de un lado al otro, flexionando los músculos de su espalda antes de palmear sus manos contra sus mejillas.
Tenía que concentrarse, era hora de hacer lo que mejor sabía hacer.
Para eso vivía, para coleccionar los corazones de las fans.
Y su propósito era coleccionar más y más, para ser un artista que subiera hasta la cima de la forma más limpia posible.
Park Jimin tendría que ser olvidado por ahora.
Bajo las escaleras, dejando a las Armys y al escenario detrás, sabiendo que había dado lo mejor de sí en la presentación.
Las muchas horas de práctica, tanto de voz como de cuerpo habían rendido fruto. Jungkook era muy exigente consigo mismo, por lo que él mismo se había propuesto hacer de este comeback el mejor.
Muchas más horas de práctica.
¿Se agotó hasta el cansancio? Por supuesto, pero él sabía que un sueño como ser el mejor grupo de ídolos existente era difícil de cumplir y por ello debía esforzarse y trabajar duro.
A pesar de ser tan joven le gustaba pensar que era un poco más maduro que sus demás hyungs.
Estaba satisfecho con la presentación y cada escalón que bajaba ampliaba su sonrisa. Los miembros tal vez se preocuparon al verlo así, pero no era sorpresivo si alguno de ellos perdía la cabeza después de una presentación.
A la mitad de su camino, se detuvo.
Un aura fuerte y estremecedora detuvo sus pasos. A su lado, esperando su turno para pasar al escenario estaba Park Jimin, se veía serio, concentrado, como todo un profesional.
Jungkook no pudo respirar.
Era fascinante la forma en que Jimin parecía intimidar a cualquier otro artista, incluyéndose el mismo a la lista. ¿El esfuerzo? ¿El trabajo duro? Quizás esas cosas tenían que ver en como marcaba su presencia, pero el talento innato del solista estaba allí, latente y palpable para cualquier otro ídolo en la industria.
Ver a Park Jimin en ese momento era como ver a un tigre siberiano a la espera de tener a su presa entre sus garras.
El solo pensar eso le hizo tragar saliva y continuar con su camino, temiendo ser devorado.
No cabía duda, Park Jimin era único.