En su día me dió igual perder algunas relaciones, no me importó alejar algunas influencias de mí porque no me aportaban nada, pero sí que me dolió perder mi vida y ver caer todo mi esfuerzo.
Fueron muchos años luchando por construir mi vida y en un día se fue al garete.
Hoy he superado ese "duelo" y tengo ganas de ser feliz otra vez, tengo ganas de luchar.
No puedo evitar pensar que estoy sola, no te confundas, me encanta la soledad, pero no esa que da frío.
He dejado de preguntarme tantos “por qués” y ahora estudio mi situación. Sé que se dice eso de que estar solo está bien y que tenemos que aprender a disfrutar de nosotros mismos, pero algo dentro de mí necesita tener a alguien de refugio. No busco amor, no busco querer ni que me quieran, sólo alguien con el que tapar esos momentos de vacío, contarle mis días y reír. Sólo quiero reír y ahuyentar la pena que me invade cuando estoy sola.
He encontrado un refugio, una mierda de refugio que no me aporta nada, pero por lo menos da cobijo mientras aprendo a curar mis heridas. Lo peor de todo es que ya no creo en el amor, el amor romántico.
Los seres humanos somos animales y, como tal, nos guiamos por instinto. Algunos aprendieron a controlar esos impulsos pero otros no, y no voy a volver a permitir que nadie más me haga daño. Si no hay sentimientos no hay dolor.
A veces siento tanta rabia que tengo ganas de morder y liberar mi energía a través de la fuerza. Jamás volveré a dejar que me hagan daño así, nadie se merece mi compasión más que mi familia. Quiero hacerme fuerte por dentro y por fuera. El secreto es no amar, no ser débil.
El secreto es arrastrar esas piedras con fuerza hasta conseguir lanzarlas como el que lanza un simple guijarro.
Hace tiempo que mi vida pegó un vuelco y desde entonces todo está fuera de lugar. Me encuentro ante un bosque de árboles viejos, altos, todo plagado de musgo, un lugar donde no entra el sol. Doy la espalda al bosque y ahí está, aquel lugar al que llamaba hogar. La poca vegetación que queda no tiene fuerza y sólo quedan piedras de lo que era mi lugar seguro. El viento siempre sopla fuerte en esa llanura, el viento son las horas de reloj pasando por mi vida y cada una de esas piedras antes era una gran tela que pesaba y yo tenía que cargar, pero el viento me ayudaba a empujar y yo estaba orgullosa de agarrarlas. Pero una tormenta horrible llenó de tierra cada una de mis telas y las hizo más pesadas, la lluvia convirtió esa tierra en barro y ahora el viento no me ayuda, ahora tengo mil cuerdas atadas a mí donde sólo hay pesadas piedras al final. Ahora me duele avanzar y ya no soy capaz de sonreír porque yo no elegí estas cargas, no así.
La tormenta lo rompió todo, la tormenta hizo que cada responsabilidad pesara más cuando yo sólo hice poner mi corazón tejiendo cada tela.
Maldigo el momento en el que permití que agarraras mis tinieblas para ahora dejarme sola con ellas.
Sé que avanzando un poco cada día me volveré más fuerte, que conseguiré usar estas horribles cargas incluso para derrotar al que venga a derrumbarme, pero de momento… de momento sólo me causan heridas porque el viento sigue su camino y yo aquí estoy aún, intentándome levantar.
Lo peor de todo es que sí entiendo cómo pudiste clavarme ese cuchillo en el centro del pecho mientras me mirabas a los ojos. La diferencia es que yo sé de nobleza.
Somos seres de instintos y a veces es muy difícil reprimir pensamientos, pero lo que te diferencia de ser un animal es la capacidad de relacionarte. Tú has demostrado no saber de nobleza ni de lealtad. Le has sestado un golpe mortal a tu compañera de batalla por un mísero precio, qué fácil es hacer brillar los ojos de un hombre débil.
Fallé al creer que cargándome también tu peso te sentirías mejor en la batalla, fallé al pensar que tus dudas en la guerra venían por la locura que era esta vida y todas las trabas que nos ponía, pero tú no querías estar en primera línea de batalla sino rezagado, sin afrontar las pérdidas que conlleva una victoria.
Los guerreros más fuertes somos los que luchamos, aquellos a quienes se arrodilla la gente ante sus pies son los guerreros que no dejaron de luchar por su vida.
Te has llevado mi armadura y ya no formas parte de mi guerra, pero aún con esta herida tan profunda, no pienso caer.
El mayor éxito fue entender que mi felicidad la construí yo. Que la otra persona sólo me facilitó los medios y el mayor error fue dejar que cogiera conmigo las riendas de mi vida.
Hay un momento en el que entiendes que las únicas personas de las que deberíamos de haber dependido fue de quienes nos cuidaron de pequeños, pero la mayoría de veces se aprende con el golpe de gracia.
Quería comenzar diciendo que "Ahora sólo queda...", pero no: Ahora es el maravilloso momento de coger las riendas aunque la vida tire fuerte y dirigir tu camino.
Si tienes que parar, para. Si tienes que acercar a alguien a algún lugar, hazlo. Mandas tú
El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida, porque acaba siendo verdad.