APOLITAS
Hace eones, Apolo y Zeus caminaban por la ciudad de Tebas cuando, de repente, Zeus declaró la grandeza de la raza humana y la llamo “El pináculo de la perfección terrenal” Apolo soltó un bufido y haciendo relucir su gigantesco ego aseguró que podía mejorarse en muchas aspectos. Se jactó de poder crear fácilmente una raza superior y Zeus lo retó a que lo hiciera. Así es que Apolo busco una ninfa que diera a luz a sus hijos.
En tres días nacieron los primeros Apolitas. Tres días más tarde esos niños ya habían alcanzado la madurez y tres días después estaban preparados para ser los regentes de la tierra.
Dado a que los Apolitas nacieron con un intelecto, una belleza y una fuerza superior a la de los humanos, Zeus los envió a vivir a la isla de la Atlántida, donde esperaba que vivieran en paz y no fuese necesario tenerlos cerca. Eran una raza agresiva que querían dominar la tierra y como broche final, también el Olimpo. A Apolo no le importaba ya que una vez cumplidos sus propósitos, él se convertiría en el dios supremo.
Pero los griegos estaban siendo abatidos por los Apolitas. Los humanos se dieron cuenta de que luchar no les llevaría a ningún sitio, por lo que idearon un plan para que Apolo cambiara de bando. Eligieron a la mujer más hermosa nacida entre la raza humana, Ryssa y se la entregaron a Apolo como amante.
Apolo no pudo resistirse a Ryssa y se enamoró de ella y, finalmente la mujer quedó embarazada. Cuando la reina de los Apolitas escuchó lo que sucedía, se enfureció tanto que envió a un grupo de asesinos para que acabaran con la vida de la madre y del niño. La reina dio instrucciones a sus hombres para que el crimen pareciera un ataque de un animal salvaje, de modo que Apolo no se vengara de los Apolitas.
Ese fue el final del mundo tal y como lo conocemos.
la maldiciónApolo lo descubrió y destruyó la Atlántida y hubiese destruido todo y cada uno de los habitantes del mundo si Artemisa no lo hubiera detenido. De hecho, el panteón griego llegó a pensar que Artemisa había detenido a su hermano pero él quería venganza.
Prohibió a los Apolitas caminar bajo la luz del sol para no tener que verlos nunca más y recordar su traición. Puesto que habían intentado hacerle creer que Ryssa había sido ataca por un animal salvaje, les dio características animales: colmillos, sentidos muy desarrollados y lo que Apolo no pudo quitarles fue su habilidad psíquica. En consecuencia, hizo que, para subsistir, necesitaran sangre Apolita. Están condenados a alimentarse unos de otros cada pocos días para no morir… Hasta alcanzar los 27 años, los mismos con los que Ryssa fue asesinada. En la fecha de su vigésimo séptimo aniversario, morirían tan dolorosamente como ella.
Por tanto, cuando llega el día, tienen cuatro opciones:
Mueren como les condenó Apolo, se les conoce como el “Culto a Polux”. El día de su vigésimo séptimo aniversario mueren de forma lenta y dolorosa, sus cuerpos se desintegran, literalmente, y se convierten en polvo en un plazo de veinticuatro horas.
Se suicidan el día anterior.
Matan a un humano, toman su alma y se convierten en Daimons.
Toman la sangre de otro Daimon convirtiéndose en Daimon automáticamente.
DESCENDIENTES DE APOLO
Con el transcurso del tiempo, los descendientes directos de Apolo han ido disminuyendo hasta prácticamente diluirse la pureza original del linaje. Las viejas costumbres de relacionarse solamente entre Apolitas, incluso entre la misma familia, han caído en el olvido mientras que las uniones entre Apolitas y humanos son cada vez más frecuentes, y por tanto, la eficacia de sus poderes o debilidades se ha ido mermando hasta caber la posibilidad de que un Apolita camine bajo la luz del sol durante horas sin verse apenas afectado por ello. Pese a ello, sus características básicas son idénticas a antaño. En la actualidad, la línea directa de sangre de Apolo llega a un lugar desconocido. El peligro acecha sobre la cabeza del mundo y Stryker se encuentra en busca y captura del futuro deseado desde su primer aliento como Daimon. Y es que entre todos Apolitas existe el deseo anhelante de ser libres de la maldición. Todos conocen la leyenda de que si el último descendiente directo de Apolo muere, la maldición terminará con él. Es correcto. La maldición terminará con la muerte de Apolo tras la de su último “hijo”, pero no es tal y como cuentan las viejas historias. Su sangre y su vida están conectadas a las de sus hijos irremediablemente y, por tanto y a la vez, a los hijos de este. Cuando él muera, el sol muere con él, así como Artemisa y la luna. Todo será destruido. No quedará mundo. Por tanto, los únicos que conocen a los últimos descendientes de Apolo son Artemisa y el mismo Dios, quien se ha vuelto la mar de reservado con respecto al tema. No solo se mantiene al margen, sino que además, prefiere ignorarlo. Es su hermana, a escondidas, quien mantiene una cruzada casi personal para evitar la desaparición de su progenie y como es habitual, hace de las suyas para ocultar la línea de sangre de su hermano de Stryker y su séquito.
CARACTERÍSTICAS
⚑ En la actualidad, viven en comunidades bastante cerradas a la humanidad. Los Apolitas odian y temen a los humanos casi por igual. Aunque muchos de ellos hayan aprendido a convivir en completa armonía, otros tantos son objetos de las creencias milenarias que hablan de la maldad arcaica de la raza humana. A fin de cuentas, es por ellos que fueron malditos.
⚑ Los Apolitas gozan con la belleza, intelecto y fuerza maravillosa. Todo lo que tocan parecen convertirlo en música, en arte. Están bendecidos por la magnificencia de Apolo y, por tanto, todo en ellos, en cualquier ámbito, obtiene un grandioso resultado. Podrían pasar por modelos de alto copete si no fuera por la dichosa maldición.
⚑ Poseen unos colmillos particularmente largos y grandes, tales como los de una bestia, diseñados para desgarrar y matar. La mayoría de Apolitas prefieren limárselos cuando empiezan a ser más evidentes. Otros muchos, quienes menos contacto tienen con los humanos, no lo necesitan.
⚑ El pelo es notoriamente rubio. Más blanco, más fosforito o más ceniza, rubio sin excepción.
⚑ Tras la maldición, los ojos habitualmente claros de todos los Apolitas, se oscurecieron hasta el punto de asemejarse a dos agujeros negros.
⚑ El único poder psíquico que adquieren con su nacimiento es el de persuasión. Igual que los Daimon desarrollan la parte más agresiva del mismo para conseguir la atención de cualquier ser humano débil, los Apolitas logran todos sus objetivos o metas sin mucha dificultad. Pero deben tener un cuidado extremo, ya que con su utilización, sus ojos vuelven a su color original.
⚑ Aunque la creencia común es que no pueden salir a la luz del sol debida a su enorme sensibilidad, con el paso de los años se ha comprobado que sí gracias a la poca sangre real que queda del linaje puro. Son capaces de pasar horas al sol sin alcanzar la muerte, pero sí serán numerosas (y dolorosas) las reacciones ante él, tales como erupciones, quemaduras, picores, malestar en general... No será agradable. Sin embargo, no los mata a no ser que provengan de la única rama directa que queda. Entonces, van a tener un problema porque terminarán achicharrados.
⚑ Beber sangre no es más que la consecuencia de la rabia contenida de Apolo al verse frustrado por no poder arrebatarles su poder psíquico. Los obligó a ser incapaces de subsistir sin ingerir una cantidad generosa de sangre de sus familiares cada, más o menos, cuarenta y ocho horas. Con ello, ansiaba recordarles qué clase de animales eran. Si podían matar a un niño, podían casi desmenuzar sus egos para abandonarse a las necesidades más primitivas. Porque dará igual cuánta comida ingieran, la sangre ES primordial. En caso de no seguir la “regla” pasarán un estado catatónico en el cual perderán por completo la razón que los vuelve humanos. Se convertirán en bestias inestables, violentas, incontrolables, y después, morirán. Se apagarán poco a poco paulatinamente hasta convertirse en cadáveres.
Pero tranquilos, la evolución humana es, a la par que su desgracia, su posible salvación. En la actualidad, existen varias opciones para no alcanzar el punto de no retorno:
Mordiendo a otro Apolita como en sus orígenes. Antaño, los Apolitas sí se veían obligados a beber unos de otros. Utilizaban los colmillos para abrir una herida y, literalmente, tragar cuanta sangre pudieran.
Bebiéndola como un sorbete de limón. Existen Bancos de Sangre Apolita en todas las comunidades, por tanto, tienes la posibilidad de o bien satisfacer tu instinto animal bebiéndola como un café o te remito a la siguiente opción.
Transfusión. Es lo más indoloro, aunque no lo más práctico.
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