Carta de un hijo de padre inmigrante
Es difícil haber crecido sin un padre, sin una figura paterna en la cual resguardarte y con quien poder hablar, sin poder tener ese privilegio que todo niño debería tener, el poder tener a alguien que te guíe, que te aconseje y sea tu modelo a seguir. Duele saber que en esta vida en ocasiones se deben hacer sacrificios por tu familia, por tratar de dar un bien cometen un mal a quienes no tienen culpa.
¿En donde queda ese recuerdo de jugar con tu padre?, es un recuerdo que jamás sucedió y es muy triste que los demás te pregunten, ¿Dónde está tu papá? ¿Hace cuanto que no lo ves?, mientras escuchas a otros hablar del suyo o verlos con el.
No es nada fácil, haber crecido entre siluetas femeninas, dónde por obvias razones, la preferencia será por el número dominante, debo admitir que he llegado a ver 2 figuras masculinas en casa, pero el que estuvieran aquí no me sirve de nada, pues no tiene el mismo valor que tener cerca la presencia de un padre, infinitamente doy gracias a mi madre quien trataba en ocasiones y sólo aveces de darme un lugar un tanto equitativo o inclusive preferencial ante algunas situaciones con mi hermana, pero pasa el tiempo y la naturaleza refuerza ese instinto de unión, ese lazo que sólo entre el mismo género se da
Es difícil y muy duro haber crecido de esta manera, día a día me convencía que en mi familia no había problemas, que todo era perfecto en casa, que era algo normal el que papá no estuviera, y es hasta los 17 años que me di cuenta que este es o fue un gran problema para mi, toda la falta que hiso en mi vida tener a un padre a mi lado, ¡Tener esa atención que sólo un padre sabe darle a su hijo!, esto marca la vida, y la maca para siempre, créanme que no es igual alguien que creció sin un padre a alguien que creció con una familia completa, no puedo evitar llorar cada vez que recuerdo la falta que me hizo en mi vida. ¿Se supera? Yo creo que no, nunca se podrá tapar o llenar ese hueco que por años ha estado ahí, no se podrá nunca descartar pues ese hueco influyó directamente en la persona que soy hoy en día y eso es algo que ya nunca cambiará. No me siento sólo, pues nunca lo estuve, pero siempre me hiso falta algo y fue el cariño y la calidez de un padre, así que no puedo decir que soy alguien completo.
Soy hijo de un padre inmigrante y no me da pena decirlo, estoy muy orgulloso de serlo pues en esta ocasión concuerdo completamente conque el fin justifica los medios. Actualmente tengo 23 años de edad, y tiene 20 años que no veo a mi padre, apenas tengo un par de recuerdos con él de cuando tenía 3, y son recuerdos que atesoro demasiado y que espero jamás olvidar, en todo momento hemos mantenido contacto pero no es lo mismo escuchar una voz a través de un teléfono que escucharlo en persona o recibir un abrazo de el.
Sería incapaz de algún día reprocharle su ausencia a mi padre, pues el motivo por el cual no esta a mi lado fue la esperanza, el sacrificio y la motivación de darle a sus hijos y a su esposa una vida mejor y gracias a ello jamás en la vida me hizo falta algo (claro a excepción de su presencia), siempre tuve con que vestir y comer bien, y es por ello que lejos de reclamarle algo, estoy infinitamente agradecido y en deuda con él, pues en ningún momento dejó a su familia desamparada, siempre nos brindó todo el apoyo que necesitamos desde el momento en que se fue hasta hoy día.
Esta es una realidad con la que miles de personas viven, y por el contrario de sentirme alguien desafortunado, me siento muy agradecido de saber que tengo un padre que aunque está lejos, está vivo, se de él y nos procura.















