De Gouden Eeuw: Acercamiento al Siglo de Oro Holandés.
Los Países Bajos han dado a la historia universal de la pintura un periodo de florecimiento artístico conocido como el “Gouden Eeuw” o “Siglo de Oro Holandés”. Esta importante agitación en las artes marcó principalmente el siglo XVII, pero encuentra sus bases desde el siglo anterior, con la declaración de la “Tachtigjarige Oorlog” (Guerra de 80 años) contra el Reino de España en 1568, los Países Bajos comienzan un largo proceso de autonomización tanto en política como en comercio, religión, fuerza militar, ciencia y en las artes.
Por lo mismo, el término de “Gouden Eeuw” es utilizado en historia para referirse a los grandes cambios en los diferentes ámbitos de los Países Bajos durante el Siglo XVII. Aquí sólo describo las principales características que me parecen esenciales del “Gouden Eeuw” en pintura.
Quiero mostrarles, con 5 brevísimos ejemplos, 4 de ellos conservados en el Rijksmuseum de Amsterdam, la importancia de este periodo artístico para la afirmación mundial de la cultura holandesa. Actualmente el Rijksmuseum es la meca del arte holandés pues conserva la mayor colección de obras de este periodo. Una característica de muchas de las obras del Siglo de Oro y también del siglo XVI es que su contenido está estrechamente ligado a su momento histórico.
1. De Zielenvisserij (La Pesca de Almas), Adriaen Van de Venne, 1614, olieverf op paneel, 98.5cm x 187.8cm.
Adriaen Van de Venne (1589-1662) fue un pintor nacido en Delft. De confesión protestante, Van de Venne pinta esta alegoría de gran formato en 1614. Nos muestra una escena dividida en dos amplias secciones. Del lado izquierdo podemos apreciar la percepción del pintor acerca de la iglesia reformada holandesa, esencialmente calvinista. Los hombres, lucen muy serios y vestidos a la moda protestante de la época. Su barca, en la ribera izquierda es la más equilibrada y su método para pescar las almas de los fieles es a través de la palabra. Contrariamente a la ribera derecha donde vemos la barca de la iglesia católica, llena de fastuosos objetos de oro. Sus clérigos están en desequilibrio y actúan con desenfreno para la pesca de almas. Del lado derecho, al fondo, también vemos un grupo de cardenales del Vaticano, con su hábito rojo. La vegetación en la escena es también temática y refuerza esta división que sin embargo se une en lo más alto con el arcoíris, símbolo de esperanza en la tolerancia religiosa de los Países Bajos. Tolerancia y paz que no llegarían sino hasta 1648.
2. Een vrolijke vioolspeler (Un alegre violinista), Gerrit Van Honthorst, 1623, olieverf op dock, 107,2cm x 88,3cm
Desde principios del siglo XVI, los artistas de Países Bajos (entonces incluyendo Bélgica y el norte de Francia) comienzan a viajar en plan de estudios a Italia, de donde traerán poco a poco nuevas tendencias renacentistas que adaptarían a su propia pintura del norte. Una tendencia que llegó a implantarse en el Gouden Eeuw fue el caravagismo de Utrecht. Tres pintores oriundos de Utrecht, adeptos al estilo de Caravaggio, cuya obra conocieron en Roma, resaltaron en esta escuela: Hendrick Terbrugghen, Dirck Van Baburen y Gerrit Van Honthorst. Estas escenas alegres, que muestran músicos o personajes desconocidos en situaciones festivas, fueron muy apreciadas por la sociedad holandesa que empezaba a sentar las bases de su moral, muy a menudo a través de la pintura. La espontaneidad de estas escenas abre una nueva etapa para el género del retrato, hasta entonces rígido y aristocrático.
3. Het Melkmeisje (La Lechera), Johannes Vermeer, ca. 1660, olieverf op dock, 45,5cm x 41cm
Este famoso pequeño formato de Johannes Vermeer (1632-75) es al Rijksmuseum lo que la Gioconda es al museo del Louvre. ¿Qué es tan especial en esta escena de género? Precisamente eso, que es una escena de género. Si bien este tipo de obras no fueron inventadas por los pintores holandeses, tuvieron su auge durante el Siglo de Oro. Una simple lechera sirviendo leche de un recipiente al otro, en un interior igualmente austero ha pasado a ser la obra más visitada del museo. Johannes Vermeer precede con su estilo y su hipnótico tratamiento de la luz, a muchas corrientes naturalistas que vendrían más adelante. Su manera de crear, con escenas cotidianas, un sentimiento de quietud que imita a la naturaleza muerta y al mismo tiempo una perfecta monumentalidad y armonía con sus colores hicieron la marca de fábrica de este gran pintor de Delft, que fue poco reconocido en su tiempo.
4. De Pantoffels (Las Pantuflas), Samuel Van Hoogstraten, ca. 1660, 1,03 x 0,70cm
Para no quedarse con la idea del total sosiego que nos brindan estas escenas de género holandesas, pongo otro ejemplo. Este cuadro está conservado en el Museo del Louvre en París, ha sido titulado por los historiadores del arte en el siglo XIX como “De Pantoffels”. Este pequeño interior, es excepcional por su ausencia de presencia humana, pero lo más interesante es sin duda su temática. ¿Puede interpretarse esta escena que a simple vista aparenta ser un cuadro vacío de narración? Claro, sólo hay que contextualizar su creación. Como explicaba arriba, la moral de la sociedad holandesa apenas se formaba, con sus nuevos estilos de vida derivados de la economía entonces regida por el fructífero comercio mundial y de la oficialidad de las nuevas iglesias reformadas. Algunos libros muy famosos, conocidos como libros de emblemas, dictaban las reglas morales y también ilustraban con símbolos las virtudes y los vicios. Un famoso jurista y escritor, Jacob Cats, describía en sus emblemas, la vida respetable e ideal para las mujeres y esposas holandesas. Cada objeto en esta escena: la vela, el libro abierto, la escoba, la llave colgando, el retrato en la pared y por supuesto las pantuflas, conforman una alegoría bien codificada, imposible de descifrar sin la ayuda de los textos de la época, que describe la vida de una mujer infiel, que ha abandonado las labores su hogar por una aventura amorosa.
5. De Waardijns van het Amsterdamse lakenbereidersgilde. (Miembros del sindicato de pañeros de Amsterdam), Rembrandt Harmenszoon Van Rijn, 1662, olieverf op dock, 191,5cm x 279cm
Un artículo sobre el Gouden Eeuw no puede estar completo sin hacer mención a su más grande exponente: Rembrandt. (1606-69). Este multifacético pintor nació en Leyde, pero vivió su mayor fama en su gran taller de Amsterdam, donde se instaló desde 1631 hasta su muerte.
Si bien durante el siglo XVII, las innovaciones pictóricas holandesas se caracterizaban por una alta especialización, (es decir que un pintor hacia sólo retratos o sólo naturalezas muertas o sólo paisajes, etc.) Rembrandt poseía una gran capacidad y practicaba todos los géneros. Son los más famosos sus cuadros bíblicos, históricos y por supuesto sus autorretratos. Sin embargo algunas de sus obras maestras resultan de un género poco practicado por el pintor: el retrato grupal. Rembrandt sólo realizó 6 retratos grupales en toda su carrera.
El más famoso es sin duda "De anatomische les van Dr. Nicolaes Tulp (La lección de anatomía del Dr. Tulp), conservado en la Mauritshaus en Den Haag. Otro de ellos es este del sindicato de los pañeros de Amsterdam. Esta ciudad, durante el siglo de Oro, fue la capital comercial más poderosa de toda Europa, gracias a sus compañías de Indias Orientales y Occidentales, que importaban y exportaban lujosos textiles de todo el mundo (de los cuales podemos ver uno sobre la mesa). Los seis miembros del sindicato están retratados según su cargo y según el orden de su pago al pintor, quien cobraba por cada personaje retratado. Los miembros, además, son de diferente confesión, aunque todos protestantes. Este retrato grupal es también retrato de la sociedad cambiante, ahora con tolerancia religiosa.