QUIERO BAILAR PARA NO MORIR
El mundo utópico del 2050
Abre los ojos lentamente, no sabe dónde está. Sus ojos se adecúan a la luz y lo primero que ve es un calendario de perritos, el cual al costado inferior tiene escrito “Enero 2050”. Melissa piensa que viajó en el tiempo, se encuentra confundida, si ayer se estaba acabando la raza humana y, estaba en el 2018. ¿Que loco no? Como nos traspasamos de una era a otra con solo dormir, pensó. Pero ella en su interior sabía que esto no es un traspaso, efectivamente era un viaje en el tiempo para que pudiera entender que en ella está el futuro del mundo y que puede cambiarlo.
Melissa corre por la habitación desesperada, quiere que toda esta locura solo se acabe. Se supone que ya no existen las actividades recreativas, solo hay comida chatarra, todos tienen enfermedades cardiovasculares. La última persona que Melissa vio morir fue su hermana quien había aumentado unos 30 kilos y sus arterias se taparon causando un infarto fulminante. Ella siente correr una lágrima por su mejilla la limpia con su mano y se da cuenta de que su cara está delgada como cuando bailaba.
“Creo que esta ha sido una mañana de muchos recuerdo”- dice para ella.
Luego de tomar desayuno, decidió que era hora de buscarle una explicación a todas estas extrañas situaciones que estaban sucediendo. Al mirarse al espejo no se reconoció estaba tan delgada, sus clavículas podía tomarlas entre sus manos justo como antes, pero no entendía si la última vez que se había mirado era una enorme bola de grasa a su parecer. Ahora sí, estaba completamente confundida. Fue corriendo al armario y toda la ropa que encontraba era de ensayo, ¿Donde estaba su ropa XL? se vistió, saldría a averiguar.
Mientras caminaba por las calles, estas estaban repletas de grafitis sobre danza y a veces le pasaban personas trotando, al parecer todos eran sumamente atléticos y ella no se quedaba atrás, su paso era más rápido que el antes y sus piernas no se cansaban fácilmente. Si se encontrará en el 2018 aún estaría en esa horrible clínica padeciendo de diabetes, pero ahora esa no es su realidad.
Llego a un estudio de danza, iba a pasar de largo por la acera cuando una chica pelirroja le hablo, le pregunto si no iría a bailar, ya que la necesitaban para la nueva coreografía. Ella no recordaba bailar allí, aún así entró.
¿Todo era un sueño? se suponía que ya no existían las academias, los gimnasios y la comida saludable. Aquí era todo lo contrario existía los dos tipos de comida, las personas asistían a los gimnasios y todos bailaban. Hace mucho tiempo que Melissa no estaba tan entusiasmada, así que se quitó el polerón fue directamente a la barra y comenzó la clase.
Por los pasillo se escuchaba “El grand Jeté”, “¡Más alto!”, “Rapido, rapido”, “Cae con suavidad” “¡A la second!” “¡Punta!” palmas marcando tiempos, el olor al sudor mezclado con arándanos le recordaba a cuando ensayaba hasta desfallecer. Los pies de Melissa dolían, pero le gustaba después de su clase de punta siempre quedaba igual, cansada.
Al llegar a su casa se encontraba su madre. Melissa la abrazó y le pidió que le explicará todo lo que estaba sucediendo. Su madre la miró con compasión y le dijo: “Siéntate, conversemos, nos queda poco tiempo” Melissa confundida solo hizo caso.
-Bien hija mía. Primero, tienes que entender que te queda poco tiempo en esta época.
-No, nada de eso. Pero este es un viaje para que reflexiones, para que veas que eres capaz de convertirte en la bailarina que quieras ser, y para que salves a la humanidad.
-Tienes el potencial, las ganas. Puedes ser la voz.
-¿Qué tengo que hacer?- dijo decidida.
-Cuando estábamos en el 2018, el principal problema que teníamos es que empezaron a cerrar los centros de comida saludable, se hizo más costosa y la comida chatarra agarró fuerza, era lo único a lo que teníamos acceso. Así que ahora tu deber es cambiar tu habito alimenticio bailar en las calles, hacer ejercicio en casa, demostrarle al mundo que hay una salvación a todas las calamidades que nos enfrentamos.
-Sé cómo hacerlo…-dijo pensativa.
-¿Qué harás?- preguntó su madre.
-El proyecto “Bailar para no morir” impartirá clases, ma aliaria con una nutricionista y aplicaríamos planes alimenticios y exigiría un mundo verde, más frutas vegetales y menos dulces. Además ayudaría al cambio de mentalidad, trabajando junto con un psicólogo para trabajar la autoestima, la disminución del estrés, la depresión en búsqueda de la salud mental
-Hija, creo que llego tu momento.- dijo su madre emocionada y se retiró de la cocina hacia su habitación.
Melissa había entendido la finalidad de su viaje, sabía lo que quería hacer aunque amaría quedarse en esa época. Debía volver. Se recostó en su cuarto y soñó. Sus sueños le dieron solución al problema y se dio cuenta que pudo lograr salvar al mundo de la autodestrucción, evitando que las personas murieran de enfermedades cardiovasculares dictando lo que sería el 2050 en este ahora, el que ella soñaba y anhelaba. Muchos países decidieron aplicar el plan “Bailar para no morir” salvando millones de vidas de la depresión y el sobrepeso. Hoy en el 2050 el mundo saludable y las personas comían lo que querían, ya que comer comida chatarra ya no era una amenaza.