después de encender el fuego
que mantenía desde la noche
sobre el instinto básico de alimentarse
hemos construido un rascacielos
de superfluo comeres y formas de comer
que tantas veces me han llevado al malestar,
al hastío, a la enfermedad, a la culpa,
a enfadarme conmigo misma, y parece que no aprendo
quiero llegar a aceptarme tal y como soy
sin dejarse caer en la desidia
con suavidad y disciplina
aquellos aspectos que suponen desequilibrio
tratando de tomar conciencia
y me sorprendo al ser capaz
de tolerar por completo durante días
el instinto de alimentarme
y no ser capaz de hacerlo
con la compulsión de llevarme a la boca
bocados innecesarios y antinutritivos
aprendo también que el entorno es importante,
que somos nuestras circunstancias,
require infinitamente más disciplina
en un entorno en el que la vista y el olfato
están constantemente activados por impulsos…
vivir en entornos saludables
en este y tantos otros aspectos
se convierte en esencial para conseguir la salud del individuo
estamos tan lejos de ello…
aprendo también que el estado emocional,
juegan un papel primordial
ya que tantas veces caemos en la compulsión
de comer (o cualquier otra cosa)
tratando de calmar ansiedades
que ni tan siquiera somos conscientes de llevar dentro
por lo que el autoconocimiento
un elemento esencial del bienestar
ganar conciencia de todos estos procesos
debería formar parte del concepto de salud
y sin embargo nadie nos enseña
a seguir direcciones con brújula,
vamos caminando sin sentido
hasta que nuestro sistema colapsa
bajo una serie constante de tormentas…
arreglar ese desastre con pastillas y quirófanos
Observar la hoguera me llena de un silencio interior
sino repleto de historias por contar
susurradas en las orillas
narradas por las ramas de los árboles
que me dan calor y cobijo
musitadas por una luna llena
que se deja ver entre las nubes
El crepitar de las llamas
me tomo vacaciones de mi misma
y me pongo a danzar con la lluvia
al ritmo de la piel del tambor
regalando sonidos profundos
en forma de agradecimiento
a ese bosque que todo da y que nada pide,
y que recibe desprecios y malos tratos
desde que sus guardianes han desaparecido
de la memoria de una humanidad que olvida lo
y yo tengo que aprender a relacionarme con este bosque
orientándome con mi instinto, a golpe de fallo
sin la voz de unos mayores
porque la sociedad les ha hecho creer
que la sabiduría que les ofrece la edad
es una lengua muerta que expresa
poseen título universitarios y categoría de experto.
Aún así callo, bajo la cabeza y trato de aprender
sé que el bosque no guarda rencor.
Acompañada de una soledad insistente
al contrario que en las calles de una ciudad
en fiestas y encuentros sociales…
Mi tambor calla cuando escucho
que las ramas quieren transmitir
algo que les ha contado el viento,
no consigo discernir palabras
hay conocimientos que no entienden de alfabetos
la ramita que arde en la hoguera
la estrella más lejana de cualquier galaxia
ya que son sabidurías que están en todo…
hay que aprender a silenciarse
por dentro y dejarlo fluir
es el segundo día del año
frente a un lago que está vivo
rodeados de árboles vivos
sentado sobre un lecho vivo
que habitan otra escala temporal
y que no por ello tienen menos vida
es hora de volver al hogar
me llevo la mano derecha al corazón
en busca del camino de animales
que me trajo a este lugar,
y una voz que no es un eco me responde
siendo dado a la duda permanente
lo siento una alucinación
así que vuelvo a gritar mi agradecimiento
a lo troncos de los árboles
y otra vez escucho una voz que me agradece…
no importa cuantas veces lo repita
siempre percibo un aullido que no consigo situar
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me sorprendo de no sentir una inmensa alegría
a través del magnífico programa
que tanto me ha enseñado.
un aire fresco ventila el hogar
paso más tiempo de lo habitual
limpiando profundamente los baños…
cada vez disfruto más de tareas como estas
trato de desentrañar ese cambio
Descubro que Madre Teresa
algo que vengo practicando desde hace algún tiempo
Últimamente he sentido que no aprendo nada
de artículos con gran carga intelectual
por ello poco leo las noticias, poco análisis,
reflexiones, estudios, disertaciones…
sin embargo recuerdo un escrito
que argumentaba que es muy fácil posicionarse
sin cuestionarse quién se encarga
esta reflexión destapó una disonancia cognitiva
que ya estaba dentro y me negaba a observar,
al pasar de los años he descubierto un gusto íntimo
en aquellas que más paz y satisfacción
imagino cuantas cosas nos hacen perdernos
recuerdo un día en Bilbao
que me encargara de limpiar los baños.
Me senté tranquilamente en la terraza
a observar el verde jardín del patio abierto
a escuchar el canto de los pájaros
fumé y me dejé llevar libremente por el espíritu
que mis sensaciones se han modificado
en busca de una identidad
nos sentamos a comer lentamente
enfocadas en la respiración y el gusto
Sin casi tiempo para descansar la comida
me preparo para ir al puesto laboral
hiervo tranquilamente en ideas
que me gustaría sentarme y escribir:
y sí una profunda inspiración…
siento que mi mejor aporte a la comunidad
no es el de servir en el restaurante en el que trabajo
aún así lo hago con cariño
con una sonrisa en el corazón
y me lo tomo como una oportunidad para comunicarme
poca gente quiere saber nada sobre mis reflexiones,
sobre mis creaciones, sobre poemas como este
que trabajan con la conciencia,
nadie quiere abrir los ojos, nadie quiere despertar conmigo
menos mal que como dice la canción
que hacen luminosa esta existencia
Una vida excepcional I (3/01) Al levantarme después de encender el fuego que calienta el hogar he roto el ayuno…