“Hoy solo quiero apagarme un rato, desaparecer del ruido y llorar hasta que esta tristeza salga de mí. Quiero volver a sentirme bien, volver a sentir que importo, volver a encontrarme.”
seen from China
seen from South Korea
seen from United Arab Emirates
seen from United States

seen from China
seen from United States
seen from China
seen from Brazil
seen from Philippines

seen from United States

seen from Canada

seen from United States

seen from Malaysia
seen from Hong Kong SAR China
seen from Türkiye

seen from United States
seen from India

seen from Italy
seen from Singapore

seen from Malaysia
“Hoy solo quiero apagarme un rato, desaparecer del ruido y llorar hasta que esta tristeza salga de mí. Quiero volver a sentirme bien, volver a sentir que importo, volver a encontrarme.”
“No sé qué me duele más: lo que perdí o la persona que era antes de perderlo.”
Maia
Mi corazón fue llevado a juicio. El fiscal: mi cerebro. El juez: mi círculo social. El veredicto fue una paradoja cruel: inocente por creerte, culpable por amarte. Hoy fue condenado a perderte, con una sentencia final y una orden de restricción que me prohíbe incluso acercarme a tu recuerdo.
Las heridas de la infancia pueden marcar nuestro camino en la vida adulta… sobre todo si somos en el presente, nosotros mismos ya adultos, los que nos seguimos contando la misma historia mal contada a la que le damos un estatuto de verdad. Así no sólo se reactualiza, se vuelve a hacer presente, sino que al contenido que repetimos lo tratamos como una certeza que dejamos de pensar.
Recuerda, reinventarse es posible… te enseño cómo.
Que ironía ¿No?, sigo esperando que quién me hizo tanto daño, venga y me de un abrazo.
-J.g.g
¿Por qué me siento tan triste y destrozada?
Por un momento pensé que no sabía lo que quería…
pero sí lo sabía.
Solo que lo que quería no era yo.
A veces solo deseo estar bien. Estar bien de verdad. Llegar a ese punto donde la risa no se sienta forzada, sino como algo que realmente faltaba en mi vida. Hay días en los que no me rompo solo por costumbre, en los que sostengo mi mundo con hilos invisibles mientras por dentro solo quiero detenerme, respirar, y dejar de pensar por un momento. Porque hasta yo, incluso yo, necesito un descanso de mí mismo. Nadie debería cargar tanto. Nadie debería sentir que vivir duele más de lo que debería. Somos solo personas, soñando, intentando. Y muchas veces, lo mínimo… duele. Y lo ignoramos, pero se queda. Y nos pesa. Sé que un día llegará. El día en que quienes hemos estado tristes, perdidos, rotos, dejemos de mirar el fondo y empecemos a ver el cielo. Porque también merecemos volver a sonreír sin miedo, sin culpa, sin sombras. Yo soy uno de ellos. Uno de ustedes. Y si estás leyendo esto, tal vez tú también. Poco a poco, vamos a salir. Poco a poco, vamos a estar bien.