Durante las mañanas suelo sentirme extraño.
Cuando no voy a la universidad y me quedó en casa; experimento un cansancio profundo y, en ocasiones, leves mareos.
Consideré el hecho de que podía ser anemia, sin embargo, después de realizar el tamizaje respectivo, descarté aquella idea.
Tal vez quiero darle una explicación a aquello que simplemente es falta de motivación. Unas ganas inmensas de no levantarme de cama y cerrar los ojos sin siquiera estar dormido.
Podría estar aquí todo el día, sin comer o ir al baño.
Aún cuando entra en mí un ataque motivacional que me hace incorporarme levemente, me vuelvo a rendir al pensar que tendré que ponerme de pie, buscar unos zapatos, cambiarme de ropa, ducharme, cocinar, limpiar la casa.
Cosas simples que evito hacer durante toda la semana.
¿Qué será de mí cuando me toque el momento de conseguir un trabajo permanente? ¿Venceré este estado depresivo y de derrota constante? ¿Podré ser capaz de mantener un hogar con alguien más? ¿Estaré listo para ser un adulto responsable?
Prefiero entregarme a la locura y vivir internado antes de verme forzado a insertarme socialmente.
Mientras tanto, seguiré durmiendo.


















