seen from United States

seen from United States
seen from Netherlands
seen from Spain

seen from Singapore
seen from China

seen from United States

seen from Sweden
seen from United States

seen from Malaysia
seen from United Kingdom
seen from Maldives

seen from United States
seen from Singapore
seen from Russia

seen from United States
seen from United States

seen from Singapore
seen from Jordan
seen from United Kingdom
Our Queen of underworld Mandy.
She slays now with my casual outfit i give to her to match her dark but elegant aesthetic.
For @sillywendaz
Fun fact: i give Fibell Luxbell's dress to Mandy (and no i do not support Lustlouvz and her ugly af comic).
© The Grim Adventures of Billy and Mandy belongs to Maxwell Atoms.
Coletânea dos 13 Signos - Naruto Sub
Várias edições feitas para as 13 fanfics postadas pro fandom de Naruto do desafio diário dos signos do mês de janeiro, pertencente ao Naruto_Sub. Gostou de alguma? Me siga no Spirit: @minerva-lefay.
Cuando quieres mucho algo, estás dispuesto a aceptar la sombra de esa cosa. Incluso si es solo una sombra.
Cadena de hierro – Cassandra Clare.
Cabeça de Cópula
Sorrio para o precipício De minha presença confiante Seu reflexo assalta-me vaidades Sou eu, uma grande conclusão inacabada
Quando ela entra no quarto, o tempo distorce-se Tudo inclina-se a sua anca, paredes emudecem-se Os espelhos se destrocem em sua presença A minha banalização bota-se em urgência
O sermão monótono nos morde Cheiro pecado, sorriso mofado Impreciso rasgando-se em tua pele Soletrando infidelidade na minha carcaça
O duplo sentido do nosso sexo O sextil espírito, consumamos carne Aspecto volátil da tormenta humana O deleite como tal espiritualidade
E sabes que pouco me pareço com ele Eu sou ameno e em tuas entranhas lancinante Embora, eu tenha seus trejeitos Pois todos o têm, ele fora paternal nisso
Fazes o que fazes com deselegância harmoniosa Eu poderia? Sem dúvida! Eu quis? De maneira alguma Mas eu fiz mesmo assim, Impulsionado pelo teu toque Que me prometera alcançar outros mundos
Xícaras trincadas Para líquidos imundos Vestimenta anjo caído Para reis do submundo
O que eu faria além da minha presença Contaminando o solo e a virtude Entretanto, completamente embebido Em teus olhos de uísque...
O Ceifador The Reaper
CEIFADOR Saiu o ceifador a caçar Caçou o dia todo E boa parte da noite também Nas costas, almas a carregar Nas bolsas almas a chorar Caça (mata) ceifava (mata) tranqüilo Sem culpa Sem descanso Indiferente Ele vive de matar gente. “Eu não mato ninguém As pessoas envelhecem As pessoas se matam Matam-se entre si É matar ou morrer Nesse mundo feito para o Homem viver Maltratam o espírito Desgastam o corpo Sobrou para mim Recolher o entulho O urubu do submundo”
Reaper
The reaper went out hunting Hunted all day And much of the night too On the back, souls carrying In the bags souls crying Hunting (forest) reaper (forest) quiet No guilt No rest Indifferent He lives on killing people. "I don't kill anyone People get older People kill each other They kill each other It's kill or die In this world made for man to live They mistreat the spirit Wear body It's left for me Collect debris The butcher of the underworld"
Umekichi nunca habla de sus padres. Sin duda es bastardo o huérfano. O puede que sean del tipo de padres que más valiera no tenerlos.
A los trece entró de aprendiz en un taller de paraguas europeos de Ryūsenji-machi, en el distrito de Shitaya (el mismo barrio que describe la respetada Higuchi Ichiyō en su relato Comparando alturas). La coima del paragüero estaba postrada en cama, enferma desde hacía mucho. Umekichi no soportaba verla, tan consumida y pálida. Además estaban sus siete chiquillos que lo tenían tarumba. A los tres días Umekichi salió de naja.
Luego fue aprendiz de un comerciante de sake. Tenía entonces catorce años y, como dije más arriba, ya iba por su segunda novia, la hija del mercero. El comerciante de sake lo puso en la calle por distraer dinero para gastarlo con la chica.
Un día que merodeaba por el parque de Asakusa, un canillita se puso a charlar con él y lo presentó a su banda. No habían pasado tres meses cuando Umekichi se metió en una zapatiesta con uno de los más veteranos. Salió mal parado y lo largaron.
Un mendigo del parque lo apadrinó y lo dejó quedarse tres noches en el gran basurero a la orilla del río, en Komagata —lo que llamaban el hotel Azuma—; tras eso fue a la deriva, hasta ir a parar nada menos que a Chiba, pasando por Honjo y Fukagawa.
«Aquellos seis meses de vagabundeo, más fresco que un cuervo, y tan inocente como un recién nacido... te digo, fue genial. No me voy a ver en otra.» Eso dice siempre Umekichi.
Tras eso volvió como pudo a Asakusa. Se hizo gancho de un indio que vendía anillos por la calle. El hombre tenía capricho con él. Pero cuando llegó la hora de la verdad, Umekichi se quitó de en medio: «¡Hijo de puta, si te quieres trajinar a un japonés tíñete de otro color!».
Un día que estaba sentado en la estación de Asakusa, embabiado, se le acercó un viejo de aspecto bondadoso que se lo llevó a su casa. El viejo era un matagatos famoso. No mucho después lo arrestaron. Umekichi se quedó a cargo del colega del viejo y rondaba el barrio aprendiendo el oficio.
Cuando el matagatos avista uno, le tira un gorrión atado a una cuerda. El pájaro revolotea. El gato va rampando cada vez más cerca conforme el matagatos tira del cordel, engatusándolo, hasta que lo agarra. La clave está en ser rápido.
Cuando Umekichi y su patrón atrapaban un gato, lo mataban a palos inmediatamente y lo desollaban en un rincón sombrío del parque o en el cobertizo de la ribera. Luego el matagatos se ceñía la piel a la cintura, debajo de la ropa. Las vendían por buen dinero a los violeros, para los parches de samisén. No tenían casa y dormían en albergues baratos, dondequiera que les sorprendiera la noche.
No pasó mucho tiempo antes de que los dos fueran arrestados y conducidos a la comisaría de Nihonzutsumi en Yoshiwara. Pero a Umekichi, poco más que un niño, lo consideraron inofensivo. Fue por entonces cuando se unió a una banda de delincuentes juveniles. Tenía quince años.
Cuando volvió a hacer sus rondas por Asakusa intuyó que la policía lo iba a tener en el punto de mira por un tiempo, así que se unió a un grupo que vendía cualquier cosa a nombre de un orfanato inexistente. Mientras se dedicaba a esto —o sea a ir de acá para allá fingiendo ser un huérfano e intimidando a la gente para que comprara artículos de papelería— conoció a otro extorsionador: un estudiante que vendía medicinas. Umekichi vio que le iría mejor menudeando con eso, de modo que al punto se trasformó en un estudiante que se pagaba los estudios vendiendo remedios. Su bolsa se lo agradeció y ¡además las mujeres se pegaban como moscas al uniforme de la secundaria!
Así se le fue historiando el mote: ya no era sólo el chavo Ume, el matagatos; de pronto ascendió a chavo Ume, Gato de Plata.
Kawabata Yasunari
O mundo é composto de tudo aquilo que as pessoas são, então o único jeito de torna-lo um lugar melhor é sendo uma pessoa melhor.
Submundo.