El rumor de las sirenas y la erosión del saber
A veces ocurre: alguien —como @KoraiEscribe, que tiene nombre de estatua antigua y vocación de marea— te pone en la mano un relato y, sin pretenderlo, te regala una brújula. No una brújula para orientarse, sino para perderse con elegancia. Me dijo ayer: «¿Conoces a la sirena de Lampedusa?». La busqué: El profesor y la sirena. No apareció en vitrinas ni en ediciones solemnes, sino en un ejemplar…















