«Nuestro mundo de productos no se define por la suma de piezas singulares y definitivas, sino por un proceso: por la producción cada día nueva de piezas diariamente nuevas. Así pues, no se define, sino que más bien es indefinido, abierto, plástico, cada día ávido de reconstrucción, dispuesto cada día a adaptarse a nuevas situaciones y a diario pronto para nuevas tareas; cada día se presenta como otro, transformado con métodos de error and trial.
¿Y nosotros? ¿Y nuestro cuerpo?
Nada de cambio diario. Nuestro cuerpo de hoy es el de ayer; hoy, todavía el de nuestros padres y antepasados; el del constructor de cohetes y el del troglodita no se diferencian casi en nada. Es morfológicamente constante; dicho en términos morales: no libre, recalcitrante y rígido; visto desde la perspectiva de los aparatos: conservador, no progresista, anticuado, no revisable, un peso muerto en la evolución de los aparatos. En resumen: los sujetos de libertad y no libertad se han intercambiado. Libres son las cosas; no libre es el hombre.
Eso y no otra cosa es lo que pensaba el instructor al declarar al hombre una faulty construction.»
Günther Anders: La obsolescencia del hombre, volumen I. Editorial Pre-Textos, pág. 49. Valencia, 2001.
TGO
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