He dejado de escribir no porque me haya rendido contigo, sino porque desde hace un mes me cuesta el despertar, comer y estudiar. Realizar todas aquellas tareas rutinarias me parecen titánicas ahora, sin embargo, todas las mañanas me obligo a levantarme, desayunar y a sentarme frente a la computadora antes de que empiecen mis clases, y es justo porque no me rendido contigo que lo hago, porque tú sigues dando lo mejor de ti y yo no pienso decepcionarte.
















