Tu eres mi casita
Cuando me pasa algo malo corro hacia a ti para refugiarme. Y cuando me pasa algo bueno eres donde celebrar.
Contigo me he animado a no tener miedo y ser cómo soy, he bajado mi pared de temores a ser cariñosa, habladora, cursi que hace cartitas, detallista... porque sabía que me querías.
(...) Vengo de una niñez difícil y solitaria. He interpretado ya mis miedos, conozco mis heridas y he tratado de que no se reflejen ni salpiquen en mi actualidad. Empezando a bajar la guardia cuando un día te conté sobre mí cuando fuiste a lavar tu carro, te dije "te voy abrir mi corazoncito". Horas después me escribiste "no te preocupes, ahora que me has contado yo te pondré feliz". No sé si fue por decir, pero lo sentí real y pensé en quedarme aquí, junto a ti un tiempo más.
Sé que cuando sé que te veré se me altera todo el sistema digestivo de la emoción y nerviosismo como si te conociera de hace una semana, pero cuando te tengo a mi lado y cuando sé que estamos bien, tengo paz. Tranquilidad es lo único que siempre he pedido. Libertad para amar. Siempre he querido que me quieran tanto para darme mil sonrisas y que mis padres lo fueran aceptar.
Contigo todo es destello de alegría, destello de emociones, es un fuego que no quiero o puedo apagar. Sería cortarme el aire, cortarme el corazón en trocitos que no serán fáciles de recuperar.
Yo deseo que sientas lo que siento, que entiendas que las palabras no expresan necesariamente todo el sentimiento, pero en un pequeño hueco, anhelo que comprendas que el miedo y el control no llevan a ningun lugar cuando la otra persona te demuestra que lo que te da es real.
A veces sé que soy complicada, pero creeme que valgo la pena. A veces esto es complejo y hay días malos, malos a mi lado, sin embargo, apuesto que predominan más los buenos.
Son tres de la mañana y no puedo dormir, me pregunto si te mandaré esto que he escrito. Me pregunto si me vuelvo muy vulnerable a que me lastimes si es que descubres que es mucho para ti. Tal vez la intensidad a ti te ha bajado, tal vez ya no me mires con esos ojos acongojados... Siempre una parte lleva la carga de querer o enamorarse un poco más. Sin embargo, tengo poco miedo, no puedo tapar el corazón con un dedo y ocultar mi verdad.
Han pasado 15min ya.
Un día de octubre de hace 2 años íbamos por Javier Prado cruce con San Luis. Íbamos cantando hasta que el semáforo cambió a rojo, volteé a mirarte y me miraste con tus ojos profundos sonrientes. Me acerqué a besarte y no existe momento en mi vida que olvide ese beso: sencillo, sincero y bonito. El tiempo detenido, no había tráfico ni carros alrededor, el reflejo de la luz roja de los faroles del carro delantero imponían el ambiente aún más novelero.
Y yo, siempre que pienso en un beso regreso a ese momento.
Yo puedo describir mil ocasiones tuyas y mías de felicidad. Puedo decirte tus palabras y las mías, puedo decir qué llevabas, cómo mirabas. Puedo hablarte de tus labios y esa mueca peculiar que manejas cuando esbozas tu sonrisa.
Todo te lo puedo contar si me permites entrar y quedarme en tu vida.
Tú y la vida, tú y el destino.
Tú, mi casita.
Carta para ti - 7/02/23















