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That's it
“En el interior de cada uno de nosotros hay una capacidad inimaginable para la bondad, para dar sin buscar recompensa, para escuchar sin hacer juicios, para amar sin condiciones”
Elisabeth Kübler-Ross
Fue una psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, y una de las mayores expertas mundiales en la muerte, personas moribundas y cuidados paliativos.
Nació en Zúrich Suiza en julio de 1926, se licenció en medicina en la Universidad de Zurich en el año de 1958, se mudó a la ciudad de Nueva York en donde continuó con sus investigaciones. En 1963, se graduó como psiquiatra en la universidad de Colorado y a lo largo de su carrera recibió múltiples doctorados honoríficos.
Su interés por la muerte comenzó en su época de estudiante, cuando visitó algunos campos de exterminio nazi tras la guerra. Durante ese tiempo, se sorprendió al ver que las paredes de los barrancones estaban llenos de dibujos de mariposas, las cuales convirtió en un símbolo de renacimiento hacia un estado superior.
Empezó como residente con pacientes con enfermedades mentales y posteriormente con enfermos terminales.
"Hasta cortar los propios defectos puede ser peligroso. Nunca se sabe cuál es el defecto que sostiene todo nuestro edificio".
Clarice Lispector.
Una simple verdad, es que no seremos valorados por todos del mismo modo, así como también no seremos aceptados tal cual. La misión está en discernir y destinar nuestra bondadosa energía a quiénes nos reciban con gratitud.
Firthunands
Un poema que me llegó al corazón.
En resumen, este poema versa de un hombre que se presenta en el funeral de su amigo, al momento de pasar al frente y brindar unas palabras, detiene su mirada en la fecha de nacimiento y la fecha de su muerte percatándose que estás tienen importancia, pero más importante es el guion que separa a ambas.
Dicho guion que separa ambas fechas, refleja todo lo vivido de su amigo, todo lo que lloro, río y amó. Todo queda resumido en esa pequeña línea, tan desapercibida y tan efímera.
Sólo aquellos que nos amaron saben el valor de esa pequeña línea, no importa el dinero o los autos adquirido sino lo que hicimos en vida y cómo amamos.
La razón por la cual les comparto este poema es porque me encantó, me encontraba ante un momento de dudas con lo que respecta a tomar las riendas de mi propia vida y empezar a tomar decisiones. Al encontrarla me dio el valor suficiente para empezar a actuar, y empezar a moverme.
Me pareció necesario y totalmente imprescindible el compartírselas.
Hannah Arendt (1906-1975) era una filósofa alemana de ascendencia judía, estudió en las universidades de Marburgo, Friburgo y Heidelberg; fue en esta última donde obtuvo el doctorado en filosofía bajo la dirección de Karl Jaspers. Cuando Hitler asumió el poder en 1933, se exilió a París. Posteriormente, en 1940 tras la ocupación del régimen nazi en Francia tuvo que huir, estableciéndose en Nueva York. Siendo en 1951 el año en que obtuvo la nacionalización estadounidense.
En 2003, se publicó la cuarta edición de la traducción al castellano del libro “Eichmann en Jerusalén. Un estudio acerca de la banalidad del mal” de Hannah Arendt. Si bien la obra de Arendt transita en general por carriles filosóficos, también aborda cuestiones ético-jurídicas. Ahora bien, cabe mencionar que dicho texto es una edición ampliada y corregida del libro anteriormente publicado en 1963, cuyo fin era informar a los lectores sobre el curso del juicio de Eichmann, llevado a cabo en Jerusalén en el año 1961.
Adolf Eichmann, ex teniente coronel de las S.S., fue capturado en los suburbios de Bueno Aires (Argentina) para ser posteriormente traslado a Jerusalén, la noche del 11 de mayo de 1960, donde sería acusado de quinces delitos, entre los cuales se destacan: crímenes contra el pueblo judío, crimines contra la humanidad y crímenes de guerras; los mismo habían sido llevados a cabo en el periodo del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Dicho juicio, desde la perspectiva de Hannah Arendt, había sido carente de sentido, debido a que mucho antes de que se llevara a cabo el mismo, la sentencia ya había sido dictaminada. Eichmann cargaría con sus responsabilidades a una pena de muerte segura.
Sin embargo, a partir de los hechos planteados Arendt realiza un interrogante que se propone despejar: ¿Qué es lo que se juzgaba al llevar a Eichmann frente al estrado? ¿Se estaba condenando al nazismo o a un hombre de carne y hueso? Frente a esto, la autora se determina por el último, sin importar que la elección del mismo provocaría indignación por parte del Estado y la prensa israelitas. Poco a poco, la mirada penetrante y objetiva de Hannah Arendt va desentrañando la personalidad del acusado, analizando su contexto social y político; además de su rigor intachable a la hora de organizar la deportación y el exterminio de las comunidades judías. Determinó que el acusado no era el monstruo que se pretendía presentar, sino uno más entre los tantos burócratas del nazismo. Evidentemente, lo destacable del caso de Eichmann era que hubo muchos hombres como él que lejos de ser unos pervertidos o sádicos, como se quería suponer, fueron, y siguen siendo, terroríficamente normales.
Al respecto, Arendt introduce el concepto “banalidad del mal” de una manera estrictamente objetiva que resultó evidente en el transcurso del juicio contra Adolf Eichmann. Según Arendt, las intenciones de Eichmann carecían de motivos dignos de ser categorizados como el “resultar de un villano”, es decir, carecía de este factor que le brindaría justificación de ser un “monstruo”, por el contrario, tal y como lo mencionamos anteriormente, lo preponderante fue que era un hombre ordinario que mostró ser muy eficiente en las tareas que se le encomendaban.
Evidentemente, Eichmann no desconocía los problemas de trasfondo que lo llevaban, en ese entonces, al estrado; pero lo que desconocía era su pura y simple irreflexión, equiparable a la estupidez, que lo llevó a convertirse en el mayor criminal de su tiempo. Entonces, ¿Eichmann de que era culpable? En lo que a mí respecta, era culpable de no cuestionarse su accionar participando de manera activa, y sin objetar, en la logística que llevaría a la muerte a miles de judíos. Sin embargo, Eichmann no negaba que había actuado conciente y voluntariamente en el exterminio de miles de judíos deportándolos a diferentes campos de concentraciones, pero consideraba que oponerse a tal accionar era inadmisible en su persona.
En concordancia con lo anterior, Eichmann reconoció, en su última declaración, que hubiera podido apartarse del cumplimiento de su función, pero consideraba que tal actitud era “inadmisible”. Según Arendt, “la idea, nacida después de la guerra, de la desobediencia abierta no era más que un cuento de hadas: «En aquellas circunstancias un comportamiento así era imposible; nadie se portaba de esta manera». Era inimaginable.” (pág. 58)
¿A qué se debe esta obediencia ciega por parte del acusado? Se debe a que Adolf Eichmann era un cumplidor de la ley. Tal y como dijo, una y otra vez, frente al tribunal, él cumplía con su deber; no solo obedecía órdenes, sino que también obedecía la ley que en ese entonces estaban basadas en las órdenes del Führer, es decir, Hitler.
En su interrogatorio Eichmann había declarado que se regía en consonancia con los preceptos morales de Kant cuya afirmación resultaba indignante para la audiencia, debido a que la filosofía moral de Kant está estrechamente unida con la idea de juzgar, eliminando en absoluto la obediencia ciega. Además, dicho imperativo categórico propuesto por Kant no era aplicable a matar y robar, ya que carecía de coherencia.
Evidentemente, en el momento que Eichmann ingresa en la práctica de la Solución Final (terminología en clave que significan el exterminio físico de los judíos), abandona los principios kantianos para consolarse pensando que habia dejado de ser “dueño de sus propias acciones” y que nada se podía hacer al respecto. Por ende, se deduce que Eichmann modificaría la fórmula kantiana desplazándola por el “imperativo categórico del Tercer Reich”, el cual postula que se debía “comportar de tal manera, que si el Führer te estuviese viendo debería aprobar tus actos”. (pág. 83-84) Inclusive, más de una vez había dejado en claro que, si se lo hubiera ordenado, hubiese matado a su propio padre.
Cabe mencionar, que lo anterior posee relación a lo expuesto por Eichmann, quien habia dado muestras de su deseo de ingresar en el partido y en las SS previamente a hacerlo, es por esta causa que, la fecha oficial de la derrota de Alemania (8 de mayo de 1945) tuvo para Eichmann una importancia especial, ya que a partir de entonces se vería obligado a vivir sin pertenecer a una organización. Eichmann declaró: «Comprendí que tendría que vivir una difícil vida individualista, sin un jefe que me guiara, sin recibir instrucciones, órdenes ni representaciones, sin reglamentos que consultar, en pocas palabras, ante mí se abría una vida desconocida, que nunca había llevado.» (pág. 24)
Este sometimiento por parte del acusado, se evidenciaba de igual forma en su comunicación. Según Hannah Arendt, cuanto más se escuchaba a Adolf Eichmann más evidente era que su incapacidad para hablar iba estrechamente ligado a su incapacidad para pensar, se veía imposibilitada la comunicación con él debido a que estaba rodeado por las más seguras de las protecciones contra las palabras y la presencia de otros, y por ende contra la realidad misma. Eichmann era verdaderamente incapaz de expresar una sola frase que no fuera una frase hecha, es decir, que no fueran clichés.
Incluso ante la muerte, Eichmann encontró el cliché propio de la oratoria fúnebre: “Dentro de muy poco, caballeros, volveremos a encontrarnos. Tal es el destino de todos los hombres. ¡Viva Alemania! ¡Viva Argentina! ¡Viva Austria! Nunca las olvidaré”. En su condena, su memoria le jugó una última mala pasada; Eichmann se sintió «estimulado», y olvidó que se trataba de su propio entierro. Según Arendt, fue en esos últimos minutos donde demostraba la enseñanza de su larga carrera de maldad, la lección de la terrible banalidad del mal, ante la que las palabras y el pensamiento se sienten impotentes.
Bibliografía
Arendt, H. ([1963] 2003). Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal. Barcelona, Lumen.
Ensayo sobre el estudio científico tratado en la película: “Tres idénticos desconocidos”
En el siguiente ensayo se busca un análisis objetivo del estudio llevado a cabo por el Dr. Peter Neubauer en los años 1960 a 1980, quien lideraba un proyecto de investigación que consistía en separar gemelos al nacer con el fin de estudiar sus conductas y desarrollo psíquico, en concordancia con la crianza de cada uno de estos. El modo de abordaje de este ensayo es en contraposición al Código de Ética de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (2013) y otros autores que consideré pertinentes a la hora de realizarlo.
Cabe mencionar que las conclusiones obtenidas del experimento no fueron publicadas, encontrándose actualmente retenidas en la Universidad de Yale hasta el año 2066. Aun así, se cuenta con los testimonios, desarrollados en la película, de dos de los tres gemelos implicados en el estudio científico: Bobby Shafran y David Kellman, ya que Eddy Galland padecía de una enfermedad mental que lo llevaría a su suicidio en el año 2008.
Ahora bien, los trillizos se conocieron en 1980, es decir, 19 años después de su nacimiento. El reencuentro de estos tres hermanos separados al nacer fue noticia de todos los medios de comunicación, lo que llevaría al periodista Lawrence Wrigth a un descubrimiento sorprendente tras indagar sobre el tema, mientras escribía un artículo sobre los trillizos: el periodista encontró una investigación secreta sobre gemelos separados al nacer, la separación era llevada a cabo por una agencia de adopción de Nueva York, conocida como “Louis Wise Service”, agencia de donde los trillizos provenían.
Dicho hallazgo otorgo una respuesta a un enigma que atormentaba tanto a los padres adoptivos como a los implicados en el estudio de investigación: ¿Por qué separaron a los tres hermanos? Sin embargo, como lo mencione anteriormente, las conclusiones y desarrollo del mismo no fueron publicadas hasta el día de la fecha.
La investigación liderada por el Dr. Peter Neubauer, destacado psiquiatra de Nueva York, irrumpe con ciertos incisos del Código de Ética de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (2013).
Tal es el caso del inciso 1.2, el cual sostiene que la obtención del consentimiento informado implica para el profesional psicólogo, brindar información a la persona sobre los alcances de la intervención para la cual es solicitado. Es evidente en el transcurso del documental, que dicha información se encuentra ausente, tanto para los padres adoptivos como posteriormente para los involucrados en el estudio. Fueron numerosas las veces que los gemelos implicados en el estudio solicitaron archivos o información al respecto, obteniendo nada más que rechazo o trabas en la obtención del mismo.
Dicha trasgresión también se lo puede vincular con el inciso 1.1, donde se determina que los psicólogos deben obtener consentimiento informado, sustentado de esta manera la autonomía y voluntad de la persona sobre la práctica de la cual participa, esto supone una capacidad legal para consentir, libertad de decisión e información de la misma.
Asimismo, en el apartado donde se detallan los principios generales, la sección “Integridad” sostiene que los psicólogos en su accionar científico-profesional, clarificarán a las partes acerca de los roles que están desempeñando. Un ejemplo del mismo es el momento en el cual los padres adoptivos de los trillizos fueron a Louis Wise Service en busca de respuestas, encontrándose con engaños y actitudes sospechosas que llevarían a una inconformidad de los mismo. Se les negó el derecho de conocer su participación en la investigación, pudiendo así tener voluntad de elección respecto al proyecto en sí.
A su vez, tal y como se detalla en el inciso 3.3.15, los investigadores tenían que prestar sus servicios profesionales de manera tal que su accionar no afecte a la integridad psíquica y/o física de las personas, ni todo lo que atente contra los derechos humanos reconocidos a nivel nacional o internacional.
Siendo este inciso el que considero, a mí parecer, el mayor quebrantado por parte de los profesionales que participaban en el proyecto de investigación “Twins study”. El mismo se evidencia cuando las madres adoptivas de Bobby Shafran y David Kellman habían detectado que, a una edad temprana, sus hijos se golpeaban la cabeza al punto de quedar inconcientes, rompiendo a llanto y mostrando serios indicios de ansiedad.
Posteriormente, los gemelos denominarían a estos episodios como “ansiedad por separación”, separación que fue realizada a causa del estudio científico encabezado por el psiquiatra Peter Neubauer. Por ende, se muestra de manera más que evidente cómo el estudio científico llevó a una vulneración de los derechos humanos e integridad psíquica de los sujetos.
Cabe mencionar, que lo desarrollado anteriormente también irrumpe con el inciso 4.1, el cual sostiene que la investigación psicológica estará subordinada a la obtención de resultados humanitariamente benéficos y al respeto de los derechos de los sujetos que participen en la investigación.
No obstante, es en el inciso 3.3.1 donde encuentro un dilema. El mismo postula que los psicólogos deberán armonizar los intereses propios, priorizando el bien común; reconociendo a la comunidad como destinataria legítima de sus servicios, mediante el desarrollo científico y profesional.
Aquí nos encontramos con dos disyuntivas, por un lado, la propuesta por una de las personas involucradas en la investigación y, por el otro lado, la que supone el grupo de investigadores. Con respecto a la primera, una de las gemelas que también fue objeto de observación junto con los trillizos por parte de los investigadores, postuló: “Fueron vidas orquestadas por investigadores científicos que pusieron sus necesidades o deseos de investigación, antes que nuestras vidas”. Se da a entender que los investigadores priorizaron sus intereses personales por sobre el bien de los hermanos separados al nacer.
Ahora bien, la incógnita entra en juego cuando nos posicionamos del lado del grupo de investigadores. Lo que cabría preguntarse: ¿Qué se considera el bien común en ese entonces? ¿Acaso los investigadores no creían que su investigación beneficiaría al entendimiento sobre la psiquis humana? ¿Es interés personal o está en juego la demanda social al respecto? ¿No creían estos que sus servicios estaban a merced de la comunidad?
La asistente del Dr. Peter Neubauer, Natasha Josefowitz, afirmaba que a fines de la década del 50’ y del 60’ llevar a cabo semejante estudio científico no era considerado malo, ya que la psicología era algo que se encontraba en boca de todos. Siguiendo el mismo posicionamiento es lo testimoniado por Lawrence Perlman, psicólogo clínico que colaboro en la investigación, quien no se mostraba poseedor de culpa al desempeñar un papel en el proyecto.
Con respecto a esto último, Karl Jaspers (1998) postula que cada individuo tiene que hacerse responsable de la culpa que acarrea, ya sea de manera colectiva o individual, sin negar ni camuflar su accionar. Esto no se muestra evidente en Lawrence Perlman, quien exclama: “La cuestión de la culpa es interesante porque nunca me sentí responsable”, en contraposición a lo postulado por el autor que deja en claro que declararse responsable no conlleva a reconocerse culpable. A su vez, Jaspers, realiza una diferenciación entre culpa y responsabilidad, siendo el primero de índole personal y el segundo de índole colectiva.
En correspondencia a lo anterior, Jaspers en su libro, describe cuatro tipos de culpas: culpa criminal, culpa política, culpa moral y culpa metafísica. Siendo de mi interés la culpa moral, debido a que sostiene que toda acción se encuentra sometida al enjuiciamiento moral, por ende, la instancia es la conciencia. Dando a entender que no existe un castigo para este tipo de culpa, ya que todo deviene de la conciencia y se resuelve en ella. Por tanto, lo que busca es el “arrepentimiento y la renovación”.
Esto último me resuena a causa del accionar de Lawrence Perlman: ¿no es acaso su testimonio un indicio de arrepentimiento? ¿no está buscando de esta forma eximirse de sus culpas, culpa de la cual no reconoce y desestima? Todo esto es poseedor de valor cuando se tiene en cuenta que fue gracias a su aporte y testimonio, que los trillizos pueden dar a conocer con el objetivo de la investigación científica: el desarrollo psíquico de tres personas genéticamente iguales en contextos de crianza diferentes.
Siguiendo con el lineamiento del accionar de los investigadores, encuentro pertinente el concepto desarrollado por Hanna Arendt (2003): “banalidad del mal”.
Debido a que fue en los métodos empleados por los investigadores donde encuentro correspondencia con respecto al acusado Eichmann, quien lejos de ser un monstruo, como se quería suponer, fue terroríficamente normal. Según Arendt, las intenciones de Eichmann carecían de motivos para ser categorizado como “villano”, es decir, carecía de ese factor que le brindaría justificación de ser un “monstruo”. Por el contrario, tal y como lo mencionamos anteriormente, lo preponderante fue que era un hombre ordinario que mostró ser muy eficiente en las tareas que se le encomendaban.
En relación con Lawrence Perlman, obtengo más preguntas que respuestas. Me cuestiono si su forma de accionar no estaba condicionada por la ferviente creencia de que el descubrimiento o conclusión que se llevaría a cabo por el desarrollo de la investigación era considerado, tanto para él como para los demás investigadores, un bien común para la comunidad científica y para la sociedad. Evidentemente, tanto Eichmann como Perlman no desconocían los problemas de trasfondo; sin embargo, lo que desconocían eran su pura y simple irreflexión. Ambos no negaban que habían actuado de manera conciente y voluntaria, pero consideraba que oponerse a tal accionar era inadmisible en su persona.
A modo de conclusión, esta manera lúdica de posicionarme de manera objetiva al criticar el accionar de los investigadores, y a su vez, empatizando con los mismo me llevó a una reflexión sobre la cuestión del bien-mal.
Cuestión que, si bien, se encuentra en relación con los discursos sociales que predominan en la actualidad, también tiene relación en el ámbito personal. No obstante, el ejercicio crítico es el que nos permite cuestionarnos sobre el lugar que tenemos al respecto de estos discursos que nos son dados de antemano.
Fue la intervención de Natasha Josefowitz, asistente del Dr. Peter Neubauer, la que me hizo posicionarme de una manera neutral, buscando con mi ejercicio crítico demostrar otra perspectiva de los hechos. Josefowitz postulaba que ante la publicación de las conclusiones del estudio científico había dos maneras de verlo: por un lado, podías decir “estas personas tienen que saber que tiene un gemelo” o, por el otro lado, decir “por favor, no deberían saber que los usaron de esa forma, porque se enfadarían mucho”.
Bibliografía
Arendt, H. ([1963] 2003). Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal. Barcelona, Lumen.
Código de Ética de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (2013).
Jaspers, K. (1998). El problema de la culpa: sobre la responsabilidad política de Alemania. Paidós, Barcelona.
"Toda familia es un mundo"
10/03/2022
“Toda familia es un mundo”, y como todo mundo hay cultura, religión, tradiciones, festivales, idiomas, pero sobretodo guerras. Algunas guerras son civiles (más internas), otras surgen por intereses, otras por poder y reconocimientos, otras por orgullo y avaricia, todas surgen del egoísmo intermitente. Guerras, en fin.
Se observa a las Grandes Potencias, llamadas padres, declararse neutrales mientras que otros Estados forman alianza buscando la victoria en la batalla. Pero como dice la gente… cada familia es un mundo; un mundo donde hay diversidad, alegrías, enojos, tormentos y tristezas. Donde los países sólo buscar su propio bienestar ignorando al país vecino, pero ¿cómo me acerco? ¿cómo ayudo? ¿sus guerras internas lo ciegan? La distancia es muy larga. Nos encontramos con grandes escalas de avión, y también turbulencias. Grandes distancias separadas por el mar del orgullo. Y una fuerza militar que te impide avanzar.
No busco con esta analogía hacerme la poeta, ni mucho menos. Ante situaciones personales y esa celebre frase, me hizo frenar y pensar ¿a qué hace referencia con mundo? Desmenuzando de a poco, sentí que la frase quedaba perfecta. Entendí a lo que iba, y pude reflexionarla.
¿Mi familia? Un quilombo; es un jarrón agrietado que no se sabe cómo, pero sigue conservando agua, familiares que en vez de fomentar la unión siguen martillando el jarrón, mientras uno intenta buscar las herramientas de la comunicación con el fin de sanar esas heridas actuales y pasadas. Desgastante. Entristecedor.
Cuando uno crece y se zambulle en el frío mar de la realidad familiar, cuando uno se da cuenta que puede tomar una función de cómplice o activista, cuando uno deja de preocuparse de qué jugar, cuando uno abandona su niñez… ahí es dónde me pregunto ¿de qué sirve forzar uniones? ¿el amor alcanza? ¿de qué sirve callarse? ¿por qué no hablar? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?
Por mucho tiempo me preocupe por generar Tratados de Paz, decretando el no uso de armas (verbales), ni la violencia, buscando asambleas de comunicación, dejando el justo tiempo para que cada Estado hablara, pero fue en vano porque… cuando un Estado tiene armada su ciudad y costumbres, modificarlos es un sueño y derrumbarlos un flagelo.
A estas alturas opte por la egoísta, pero sanadora, elección de no involucrarme más, enfocándome en mi penar y mis problemas. A su vez, dando energías a mis proyectos y metas, a pronta graduación ya que me encuentro en 5to año de la carrera, decidí ser cómplice de mi familia y callar; dando la falsa, pero normal, apariencia de “todo está bien” reflejada en una foto sonriente publicada en las redes sociales.
Esta escultura se llama “Medusa con la cabeza de Perseo” realizada por el escultor argentino Luciano Garbati, dicha escultura fue colocada enfrente de los Tribunales de Violencia de Género en Manhattan. La intención del escultor era empoderar la figura de la mujer, en general y de Medusa en particular.
Según la mitología griega, Medusa rechazó a Poseidón, dios de los mares, el cual quedó abrumado por su belleza. Todas las versiones coinciden en que Poseidón violó a Medusa en el templo de Atenea, porque ésta le rechazó. Este acontecimiento molestó a Atenea, por lo que castigó a Medusa dándole serpientes en vez de cabellos y convirtiendo en piedra a todo aquel que la mirase.
Medusa queda embarazada de Poseidón y, a continuación, aparece la figura de Perseo, que no aceptaba la relación de su madre con el Rey Polidectes. Éste último, en un deseo de intentar deshacerse de Perseo, lo mandó la cabeza de Medusa. Perseo le corta la cabeza y la mete en un jarrón.
Influenciados por la narración de la mitología griega siempre se ha representado a Medusa como la “mala de la película”, aunque como vemos, ella siempre fue víctima de los abusos de Poseidón y de Perseo. Por ello, la historia, esconde tras de sí una trama que está muy relacionada con la actualidad, ya que es castigada por ser víctima de una violación y decapitada mientras duerme.
Por esta razón, la estatua ofrece cambiar la narrativa original de la historia empoderando al personaje femenino de Medusa, proponiendo una relectura.
Nietzsche y la mentira.
Colección: “CAPRICHO” de Francisco De Goya.
Goya tenía necesidad de una serie de estampas satíricas que dieran respuesta múltiple a su percepción inventiva del arte, su progresivo aislamiento, su desconfianza del ser humano y sus inquietudes sociales de raíz ilustrada.
10/06/2020
Escribo con un nudo en la garganta, nudo provocado por la ansiedad. Se dice que la ansiedad surge cuando la mente va más rápido que el tiempo, y así lo siento yo. El encierro me obligo a encontrarme conmigo misma sin excusas ni ruido exterior, solo yo y mi basura. Me replantee mi vida entera, mis principios y mis creencias. Me cuestioné de tal forma que perdí mi identidad. Me vivo preguntando ¿Quién sos? ¿Quién queres ser? Me respondo, lo niego, busco otra respuesta, no me convencen, sigo buscando. Me pierdo.
Me pierdo de tal forma que me genera angustia, impotencia ya que siempre me considere una piba segura de lo que quería, pero hay muchísimos factores que me generar ansiedad al no poder controlarlo. La situación actual o la vivida hace unos meses es un claro ejemplo de eso.
Este lugar es el único en donde me muestro dejando por completo mis inseguridades y temores, si bien muchas veces con tintes profesional busco mostrar mi progreso en la carrera. Muchas otras lo que hago es mostrar cómo me siento. Y hoy me siento perdida.
Siempre fui de las que se creían autosuficiente y no depender ni necesitar a nadie. Aun lo hago, aunque esta vez no me siento segura si soy lo suficientemente autosuficiente de no querer compañía de una persona a mi lado. Hace mucho entendí que coincidir con alguien es verdaderamente un regalo del universo, no es fácil y mi prontuario de fracasos amoroso me hacen darme cuenta. Tengo una edad muy temprana para pensar estas cosas, pero a la vez es la edad en donde las decisiones que tomes te acompañaran el resto de tu vida.
Eso, mis queridos, eso es la ansiedad. Tengo la mente saturada, ya sea por el estudio que me parece eterno o por inseguridades y autocriticas que me generan malestar. Siempre me sentí segura y confiada, mi personalidad siempre fue así no demuestro debilidad (no me gusta), no porque sea soberbia o superada simplemente porque muchas veces soy el soporte de alguien que sí se siente débil. Creo que soy lo que me propongo ser por eso elijo muchas veces ser la fuerte y aparentar que “todo está bien”, pero últimamente viendo y comparándome con otras personas me siento completamente común/ordinaria. Lo cierto es que hoy descubrí un nuevo miedo, el miedo a fracasar en mis proyectos.
De no cumplir las metas o que no me alcance el tiempo o la vida para lograrlo, o el estar tan enfocada en algo que perder en vista lo verdaderamente importante, las cosas sencillas de la vida donde la felicidad es tan pero tan tonta que te cuestionas cómo no lo habías visto antes. Hubo todo un periodo donde realmente podía ver la felicidad en cosas tan insulsas que me hacían reír por lo tontas que era. Hoy, me cuesta verlo.
Vengo con terrible mambo negro pero realmente necesitaba plasmarlo en algún lado, escribirlo y asumirlo. Necesitaba no hacerme más la desinteresada y admitir que tengo miedo, miedo en cegarme y no saber ver las cosas como son o descuidar las cosas que lo valen. De perder momentos de mi vida que nunca voy a poder repetir, o personas que la vida me va a separar ya sea porque cumplieron su misión en mi vida o yo en la de ellas. De desaprovechar las oportunidades que la vida me brinda.
Capitulo VII de La interpretación de los sueños de Sigmund Freud, allá por el 1900. Cuanta similitud con la actualidad... a veces es en el dolor donde nos encontramos.
La traición de las imágenes (1928/1929). Magritte.
Un cuadro de una pipa no es una pipa. La imagen de la cosa no es la cosa.
Pero la provocación no se queda allí, va más profundo: más allá de un cuadro, todo aquello que vemos no “es” lo que estamos viendo. Ya sea un árbol o una persona, lo que vemos no es ese árbol o esa persona, sino apenas imágenes. Y ese árbol o esa persona son infinitamente más complejos, más ricos y más mágicos que la síntesis que registran nuestros ojos.
En realidad no son las imágenes las que nos traicionan, sino somos nosotros mismos cuando damos algo por sentado. Y nos perdemos así un universo fascinante.
Donde haya critica y autocritica ahí es.
Da para pensar.
"En el amor, la cuota de elección es pequeña"
Gabriel Rolon