Ahora que todo acaba, mi memoria se vuelve más nítida que nunca, puedo revivir cada momento que pasé con ella y describir al estilo de Tolkien, cada última vivencia de todo lo que compartí con ella.
Ahora que todo acaba, no sé si que es más fuerte en mi interior, si el amor que aún le proceso, o el dolor que crece cada día que pasa desde que se terminó todo.
Ahora que todo acaba, tomo más conciencia sobre mi mismo, sobre lo que me rodea y dónde estoy sumergido, sé más sobre mi, sé que no quiero estar solo, sé que no quiero encontrar otra y siento que si no existe mi vida sin ella, tampoco quiero que exista solo.
Ahora que todo acaba, me atormenta de todas esas cosas que me hizo sentir culpable, todo aquello que una vez le gustó de mi, todo lo que quiso cambiar cuando yo me opuse por no querer dejar de ser yo mismo, perder mi identidad y convertirme en otra cosa que ella amaría, otra persona dentro de mi a la que yo llamaría extraño.
Ahora que todo acaba, vuelvo a las letras oscuras sobre fondo blanco, vuelvo a confirmar que "Donde Duele Inspira", vuelvo a encontrar mi musa en la tristeza, a dejarme cautivar por ella y darle forma en el papel a todo aquello que se pasea por el laberinto de mi cabeza.
Ahora que todo acaba, me prometo no olvidar que el amor siempre acaba doliendo, que todo lo que empieza termina de algún modo, que aunque disfrute de nuevo del hechizo que me lleva a olvidarlo, tarde o temprano mi ceguera se irá y volveré a recordarlo.
Ahora que todo acaba y tomo conciencia de que esto estaba condenado a ser finito, sé que la infinitud solo la alcanza la familia y los mejores amigos.
Ahora que todo acaba y que todo me recuerda a ella, lucho por olvidar provocando más recuerdos en mi memoria. Paradójica costumbre de quién vivió el amor y aún lo vive sin tenerlo.
Ahora que todo acaba, sólo quedó la nostalgia, la tristeza, el desamor, pero sobre todo, dolor, dolor y dolor.....