Trilogía medieval catalana: Monells, Peratallada y Palau Sator
Llegamos a conocer este lugar de ensueño después de ver 8 apellidos catalanes, una comedia española estrenada en 2015. Nos enloqueció el lugar donde transcurría la película, y descubrimos que la locación de la filmación fue Monells.. y ya que estamos en Catalunya no nos lo podíamos perder.
Tuvimos un viaje de una hora desde Lloret de Mar, todo por autovía y sin peajes, con caminos en muy buen estado.
Monells es uno de los tres pueblos que conforman el municipio de Cruilles, Monells y Sant Sadurní de l’Heura, en la comarca del Bajo Ampurdán en la provincia de Girona, Catalunya.
Al llegar a Monells, hay un pequeño estacionamiento en la entrada para dejar el auto, porque se puede recorrer a pie muy fácilmente.
El principal atractivo es la Plaza Jaume I, una plaza íntegra de piedra de forma irregular, con recovas en tres de sus 4 laterales. Aquí se centra hoy la oferta de bares y restaurantes del pueblo, además de tener una fuente de agua potable a disposición de los visitantes. En esta plaza se desarrollaba el mercadillo en la época medieval.
Antes de hacer el mercado en la plaza principal, se instalaba en la particular y hermosa Plaza de l’Oli, una galería toda de piedra, pequeña y llena de arcadas donde en la edad media se vendía el aceite de oliva que era el principal producto de la región. -tercera foto-
Retirado del centro del pueblo -es decir, a cuatro cuadras-, está la Iglesia Sant Genís, de estilo gótico.
Todo en Monells es de piedra, las calles y las casas, y cada ventana está adornada con plantas y flores. Las callecitas son angostas y sin veredas, y hay arcadas en cada puerta, ventana y galería.
Pudimos ir con Manjula sin correa durante todo el paseo, porque el tráfico de autos es casi nulo y todo es muy tranquilo y sin peligros para la cachorrita. También hay fuentes de agua potable, dispenser de bolsas para la caca y cestos de basura, todo estuvo perfectamente limpio y prolijo.
Ojo: no hay muchas opciones de restauración y tampoco hay baños públicos.
Luego de comer unos sandwichitos en un banco del pueblo, volvimos al auto rumbo al siguiente destino.
Peratallada también se recorre a pie, por gusto y por obligación ya que el tránsito de coches es sólo para vecinos. Hay un parking gratuito en la entrada con baños públicos en buen estado.
Es un pueblo medieval soñado, con calles de piedra donde en cada ventana hay flores de colores, una Santa Rita en cada esquina, enredaderas en los muros, macetas en las veredas..
Tras unos minutos de caminata llegamos a la Plaza del castillo, cuyo nombre lo dice todo, donde se puede ver el castillo del pueblo, hay restaurantes y oficina de turismo.
Cruzando una arcada y a 200 metros, está la Plaça de Les Voltes, una plaza bellísima con una recova de uno de sus lados y una santa rita inmensa y colorida, y del frente varios restaurantes y bares.
También conocimos la Plaza de l’Oli, la plaza donde se fabricaba el aceite de oliva antiguamente. Hoy hay viviendas y flores de mil colores.
Afuera del pueblo y cruzando la ruya, está la Iglesia de Sant Esteve de estilo romántico y construida en el siglo XII.
Las callecitas realmente son para perderse, caminarlas una y otra vez y quedar fascinado con su belleza y sus colores. Muy bien para ir con la perra, puede caminar tranquila por la calle ya que hay casi nada de tráfico de autos. Hay cestos de basura y fuentes de agua potable.
Palau Sator fue nuestro último destino, un pueblo medieval súper chiquito, amurallado y con un castillo que se ve desde la ruta llegando a destino.
Se puede recorrer en un ratito porque es realmente pequeño, y hay algunos restaurantes saliendo del casco medieval. Las calles y las casas son de piedra, y en las ventanas y balcones rebalsa el verde. Aunque no haya árboles en las veredas, no falta vegetación en ninguna parte.
En síntesis, recomendamos este trío de pueblos para recorrer en un día completo y disfrutar un día medieval entre la paz, los coloridos paisajes y la hospitalidad de los lugareños.
Muy bien 10 para ir con perritos!